Viñetas

Te mostramos un poema inédito de Gerardo Deniz.
Gerardo Deniz
Gerardo Deniz (Especial)

Ciudad de México

1

El hongo blanquecino de la noche había girado un tercio de su obligación

por un rumbo finústico y cursivo

apoyado en una casita bonita

un artesano maduro, de traza poco decente

bregaba débilmente contra un enredo

de enredadera y alambre de púas

bajo un farolillo chinés,

en espera de que el balconcito se abriese

y una voz gruñona: —Retírese

o lo coronará un bacín del cuarenta y dos

(como había sido sábado,

este número debiera haber revelado a un sobrio

que estaba mancillando la morada de los siete enanitos).

Lo dejé esperando estoico el ¡va de facto!

¿Por qué lo abandonaría su pelotón?

¿O sería un filósofo autodidacto?


2

Lejos pero cerca,

en medio del ancho camellón desierto

de una bella avenida iluminada

un adolescente sin atreverse a ensayar un paso más

fija la vista en nada. Era la primera vez

pero no llegó al burdel.


Los amigos gentiles lo contemplaron alejarse muy despacio

por el claustro de un monasterio sin fondo,

inclinándose con violencia bajo cada arcada.


3

No es que venga mucho al caso pero recuerdo de pronto

mi noviecita de hace seis décadas más bien que medio siglo

diciendo sin mirarme: —Tú me has enseñado a fijarme en las calles.

Cuando, hablando de estas cosas, se lo conté a un amigo

y ni me oye, aterrado por mi previa confesión:

que cuando me abrazaba con ella junto al flanco

sombrío de la Secretaría de Salubridad

yo no ponía el menor empeño en disimular el bulto de la lubricidad.