García Márquez

Por estos días, a un año de la muerte del colombiano, circulan libros que ponderan la obra del Nobel de Literatura.
José Garza, "Devotos del deicida. Elogio a Gabriel García Márquez", Universidad  Autónoma de Sinaloa, México, 2015, 144 pp.
José Garza, "Devotos del deicida. Elogio a Gabriel García Márquez", Universidad Autónoma de Sinaloa, México, 2015, 144 pp. (Especial)

México

Dudo que pueda el tiempo arrinconar en el olvido la obra literaria de Gabriel García Márquez (Aracataca, 1928-Ciudad de México, 2014).

Cómo, si ese “lenguaje decantado hasta la transparencia”, como dijo hace años Héctor Aguilar Camín, permanece mostrándonos objetos y situaciones con “una precisión que linda en la taxonomía”.

Lenguaje, dijo también, que en “sus reverberaciones tienen la fuerza de la intuición poética, y cuyo humor olímpico transmite una visión trágica y desordenada de la vida. Una visión a la vez prosaica y sutil, alegre, melancólica y luminosa”.

Por estos días, a un año de la muerte del colombiano, circulan libros que ponderan la obra del Nobel de Literatura. Reconocimiento que llegaría diecisiete años después de publicada la novela cumbre, Cien años de soledad y su Macondo eterno, sitio que la misma academia reconoce como “el que contiene todos los lugares”.

De entre los títulos, destaco el de José Garza (Nuevo León, 1971), no sólo por su agradable formato (ilustraciones de Alejandro Magallanes) sino por compendiar el reconocimiento de quienes escucharon en algún momento la voz de García Márquez, en los cursos dados en la Fundación para un Nuevo Periodismo Iberoamericano.

Devotos del deicida. Elogio a Gabriel García Márquez es así un tributo. Pero igualmente mirada al otro apartado de la obra garciamarquiana, la periodística. “Punteada”, refiere Garza, “de anuncios más o menos claros de su obra literaria en general”.

Obra que de acuerdo a uno de sus más atentos estudiosos (Pedro Sorela Cajiao) rebasa unas 4 mil 500 páginas. Caudal delimitado por las andanzas del mismo autor (recuérdese los años de silencio periodístico del colombiano, cuando prometió no volver a publicar como una forma de rechazo al gobierno militar de Pinochet en Chile), y que también admite lazos con la obra de ficción.

El periodismo de García Márquez, escribe el nicaragüense Sergio Ramírez en el prólogo a Devotos del deicida…, fue lográndose “de piezas interminables que aún siguen siendo rastreadas en periódicos y revistas, artículos y reportajes en los que llegó a crear un estilo personal que es distinto al de sus novelas y relatos pero no se separa de él, como dos corrientes paralelas del mismo río caudaloso”.

Devotos del deicida. Elogio a Gabriel García Márquez da cuenta de una fe que se multiplica en el tiempo. Como la que se profesa aún por autores como Cervantes, sus restos reencontrados apenas en la clausura del convento de las Trinitarias, en Madrid, cuatro siglos después.

Ya se encargará alguien más de vindicar al autor de Cien años de soledad, por ahí del año 2415.