La Gala Verdiana en voz de Arturo Chacón

El joven tenor sonorense sensibilizó al público de la edición 41 del Festival Internacional Cervantino.

Guanajuato

En el marco de la edición 41 del Festival Internacional Cervantino, el domingo pasado la escalinata del Teatro Juárez -el cual se encontraba iluminado en su máximo esplendor- se llenó de personas que se encontraban a la expectativa de lo que sería el sexto encuentro del programa [i]Verdi vs Wagner[/i].

Acompañado por la Orquesta del Teatro de Bellas Artes, y bajo la dirección de Niksa Bareza, Arturo Chacón Cruz, joven tenor sonorense que ha tenido como mentores a Plácido Domingo y Ramón Vargas, sería el encargado de interpretar la obra de Giuseppe Verdi (1813-1901), compositor italiano que este años ha sido celebrado en el mundo de la música por su bicentenario.

En la antesala se brindó una plática en donde se habló sobre la vasta obra de Verdi, por la que el público asistente mostró gran interés. Alrededor de las 20:30 horas fueron abiertas las puertas para ingresar al concierto que tendría lugar en este recinto, punto de referencia para locales y turistas.

El escenario estaba listo para lo que sería una verdadera noche de gala, en la que la seducción de los sentidos fue fundamental para llegar al éxtasis musical. Para alcanzarlo influyeron elementos como las flores que adornaban el lugar, las que no solo aportaron su belleza sino también su agradable olor; los estilos textiles que se conjuntaban y mostraban el esmero de los asistentes para lucir acordes con la ocasión, así como un elegante escenario iluminado en tonos ámbar, lo que daba un aire elegante e íntimo. Todo ello y más hizo amena la estancia de los espectadores en el teatro.

La obertura de I vespri siciliani; [i]Questa o quella[/i], de Rigoletto; [i]Forse la soglia attininse[/i], de Un ballo in maschera, y [i]Come splendido e grande il sol tramonta![/i], de I masnadieri, lograron excitar al público e ir subiendo el ánimo hasta llegar al Preludio al tercer acto de La Traviata, cuando la gente explotó en gritos y halagos para Chacón Cruz y la Orquesta de la Ópera -como también se le conoce.

Fue así como la gala llegó al intermedio, en donde se pudo notar la satisfacción del público: lo mismo se podían escuchar comentarios como “que delicia escuchar un concierto de esta gran calidad”, que ver a un niño atento a los comentarios de su abuelo, quien señalaba y nombraba cada uno de los instrumentos y su función dentro de la orquesta. También era evidente el gozo de quienes viajaron a Guanajuato desde el Distrito Federal únicamente para asistir a esta gala.

Para cuando inició la segunda parte de la gala, el público ya estaba totalmente entregado a Verdi, a Chacón y a la maestría de Niksa Bareza al dirigir a la Orquesta del Teatro de Bellas Artes. De Ernani se pudo escuchar [i]Mercè, diletti amici[/i], así como [i]Ciel, che feci…[/i], de Oberto, Conte di San Bonifacio, la primera ópera escrita por Verdi, la cual, a decir de José Octavio Sosa, historiador musical, no se había escuchado en México.

Después de otras piezas musicales, la noche cerró con la célebre [i]La donna è mobile[/i], de Rigoletto, aria que entusiasmó a los espectadores, cuya euforia motivó una segunda interpretación.

Al finalizar el concierto, un público embelesado se puso de pie para rendir una ovación al cantante y a los músicos, mientras que Arturo Chacón, Niksa Bareza y la Orquesta del Teatro de Bellas Artes, emocionados, agradecían el afectuoso y enérgico aplauso de los asistentes a esta gala, una justa celebración de los dos siglos de uno de los compositores más universales de la historia.