La Fundación SM premia libros para niños y jóvenes

Nuria Santiago Rodríguez recibió el premio de literatura infantil 'El Barco de Vapor' y Tamar Cohen Abadi fue reconocida con el 'Gran Angular' para lectores adolescentes.
Las autoras premiadas: Tamar Cohen Abadi y Nuria Santiago Rodríguez.
Las autoras Tamar Cohen Abadi y Nuria Santiago Rodríguez. (Especial )

México

¿A dónde va la gente cuando desaparece? se preguntó Nuria Santiago Rodríguez ante la ola de violencia que vive México. Y decidió responder con un cuento para niños del mismo nombre que hoy recibió el premio de literatura infantil El Barco de Vapor, otorgado por la Fundación SM.

El jurado le otorgó el premio "por su emotivo, solidario y elegante tratamiento de un aspecto complejo de la realidad mexicana; por la calidad de la prosa y la variedad de las escenas y los personajes; y por la novedad de la voz narrativa". Sus integrantes fueron Ana Arenzana, Francisco Hinojosa, Paola Morán, Ignacio Padilla y Eva Janovitz.

La fundación de la editorial especializada en pequeños lectores también otorgó el premio de literatura juveni Gran Angular. Lo recibió la escritora Tamar Cohen Abadi, con Al rescate de un año terrible, una historia sobre las relaciones, dificultades y padecimientos de una chica adolescente.

Se reconoció su trabajo "por mostrar la situación desoladora de un personaje con un mínimo de recursos textuales; por mostrar una narrativa ágil y un personaje bien situado en su contexto; y porque el personaje femenino ofrece una visión directa y poco común en el ámbito de la literatura juvenil sobre la sexualidad y la enfermedad mental". Los miembros del jurado fueron Alberto Chimal, Olga Correa, Roxanna Erdman, Jesús Heredia y Maia F. Miret.

Hace más de 30 años, la Fundación SM creó en España los premios El Barco de Vapor y Gran Angular para promover la creación literaria destinada a niños y jóvenes y fomentar la lectura entre el público infantil y juvenil. Los galardones se extendieron al ámbito latinoamericano desde 1996.

En la presente convocatoria, se recibieron 50 obras para El Barco de Vapor y 21 para Gran Angular. Las dos ganadoras serán reconocidas con 150 mil pesos y con la publicación de la obra.

Nuria Santiago Rodríguez es docente de artes plásticas para niños y profesora de primaria desde hace 10 años. Es co-fundadora de Ludika Preescolar y Primaria Artística, institución que basa su modelo pedagógico en la enseñanza a través de las artes. Ha dirigido diversos programas académicos vinculados con la literatura y el arte. Actualmente dirige el proyecto "Caja de luz", una escuela de arte y fotografía especializada en la infancia.

Tamar Cohen Abadi es madre de tres hijos y amante de la lectura. Licenciada en Comunicación por la Universidad Iberoamericana y Maestra en Creación y Apreciación Literaria de la Casa Lamm. Ha colaborado en revistas como D.F., Bbmundo y Lenguaraz. En 2010 publicó suprimera novela, Papás bajo la lupa (Editorial Nostra). También es auotra de Cinco modos para deshacerme de mi hermanito.

Fragmento de ¿A dónde va la gente cuando desaparece?, de Nuria SantiagoRodríguez

…Ese día no hubo ninguna señal que pudiera indicarme cuánto cambiaría mi vida después de esa mañana. Por eso no me levanté a darle un beso, ni un abrazo, ni siquiera le grité adiós desde mi habitación a mi papá. El día trascendió sin ninguna novedad, la escuela aburrida como siempre y la comida de ese día no me gustó mucho. Esperaba que dieran las 5 para encontrarme con mi papá e ir juntos a comprar el pan para la cena, así que me senté afuera de mi casa a esperarlo, pero nada. Por más paciente que quería ser, nada. Mi papá no se veía a lo lejos. Me quedé sentada un buen rato hasta que vi a Horacio regresar hacia la casa. Rápidamente me puse de pie anticipando el brinco que daría al ver a mi papá. Pero no, Horacio el perro pidió sombra. Me quedé afuera un poco más hasta que mi mamá salió y, muy extrañada, me dijo que me metiera a la casa. A la mañana siguiente no había rastros de mi papá. Desapareció. Raro ¿verdad? Pues si, mi papá subía al bosque y no regresó. Desapareció. ¿Desapareció? ¿A dónde va la gente cuando desaparece, cómo puede algo desaparecer, dejar de estar?

Fragmento de Al rescate de un año terrible, de Tamar Cohen Abadi

-Siento que todavía no me regresan a mi hija- suelta mamá con los ojos llenos de lagrimas. Su comentario me da la peor hueva. Últimamente anda muy melancólica y cada que estamos solas aprovecha para sacar el tema de mi enfermedad. Prefiere no hablarlo enfrente de mis hermanos porque no quiere preocuparlos. Es una estupidez: Yoshi es un bebé y Rubén no tiene conciencia ni masa cerebral.

-Lo dices como si una banda de extraterrestres me hubiera secuestrado- le digo para bajarle cinco rayitas a la intensidad del momento.

-Extraño a la Dana de antes- vuelve a insistir. Quiero vomitar.

-No te hagas la sufrida má-. Me levanta el dedo índice. -Me olvidaba que no se te puede decir nada, le digo con la mirada clavada en el plato-. Sé que le revienta que no la vea a la cara.

-Mírame a los ojos Dana-. La miro sin parpadear, como hace Rubén cuando la quiere provocar. -¡Ay no seas grosera! Me dice con su voz de paréntesis.

Mamá se encierra en su cuarto. Me quedo haciendo figuras en el plato con el tenedor y la miel. La última es una hacha.   




Las dos autoras serán reconocidas con 150 mil pesos y con la publicación de la obra.