Funambulista, a la caza de lectores mexicanos

“Se creó pensando que hay un vacío y hay que llenarlo”, dice Concepción Cuesta, directora.

México

En poco más de una década de existencia, la Editorial Funambulista se propuso publicar a todos aquellos autores que no se habían editado en España, convencidos de que más allá de las dificultades de convencer a los lectores de lo imprescindible de algunos títulos, resultaba fundamental ofrecer opciones para quienes no tenían la posibilidad de acercarse a autores de otras lenguas.

"Cuando comienza el proyecto, lo que se tiene en mente es descubrir autores que no se han publicado en España, una parte dura del negocio, pero también creía que resultaba imprescindible que los libros publicados en otro idioma estuvieran traducidos para quien no tuviera la oportunidad de leerlos en la lengua original, tanto de autores contemporáneos, como de clásicos", explica Concepción Cuesta, directora editorial del sello español.

Con esa misma propuesta llegan a México, con el apoyo en la distribución de la Editorial De Vecchi: un catálogo vivo de alrededor de 200 autores, con un promedio de publicaciones de 20 al año, pero en especial con nombres que, de otra manera, difícilmente llegarían al mercado del libro en español: Barbey d'Aurevilly, Raimon Casellas, Louisa May Alcott, Yoko Ogawa o Madame de Stael, por mencionar solo a algunos.

"Nosotros traducimos bastantes autores europeos, porque consideramos que falta eso en el mercado editorial. Al lector hay que darle mucho material para que elija; es verdad que nos quejamos mucho de que no se vende el libro... hay una gran producción editorial, pero Funambulista se crea pensando que hay un vacío y hay que llenarlo: para el lector que quiere buscar los títulos de autores que no se han publicado en nuestra lengua", a decir de Concepción Cuesta.

Se empezó buscando a autores franceses, que era lo que conocía más el editor, pero luego ya empezaron a buscar escritores consagrados, con derechos de autor de dominio público, y una vez avanzado en el proyecto, todo se vuelve más complejo por la llegada de manuscritos, de agentes literarios, "o porque los mismos autores van llegando solos", dice la editora.

Creada por Max Lacruz, en homenaje a su padre, el mítico editor Mario Lacruz, Editorial Funambulista se rige, en gran parte, por palabras de Roger Caillois, al comentar el Zaratustra de Nietzsche, cuando dijo del funambulista que "solo logra su objetivo confiando en el vértigo y no intentando resistirse a él".

El sello editorial español llega a México, con el apoyo del grupo De Vecchi, siendo la intención replicar lo que ya ha sucedido en España: acertar en un nicho de mercado, en el que no hay demasiadas personas en número, pero son muy buenos lectores, dice Concepción Cuesta.

"Para cualquier editorial, no solo para Funambulista, el mercado latinoamericano siempre ha estado allí, con crisis o sin ella, lo que ha hecho la crisis es acelerar el proceso: tenemos que hacerlo más rápido, centrarnos más en la venta internacional, porque es necesario". Recuerda que ya habían tenido experiencia en México y en América Latina, pero tienen expectativas más ambiciosas con su modelo de negocio: un catálogo que ha tenido muy buena acogida en España, entonces "apostamos porque las ventas en México sean las mismas que en España".

Acerca de la posibilidad de empezar a publicar a autores mexicanos, incluso a imprimir en nuestro país, Concepción Cuesta recuerda otra frase que es muy de Editorial Funambulista: "hay que ir despacio, sin prisa... pero sin pausa".