La danza de las cifras de lectura en México

El panorama de lectores en México es confuso. Las cifras varías de acuerdo a la metodología. No sabemos si en promedio leemos 2.9 o 3.8 libros al año. 
¿Cuánto leen los mexicanos al año?
¿Cuánto leen los mexicanos al año? (Cuartoscuro)

Cuando se dieron a conocer los números oficiales en torno a la lectura hace ya una década, la cifra de 2.9 libros leídos en México en promedio despertó polémica entre los especialistas. Seis años más tarde la Fundación Mexicana para el Fomento de la Lectura, A.C. (FunLectura) presentó datos alarmantes: los mexicanos leen 2.94 libros al año, un incremento mínimo comparado con los resultados de 2006. 

El año pasado, se presentó la Encuesta Nacional de Lectura y Escritura 2015, impulsada por la actual Secretaría de Cultural del gobierno federal, en la que el dato subió: 5.3 libros leídos en promedio, dividido entre 3.5 leídos por gusto y 1.8 por necesidad. Sin embargo, apenas en febrero pasado, el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI) dio a conocer una cifra distinta: 3.8 libros en promedio. 

El año pasado también se ofrecieron conclusiones alegres alrededor de laprimera Encuesta Nacional sobre Consumo de Medios Digitales y Lectura, en la que se arrojó que ocho de cada 10 jóvenes sí les gusta leer, cinco de cada 10 recurren al libro impreso para leer literatura. En México se lee mucho, según esa perspectiva.

¿Por qué las cifras de lectura en México son tan diferentes? 

“El asunto de las encuestas es muy complicado, pero se puede llegar a un punto de acuerdo”, explica Marina Núñez Bespalova, directora General de Publicaciones de la Secretaría de Cultura. “Lo que tenemos pensado para siguientes encuestas, y no estoy hablando de una Encuesta Nacional de Lectura porque es muy complicado hablar de otra, pero sí de los módulos que trabaja el propio INEGI es trabajar en conjunto con ellos para seguir un mismo método.” 

Carlos Anaya Rosique, presidente de la Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana (Caniem), plantea la necesidad de unificar algo que parecería tan sencillo: las metodologías, “lo que nosotros leemos son producción y venta de libros, lo que hace el sector público va por otro lado”. 

“Hay que hacer encuestas, pero necesitamos generar una con muchas salidas, unir esfuerzos para tener información que a todos nos puedan servir para la toma de decisiones de toda índole. Necesitamos construir los instrumentos, lo que no se logra en unos cuantos días.” 

La metodología

En febrero 2016, se realizó el cuarto levantamiento del Módulo de Lectura del INEGI (Molec), el cual está centrado en el comportamiento lector de la población de 18 años y más, donde radica una de las principales diferencias con la Encuesta Nacional de Lectura y Escritura de la actual Secretaría de Cultura.

“Si nosotros hiciéramos el ejercicio de comparar la encuesta de Molec última con la Encuesta Nacional de Lectura  restringiendo los campos sobre los que implementaste la encuesta te darás cuenta de que los datos presentados son muy similares, aun cuando el ejercicio del que te hablo técnicamente no es válido, porque una encuesta no la puedes fragmentar sólo porque se te ocurrió, pero el Molec contó a partir de los 18 años de edad, nosotros a partir de los 12; el Molec preguntó ¿cuántos libros lee usted al año? Nosotros preguntamos ¿Cuántos libros lee usted por gusto? ¿Cuántos libros lee usted por necesidad?”, dice Marina Núñez Bespalova. 

Desde la perspectiva de la directora de Publicaciones de la Secretaría de Cultura, organismo encargado de desarrollar la Encuesta de Lectura y Escritura de 2015, en las preguntas se encuentran las diferencias en las cifras: en la lectura por gusto, los números son similares; si son libros por obligación, “estamos muy por debajo. Eso es muy difícil y subjetivo, no me atrevería a comparar esas dos”.

“No creo que no estemos poniendo de acuerdo, lo que creo es que estamos haciendo encuestas distintas, con metodologías diferentes. A lo mejor sí tendríamos que acordar con el propio INEGI, el organismo rector de este tipo de trabajos, una  metodología común, sobre la que podamos trabajar juntos, con intereses que nosotros le podamos ofrecer, porque somos quienes trabajamos en ese campo.”

Para el presidente de la Caniem, Carlos Anaya Rosique, resulta indispensable hacer encuestas, pero se necesita generar una con muchas salidas, “tenemos que construir un espacio, no sé si llamarlo observatorio ciudadano, para la generación de indicadores de lectura, indicadores de libros y de publicaciones”.