Fugas, una propuesta de escape literario de Cuba

William Navarrete, opositor al régimen castrista, afirma que hay que vivir alerta ante toda forma de dominación tanto en la familia como en la política.
A los 20 años, William Navarrete abandonó la isla.
A los 20 años, William Navarrete abandonó la isla. (Especial)

México

Cuba, un país con tantos matices como percepciones, apreciado desde los ojos de un niño y al mismo tiempo visto con la mirada crítica de un joven. Un lugar en el que el Estado ejerce un poder absoluto y lo único que le queda por hacer a las personas es fugarse mentalmente porque huir físicamente es como intentar remar en un bote que navega en tierra: eso retrata Fugas (México, Tusquets, 2014), la nueva novela de William Navarrete.

Navarrete dejó su país natal, Cuba, a los 20 años para irse a París. Fugas es la segunda obra de una trilogía que dedica a la isla en la creció; la primera fue La gema de Cubagua y posteriormente realizará una tercera.

En entrevista con MILENIO el escritor explica que el proceso de creación de Fugas fue muy largo porque es una historia que contiene rasgos autobiográficos y que, al mismo tiempo, retrata la vida cotidiana, las personas como te rodean, el régimen castrista y las diferentes maneras de huir.

Navarrete afirma que la situación que se vive en Cuba, gobernada desde 1959 por los Castro, no solo se debe adjudicar al régimen, sino también al pueblo y a la cultura cubana: “Tenemos los presidentes que nos merecemos desgraciadamente”.

Añade que, más allá de hacer Fugas con la intención de hablar de una huida, el mensaje fundamental y la intención con la que lo escribió es que hay que vivir alerta ante toda forma de dominación, hacia el poder entendido como opresión tanto en el seno familiar como en el trabajo y en las instituciones políticas.