Fuentes es escritor hasta después de su muerte: Lemus

La novela 'Aquiles o El guerrillero y el asesino' "es un acto de amor prolongado en torno a una guerra larga y terrible, muy colombiana y muy de América Latina”, dice la viuda del autor.
Ricardo Cayuela, Julio Ortega, Silvia Lemus, José Carreño Carlón y Héctor Bonilla durante la presentación.
Ricardo Cayuela, Julio Ortega, Silvia Lemus, José Carreño Carlón y Héctor Bonilla durante la presentación. (Paulina Negrete/Cuartoscuro)

México

Carlos Fuentes llegó a cuestionar su derecho a escribir sobre otro país, en particular a reflexionar sobre su violencia. Silvia Lemus recordó: “Se preguntaba si un mexicano tiene derecho a escribir sobre los problemas de Colombia, antes de decidir que, afortunadamente, sí puede (…) Esta novela es un acto de amor prolongado sobre una guerra larga y terrible, muy colombiana y muy de América Latina”.

Palabras de la viuda del literato durante la presentación de Aquiles o El guerrillero y el asesino, novela póstuma, celebrada ayer en el Centro Cultural Bella Época, donde la periodista aseguró que Fuentes nació para ser escritor, “lo fue toda su vida y ahora demuestra que también después de la muerte.

“Se decía que Carlos era un amante de la literatura, pero también ha sido un amante de América Latina. Aunque este libro está enfocado a Colombia, también es un libro de ideas sobre América Latina y su violencia, que la tenemos muy palpable en nuestro propio país”.

Fuentes escribió esta novela durante los últimos 20 años, para lo cual se documentó exhaustivamente, escribió varias versiones, reorganizó materiales, corrigió y “reescribió partes completas de la obra. No quiso entregar el manuscrito a sus editores mientras el conflicto armado en Colombia no llegara a su fin.

“La publicación coincide ahora con la que parece ser la última negociación entre la guerrilla y el gobierno colombiano: la hora de la verdad. Este es el mejor momento para leer la novela póstuma de Carlos Fuentes”, dijo Lemus.

El director del Fondo de Cultura Económica (FCE), José Carreño Carlón, dijo sobre la obra: “Podríamos decir que se perfila ya un fenómeno de trascendencia de la obra literaria. Pero, junto a esta trascendencia en el campo de la literatura, lo que estamos viendo también es que se pone de manifiesto la vigencia de Fuentes como el lúcido y reconocido intelectual público —que lo fue en vida por más de medio siglo— en los grandes debates latinoamericanos.

“Y el tema puesto por Fuentes sobre la mesa en esta novela —a no dudarlo— renovará el debate, que no termina de cerrarse en nuestros países, sobre la relación de la violencia y las luchas por el poder en todas sus expresiones”, resaltó el director del FCE.

En busca de la piedad

En la presentación, moderada por Ricardo Cayuela, director editorial de Penguin Random House México, Julio Ortega comentó: “Para que las heridas históricas, que a veces son la matriz de nuestro feroz lenguaje político, finalmente se cierren se requiere que las víctimas adquieran nombre, memoria y piedad. La novela de Fuentes es trágica, porque el héroe obtiene su identidad de la muerte, esa radical versión de su vida lo define trágicamente. Por eso esta novela fue para su autor tan laboriosa, compleja y fragmentaria, como quizá no podía ser de otro modo, siendo una metáfora poética del desmembramiento político”.

Para Ortega, Fuentes no se detuvo en la victimización del personaje, como tampoco se propone descubrir a los criminales, sino más bien se propone mostrar el patetismo de la tragedia, “nos hace testigos de la misma para convocar nuestra piedad”.

Historia de una edición 

Silvia Lemus recordó que no le fue difícil dar con el manuscrito de Aquiles o El guerrillero y el asesino, porque en el estudio de Carlos Fuentes, ya sea en México o en Londres, había folders que tenían escrito el nombre de Aquiles, el asunto fue qué hacer con ellos y la decisión fue dárselos al crítico e investigador Julio Ortega.

Y éste se encargó de cotejar todas las versiones que había y recuperar la última, en la que incluso encontró dos principios de organización: capítulos titulados que, de pronto, se convirtieron en número. “Decidí que era mejor poner números”, señaló.

“No se sabe si ya estaba lista para ser publicada, porque el autor seguía trabajando, y mejor publicarla porque hay un asomo de proyecto
de paz, pero nunca es seguro. Era un libro lleno de reescrituras, una encima de otra, nunca hubo una copia final en limpio, era un borrador, pero estaba ya publicable”, según comentó ayer el especialista y amigo de Carlos Fuentes.