Sinatra: 101 joyas

La antología, editada a propósito del próximo centenario del cantante el 12 de diciembre, inicia con "All or Nothing at All", de 1939, y concluye con una versión inédita de un ensayo de "The ...
A la venta, el 21 de abril.
A la venta, el 21 de abril. (Amazon )

En la sección Ask Chris de Los Angeles Magazine un lector pregunta si es cierto que "Frank Sinatra tenía un nido de amor secreto cerca de la compañía Capitol Records". Respuesta: "Los primeros álbumes del Viejo Ojos Azules para Capitol fueron producidos en la locación original de la compañía en la esquina de Sunset y Vine, cerca de un edificio que contaba con un espléndido penthouse. Actualmente, el que se rumoraba era el escondite de Sinatra —los ingenieros reportaron haberlo visto ahí a altas horas de la madrugada— sirve como comedor para empleados de la Academia de Cine, Artes y Ciencias Mary Pickford, que se quedó con el edificio".

No es posible saber lo que ocurría en aquel penthouse luego de que Frank Sinatra terminaba sus sesiones de grabación, pero lo que la historia sí sabe es lo que pasaba durante esas sesiones fundamentales para la historia del cantante en el estudio. Parte de esta historia es documentada en la colección Ultimate Sinatra, antología de cuatro discos compactos que sale a la venta el 21 de abril. Incluye 101 canciones grabadas no solo para Capitol sino también para Columbia y Reprise.

La antología, editada a propósito del próximo centenario del cantante el 12 de diciembre, inicia con "All or Nothing at All", de 1939, y concluye con una versión inédita de un ensayo de "The Surrey with the Fringe on Top", de 1979. Completa el paquete un ensayo de 80 páginas del historiador Charles Pignone, responsable de preservar el archivo del cantante, con fotografías poco conocidas y testimonios de Sinatra y sus hijos, así como los arreglistas Nelson Riddle, Billy May, Quincy Jones y otros personajes.

La voz fue el mejor instrumento con el que contó para conquistar un público que incluyó, primero a las mujeres, luego a los hombres. Como bien explica Peter Hamill en Por qué importa Sinatra (UNAM, Dirección de Literatura, 2003), "Sinatra es una cantante de dos tiempos: de la Segunda Guerra Mundial, antes y durante la guerra, y de la posguerra, que en su caso empieza como en 1950. Su primer público era de mujeres, casi puras mujeres jóvenes que gritaban cuando se presentaba en el teatro Paramount, cuyos hombres estaban peleando en la guerra y prometían regresar a casa. Después de la guerra, desde 1950 y hasta el final de su vida, su público está constituido fundamentalmente por hombres. Los hombres no podían articular sus sentimientos sobre las mujeres, la vida o el hecho de tener el corazón roto sin poder admitirlo, pero él articulaba tales sentimientos por ellos...".