Nuncio pide a obispos mexicanos ser pastores, no administradores

El organismo de la Iglesia católica confirma al cardenal Francisco Robles en la presidencia.
Christophe Pierre, representante del papa en el país.
Christophe Pierre, representante del papa en el país. (Octavio Hoyos)

México

La Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) reeligió como presidente al cardenal Francisco Robles Ortega, pero se  renovó al personal de otros cargos: el vicepresidente será Javier Navarro, el tesorero es Ramón Castro, y como secretario general se eligió a Alfonso Miranda, obispo auxiliar de Monterrey. Ellos serán quienes harán frente a los retos planteados por el papa Francisco durante su visita a México.

En la Asamblea 101 de la CEM, realizada ayer en su sede de Lago de Guadalupe, Cuautitlán Izcalli, los obispos iniciaron sus elecciones internas y ratificaron como  vocales al arzobispo Carlos Garfías, de Acapulco, y al obispo Sigifredo Noriega, de Zacatecas.

No se reeligió al secretario general Eugenio Lira, quien fue el coordinador de la visita del papa Francisco, porque algunos obispos consideran que era protagonista y manifestaron su inconformidad en decisiones que tomó en la visita papal.

Respecto a la reelección en la presidencia de la CEM, Bernardo Barranco, investigador en religiones, consideró que Robles Ortega tendrá que “hacer más de lo que ha hecho, porque se ha dejado sentir muy poco. Es decir no ha dejado huella.

“Su labor al frente del Episcopado ha sido mediana, no ha promovido iniciativas particulares y delegó mucha responsabilidad  al secretario general Eugenio Lira, quien fue el más activo de este periodo de la CEM”, agregó.

Aunque algunos de sus documentos, dijo, son “un poco más atrevidos que su antecesor Carlos Aguiar Retes”. En su relación con el gobierno ha sido más discursivo y más crítico que su antecesor, “tiene una distancia crítica con el presidente Enrique Peña Nieto, pero ésta se da más en el plano discursivo; en el plano relacional siguen las actitudes, compadrazgos, frente a la clase política”.

Puso como ejemplo que en sus mensajes ante la reforma energética y contra la violencia, si bien “son posicionamientos críticos, no están acompañados de nuevas actitudes, siguen las de maridaje frente al Estado; en este sentido es demasiado cauto y prudente.

“En este periodo el nuncio tuvo mayor participación que con su antecesor y la prueba es que Christophe Pierre, y el secretario general, Lira, condujeron en los últimos años el Episcopado y la visita del papa”.

Para Barranco, el reto principal para el presidente de la CEM será conducir el seguimiento del modelo de Iglesia que el papa Francisco ofrece.

Menos institución

Es urgente que la CEM reestructure su dinámica de servicio, “debe ser cada vez menos una institución administrativa, para ser principalmente pastoral”, señaló el nuncio Pierre al llamar a los obispos a ser creativos y audaces para dar una respuesta a los problemas complejos del país y recuperar los espacios perdidos.

Por eso, puntualizó, es necesaria la participación consciente, responsable y decidida de todos y de cada uno de los obispos, para asumir un compromiso con las familias heridas, con los indígenas ignorados, con los  migrantes, en la educación, contra el narcotráfico y la violencia.

En un mensaje crítico —como no se le había escuchado al representante del papa en México en sus casi 10 años de estancia—, dijo que los obispos deben ser capaces de “tejer, de unir, no de romper; una mirada atenta y cercana, no adormecida; una mirada de conjunto, de unidad, de comunión (...) hoy más que nunca tenemos el reto de integrar una Conferencia Episcopal que promueva y articule esfuerzos” para la evangelización, así como en los problemas de seguridad, medio ambiente, desigualdad, migración, educación y relativismo.

Ante los obispos reunidos en su Asamblea 101 destacó que “nuestra historia, caracterizada por un fuerte conflicto en materia de libertad religiosa, nos ha relegado de muchos espacios públicos, pero también debemos aceptar que nos hemos apartado de múltiples espacios temporales. Hoy es fundamental recuperar nuestra presencia, no solo en ciertos ambientes específicos de la Pastoral Social (el mundo obrero, el campesino, etc.) sino también en múltiples espacios educativos, culturales, deportivos, artísticos, entre otros y, sobre todo, del mundo de la política y la economía, a través del pensamiento social de la Iglesia”.