Francisco admirará en Palacio los murales de Diego Rivera

El papa acudirá a la sede del Ejecutivo para conocer la obra del pintor, en la que plasma su visión sobre el papel del clero en la historia nacional.
El artista plasmó en su mural tanto la parte positiva como el lado negativo de la Iglesia católica.
El artista plasmó en su mural tanto la parte positiva como el lado negativo de la Iglesia católica. (Nelly Salas)

México

El papa Francisco, que será recibido en Palacio Nacional mañana como jefe del Estado Vaticano por el presidente Enrique Peña Nieto, no es el primer representante de la Iglesia católica en pisar la sede del Poder Ejecutivo; el nuncio Luigi Clementi tuvo ese honor en 1853.

"El primer nuncio apostólico que hubo en México fue Luigi Clementi, cuyas cartas credenciales fueron aceptadas en 1853 por Manuel María Lombardini. Pero tras el triunfo de la Reforma y a la llegada de Benito Juárez a Palacio Nacional en 1861, una de sus primeras acciones fue expulsar al representante de la santa sede", dice a MILENIO la historiadora Carmen Saucedo, de la Conservaduría de Palacio Nacional.

A 155 años de distancia de dicho acontecimiento, el papa Francisco ingresará a Palacio Nacional y recorrerá este emblemático inmueble, que ha sido testigo del devenir político, social, económico y cultural de este país, tal y como lo hiciera Clementi en el siglo XIX, solo que ahora el sumo pontífice podrá apreciar el mural Epopeya del pueblo mexicano, pintado por Diego Rivera entre 1929 y 1935.

Francisco conocerá los trazos del muralista, y su aguda crítica social hacia el poder político y religioso ejercido por la Iglesia católica. En esta obra, que está en los muros de la escalera principal de Palacio Nacional, el artista denunció la avaricia de los conquistadores, así como la tarea de evangelización realizada por personajes como Vasco de Quiroga y de recuperación de la memoria por parte de fray Bernardino de Sahagún.

"La visión del artista obedece a que fue un heredero de la educación positivista, liberal y de la Revolución, y creía que la Iglesia era un factor negativo para el ejercicio del poder. Eso explica que en su obra Rivera presente a una Iglesia rica y a un clero que reúne riquezas a costa de los trabajos del pueblo".

Saucedo explica a detalle cómo el artista plasmó en su mural tanto la parte positiva como el lado negativo de la Iglesia católica: "Lo que representa aquí Diego Rivera es cómo bajo la mirada liberal pinta con un color negro la Santa Inquisición: vemos a varios ajusticiados con estas colosas sobre sus cabezas, así como a los inquisidores y
a un grupo de dignatarios sobre un palio, es decir, cobijados por la Iglesia".

Visión crítica y concertadora

En este mural, que es uno de los más reproducidos en México y en el mundo, Rivera plasmó en una procesión a las autoridades civiles y eclesiásticas, sencillamente porque en la época colonial el poder representaba ambas potestades.

En esta denuncia, el muralista pinta una hoguera en la que un fraile está quemando unos códices, hecho que representa la destrucción del pasado, de los testimonios escritos de origen prehispánico debido a que los consideraban manifestaciones del demonio, por lo que decidieron así cortar su fe de raíz, ya que de esa forma podrían introducir las nuevas creencias religiosas.

En el lado positivo de la Iglesia, Rivera pinta escenas de la Conquista espiritual de México, esa que tuvo como misión "bautizar y proteger" a los naturales.

"Tenemos entonces aquí a fray Bartolomé de las Casas enfrentándose al conquistador y a la esclavitud, vemos cómo los indios son protegidos por esa figura. Luego siguen los frailes que están bautizando a unos caciques, es decir, asimilándolos a la nueva fe".

También en este muro destaca la figura de Vasco de Quiroga, quien hizo una labor loable en Michoacán al enseñar diversos oficios a los indígenas, muchos de los cuales perduran hasta nuestros días. De igual forma aparece fray Pedro de Gante, fundador de la primera escuela para indios.

Con una visión crítica, pero al mismo tiempo concertadora, Diego Rivera le mostrará al papa, de forma visual, la gran historia de México.


:Claves
Historia legitimadora 

  • La obra mural Epopeya del pueblo mexicano tardó en ser pintada seis años; ocupa 276 metros cuadrados.
  • En los arcos de la escalera principal de Palacio Nacional Diego Rivera pintó parte de la historia de México; particularmente alude a la primera y la segunda Intervenciones francesas, así como a la estadunidense, pero al centro ilustró la Independencia, la Reforma y la Revolución.
  • Al llegar al poder Plutarco Elías Calles mandó pintar este mural a Diego Rivera como una forma de legitimación y para destacar la identidad cultural de los mexicanos.