Francisco Icaza cumplió su juramento con el arte

Participante destacado en los proyectos artísticos de Grupo MILENIO, fue un creador  “protagonista de la pintura mexicana”, afirmó Rafael Tovar y de Teresa.
“El arte, como una maldición, lo devoró; se fue con el deseo de seguir pintando”, dice Avelina Lésper.
“El arte, como una maldición, lo devoró; se fue con el deseo de seguir pintando”, dice Avelina Lésper. (Octavio Hoyos)

México

Francisco Icaza (Embajada de México en El Salvador, octubre 5 de 1930-México, mayo 3  de 2014) dedicó toda su vida al arte. Desde niño decidió ser pintor; como hijo de diplomático, vivió su infancia en Europa, lo que le permitió estar en Grecia y subir en una ocasión a una montaña para jurarle a los dioses del Olimpo que nunca dejaría la pintura. Y sí, cumplió con su promesa.

Ese relato lo comparte la crítica de arte Avelina Lésper, directora de la Colección El Milenio visto por el Arte, y de la serie La Poesía vista por el Arte, de Grupo MILENIO, luego de que diera a conocer que Paco Icaza (como le decían sus amigos), falleció a los 84 años de edad, a consecuencia de un paro al miocardio.

“Tony Marcín, su pareja por casi tres décadas, y con quien formaba una pareja sólida y singular, manda un mensaje a través de mi conducto: Paco se fue feliz, se fue amando el arte, amando a la vida”.

La también colaboradora del suplemento Laberinto de MILENIO, quien tuvo el privilegio de hacerle la última entrevista y ser testigo de los últimos trazos de Paco Icaza en una de las portadas del diario, dice que con su partida “empieza la leyenda de Francisco Icaza”.

Rafael Tovar y de Teresa, presidente del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, por medio de un comunicado expresó sus condolencia a los deudos del artista, a quien calificó como “protagonista de la pintura mexicana”.

Por su parte, en su cuenta de Twitter el Fondo Nacional para la Cultura y las Artes lamentó la pérdida del pintor, y recordó que fue miembro del Sistema Nacional de Creadores del Arte.

A Icaza se le recuerda por ser un artista combativo, crítico y por defender hasta las últimas consecuencias su famoso mural La farándula, que hiciera en honor del dramaturgo alemán Bertolt Brecht en el desaparecido Casino de la Selva, así como por haber pugnado por la libertad de David Alfaro Siquieros cuando se encontraba preso en Lecumberri.

Creador de una obra única, en Nueva York fue alumno del pintor oaxaqueño Rufino Tamayo, y no solo eso sino que fue fundador de los movimientos Nueva Presencia, el Salón Independiente y Confrontación 66.

El pintor Arturo Rivera, recuerda como amigo a Paco Icaza, a quien consideraba “un hombre fantástico”, por lo que su deceso le duele profundamente.

“Es una gran pérdida para el arte. La crítica fue injusta con él, porque siempre les daba grandes lecciones. Al decir uno lo que piensa, uno se lo busca y uno se lo gana. Pacazo era medio terrorista a la hora de tratar a las autoridades culturales; sin embargo, ojalá que el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes y el Instituto Nacional de Bellas Artes le rindan un homenaje porque se lo merece”, afirma.

Para Rivera, Icaza murió con entusiasmo, estaba muy contento: murió con el pincel.

Eternidad

Todavía en la última entrevista que Francisco Icaza le concedió a Avelina Lésper para la serie La Poesía vista por el Arte, proyecto impulsado por Grupo Milenio, el pintor citó a Jorge Luis Borges.

“En la entrevista que tuvimos para el Proyecto El Milenio visto por el Arte, Paco citó a Borges y dijo que en la eternidad todos éramos contemporáneos, y creo que de alguna manera fue un vaticinio porque en estos momentos Paco ya pertenece a la eternidad”.

Su última obra salió publicada en MILENIO el lunes pasado, por lo que su creación es parte ya del acervo de El Milenio visto por el Arte.

“Para mí fue un enorme privilegio verlo pintar para el proyecto, y que además hubiera hecho su último cuadro y dado su última entrevista para dicho proyecto. Fue para mí un regalo por el que yo siempre estará en deuda con Paco”.

Los restos del pintor Francisco Icaza fueron velados en la funeraria García López, en Miguel Ángel de Quevedo.

Lúcido pero agotado

Avelina Lésper considera a Francisco Icaza como un gran creador, y considera que incluir su obra en la Colección MILENIO sirvió para saldar la enorme deuda que tiene México con sus artistas de gran valor pero que no son plenamente reconocidos, como ocurre en este caso.

“Esto sirvió un poco para resarcir ese abandono, y que se diera cuenta y estuviera consciente de que había mucha gente que sí había valorado su trabajo y su obra, y que sabía que había entregado su vida al arte”.

Lésper cuestiona la desatención de las instituciones culturales que, desde su perspectiva, están acabando con el arte, por lo cual espera que con esta llamada de atención la obra de Icaza sea valorada.

“Lo que quisiera decir es que Paco estaba muy lúcido, contaba con una inteligencia brillante, llena de curiosidad. Ya tenía una salud muy delicada, y creo que ese ímpetu que mostraba por el arte lo extinguió literalmente. El arte, como una maldición, lo devoró;se fue con el deseo de seguir pintando”.

El motivo de su deceso, afirma Lésper, fue agotamiento: Paco se fue exhausto, se enfermó y tuvo una mudanza de su casa. Su cuerpo no pudo más, porque tenía un cuerpo muy frágil, muy débil.