Follet y Pérez-Reverte, un duelo de ‘best-sellers’

Dos de los escritores con mayor éxito de ventas coincidieron en la FIL de Guadalajara.
Ken Follet y Arturo Pérez-Reverte
Ken Follet y Arturo Pérez-Reverte

México, D.F.

Ken Follet (Cardif, 1949) comenzó a escribir novelas para reparar su coche. A mediados de los años 70, el futuro 'best-seller' trabajaba como reportero en un diario de Londres con un sueldo insuficiente. Para resolver sus problemas económicos, decidió hacer lo mismo que había hecho uno de sus colegas: escribió un thriller bajo el seudónimo de Simon Myles y lo vendió a una editorial para recibir 200 libras como adelanto. Sus siguientes nueve novelas fueron escritas en circunstancias similares y sin demasiado éxito. La suerte le sonrió al fin con la número once :'La isla de las tormentas' (1978), una novela de espionaje situada en la Segunda Guerra Mundial.

Este año, el escritor galés fue el máximo representante de los 'best-sellers' anglosajones en la FIL de Guadalajara, donde presentó 'El umbral de la eternidad', el volumen que cierra su más reciente trilogía histórica sobre el siglo XX. En el frente de la literatura popular en castellano destacó la presencia de Arturo Pérez Reverte (Cartagena, 1951), el escritor español más leído en su país y en América Latina.

El autor de 'La reina del sur' (2002) también inició su carrera en el periodismo, pero a diferencia de Follet, lo ejerció con éxito durante 20 años. Fue corresponsal de guerra de 1973 a 1994 y hasta la fecha utiliza técnicas del reporterismo en sus novelas. En épocas recientes convivió con artistas callejeros para narrar el mundo del graffiti en 'El francotirador paciente' (Alfaguara, 2013), de la misma manera que en sus tiempos de reportero entraba en grupos armados o bandas de narcotraficantes.

Si el gran primer éxito de Follet fue 'La isla de las tormentas' -llevado al cine por Richard Marquand antes de filmar 'El retorno del Jedi'- el de Pérez Reverte fue 'El club de Dumas' (1993) -también llevado al cine por Polanski-, pues fue después de la publicación de ambas obras cuando sus autores se dieron cuenta de que podían vivir de la literatura.

Según Pérez Reverte, el homenaje novelado a Alejandro Dumas fue una apuesta arriesgada en el momento de su publicación. La crítica despreciaba la novela tradicional del siglo XIX y principios del XX y elogiaba las estructuras alternativas: novelas intimistas, sin acción, "de Faulkner y Cortázar para adelante". Pero el murciano tenía claro que quería hacer literatura que contara historias. Su fórmula para vender más de dos millones y medio de copias de aquel libro de aventuras -según ha confesado- consistió en mezclar elementos del viejo folletín europeo de masas con la novela posmoderna.

Follet es novelista de tiempo completo; Pérez Reverte es además articulista y académico de la lengua. El primero reconoce que sus escritores favoritos son otros 'best-sellers', como Stephen King e Ian Fleming (el creador de James Bond); el segundo cita a referentes más 'cultos' como Virgilio, Homero, Chateaubriand o Conrad. El autor de 'Los pilares de la Tierra' -obra que desde 1989 ha vendido más de 23 millones de copias- asegura encontrar su mayor inspiración en la Historia. La obra de Pérez-Reverte abarca una amplia gama de temáticas: desde las múltiples aventuras del capitán Alatriste, hasta una novela autobiográfica sobre su paso por el periodismo (El pintor de batallas, 2006).

El debate que comenzó en Francfort

La de Guadalajara no fue la primera vez que Follet y Pérez-Reverte coincidieron. En 1998, los escritores -ya entonces consolidados- se reunieron en la Feria de Libro de Francfort para defender la literatura de masas y debatir sobre las particularidades de sus vertientes europeístas y anglosajonas.

Pérez-Reverte defendía desde entonces los 'best-sellers' europeos y citaba como ejemplo 'El nombre de la rosa', de Umberto Eco, un tipo de novela que no sólo entretiene al lector con técnicas narrativas eficaces sino que retoma el capital histórico y cultural del viejo continente. Esto en contraste con los clásicos éxitos de venta anglosajones, decía el escritor, que en su opinión, son planteamientos novelescos "de usar y tirar", sin mayores pretensiones que aprovechar el enorme mercado en lengua inglesa para lograr impactos rentables.

En aquella conversación, Follet no hizo demasiado caso al argumento geográfico y defendió la escritura de libros internacionales que atrapen al lector. La suya, como ha dejado ver siempre, es una visión más pragmática del oficio. Cuando fue cuestionado por los grandes temas presentes en 'Doble Juego' (2000) -una novela sobre un científico espacial que pierde la memoria- el británico respondió que realmente lo tenían sin cuidado, pues su atención estaba puesta en mantener la tensión de la trama: "Escribo libros para entretener, divertir y fascinar a la gente. Si hay asuntos de lealtad y traición no es una de mis preocupaciones".

Si en algo están de acuerdo el británico y el español es en el hecho de que sólo con buenas historias es posible llegar a las listas de los libros más vendidos, y que eso sólo se logra con un trabajo constante y disciplinado. Ninguno de los dos tiene empacho en asumir el término 'best-seller' asociado a su obra, aunque es verdad que Pérez-Reverte ha dicho en más de una ocasión que también entre los más vendidos hay niveles y que, por favor, no lo comparen con Follet. Un asunto que al galés seguramente lo tiene sin cuidado. Después de todo, los dos son escritores que han logrado vivir -y muy bien- del oficio de contar.