Filmes de la sociedad para unir comunidades

Fernanda Rivero, directora del organismo, dice que el objetivo es producir cada año al menos 20 cortometrajes sobre temas sociales o ambientales.
Vecinos de la colonia Puerto Rico, en Silao, Guanajuato, participan en un proyecto para documentar los problemas de su comunidad.
Vecinos de la colonia Puerto Rico, en Silao, Guanajuato, participan en un proyecto para documentar los problemas de su comunidad. (Especial)

México

Cuando la Fundación Todo por el Cine surgió para aprovechar esa expresión artística como herramienta de  diálogo entre sectores de la sociedad, sus directores no imaginaron que no solo sería un medio poderoso para comunicar mensajes; también para despertar la conciencia social sobre aspectos de la vida cotidiana.

“No solo logramos comunicar mensajes de temáticas sociales y ambientales, sino generamos un vínculo entre las comunidades para que vean los casos de éxito en ciertas regiones o las tradiciones que existen: es un puente de comunicación entre varias comunidades de México”.

La explicación viene de Fernanda Rivero, directora de la Fundación Todo por el Cine, desde donde se impulsan acciones como el Festival Internacional de Cine en el Campo o los Talleres de Creación Cinematográfica Cuéntamelo Filmando, aunque siempre con el eje de promover y difundir proyectos sociales y ambientales.

En el primer caso cuentan con cines itinerantes y móviles, de donde surge el Festival Internacional Cine en el Campo, a través del cual llevan ese arte a alrededor de 60 comunidades al año, promoviendo cortometrajes con temas ambientales; es un esfuerzo que ha llegado a más de 150 mil espectadores en todo el país: de 2008 a la fecha se han realizado más de 450 proyecciones en más de 300 comunidades, rancherías y municipios de 18 entidades.

Creación

En los talleres de creación el objetivo es desarrollar alrededor de 20 cortometrajes cada año, pero con la gente de las comunidades, para lo cual todo un equipo de la fundación se queda alrededor de dos semanas y media en ellas, donde buscan filmar los casos de éxito que pueda tener la comunidad, o se realiza el proyecto Itzel y Sonia en búsqueda de los guardianes del agua, a través del cual los habitantes de 10 comunidades cuentan una misma historia.

“En estas 10 comunidades contamos una historia en conjunto con la técnica de Stop Motion: con la gente de las comunidades creamos todo, hasta los escenarios. Son unos mismos personajes, pero la comunidad cuenta cosas que tienen allí; creamos escenarios acordes con las características del lugar, aunque siempre con la idea de terminar en asuntos relacionados con el agua, la siembra o la cosecha.

“Hemos trabajado con comunidades que tienen problemas, como un grupo marginado en Malinalco, donde literalmente salían del taller y se drogaban afuera; al generar la actividad, el que sean tomados en cuenta se convierte en una forma de regenerar el tejido social. Nos damos cuenta que, a veces con pequeñas cosas, se crea mucho impacto en las personas y en los grupos de estas comunidades”.

No solo se les acompaña en la filmación del cortometraje, sino que se generan actividades grupales, dinámicas de grupo y de integración que apuestan por hacer entender que todos pueden alcanzar a desarrollar un proyecto siempre que se lo propongan, con lo cual se sienten tomados en cuenta los participantes.

“El grupo en Malinalco”, reitera Rivero, “no es aceptado en el lugar, pero el saber que el trabajo que hicieron se va a pasar allí es una forma de romper con la negatividad de no ser aceptados en su propia comunidad”.

Otro ejemplo de los talleres Cuéntamelo Filmando es su visita a una comunidad chiapaneca, donde cuentan con un bosque muy importante, pero no se habían detenido a reflexionar acerca de su valor. En Jalisco, donde un grupo de 15 mujeres rescataron los cafetales de la región y generaron una cooperativa donde venden café y otras cosas, “los talleres son una forma de que compartan con otras comunidades lo que están haciendo”.

Así, uno de los cortometrajes, La aventura de Monochoa, realizado en la técnica de Stop Motion por niños de la escuela primaria de Urandén, en Michoacán, fue galardonado con el primer lugar del concurso de cortometrajes de animación, celebrado en Cancún en 2010.

El arte soluciona problemas

El más reciente proyecto de los talleres de creación cinematográfica Cuéntamelo filmando se realizó a mediados de julio pasado en la comunidad de Palomas, Xichú, en el estado de Guanajuato, donde alrededor de 30 niños de quinto y sexto años de primaria, además de algunos adolescentes de la comunidad, fueron invitados a realizar un cortometraje sobre los problemas que enfrentan y conocer sus propuestas de solución.

Se trata de una población en la que hay mucho ganado libre, situación que ya comienza a impactar en el uso de suelo y el consumo del agua; además, sus habitantes trabajan con cosecha de agua (aprovechan el agua de lluvia para almacenarla y utilizarla).

El proyecto está apoyado no solo por la Fundación Todo por el Cine, sino por la Comisión Nacional del Agua, la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad, la Alianza México REDD, el Instituto Mexicano de Cinematografía, el Fondo de Apoyo a las Artes de la Fundación BBVA Bancomer, la cantante jalisciense Ely Guerra y el escultor Rodrigo de la Sierra.