La Fiesta del Libro y la Rosa: la aventura de leer

Un recorrido por la alegre fiesta de este fin de semana para conmemorar el amor por los libros. 
La fiesta no son sólo libros, también puestas en escena, mesas redondas, actividades para niños y muchas flores
La fiesta no son sólo libros, también puestas en escena, mesas redondas, actividades para niños y muchas flores (Cuartoscuro)

Pisar el suelo universitario provoca una sensación similar al déjà vu: aunque el visitante sea primerizo, tiene la impresión de haber estado ahí numerosas ocasiones en el pasado. El entorno es tan acogedor que el trayecto parece un retorno a casa. Ningún escenario más adecuado que éste para recibir una celebración de la palabra.

Coronado por el púrpura primaveral de las jacarandas, el Centro Cultural Universitario de la UNAM es la sede principal que aloja la Fiesta del Libro y la Rosa, un recordatorio de que la literatura es, a fin de cuentas, una fiesta inagotable.

A las diez de la mañana, en los jardines del CCU ya se percibía el ímpetu lector. La lluvia amenazó en repetidas ocasiones, pero no fue capaz de disminuir el entusiasmo. Los lectores jóvenes paseaban con la alegría de quien visita un parque de diversiones. No es una sorpresa que fueran ellos quienes abarrotaran los cien stands provistos con montones de rosas que se entregaban a cambio de palabras escritas en papel, como lo dicta la tradición. Las chicas más afortunadas cargaban flamantes ramos de color rojo en un brazo y bolsas repletas de libros en el otro.

En los cuatro foros dispuestos en el perímetro del estacionamiento 3 —bautizados en honor a Fuentes, Pacheco, García Márquez y Gutiérrez Vega, como verdaderos pilares de la celebración— se realizaron presentaciones editoriales, charlas con escritores y algunas conferencias. Las actividades no cesaban; había apenas unos minutos de descanso entre cada evento.

La arquitectura descendente del Centro Cultural Universitario permitía observar desde la explanada del MUAC el movimiento de los asistentes. Nada resultaba tan difícil como encontrar a un amigo entre la multitud. A pesar de eso, frente a la Sala Carlos Chávez un grupo de adolescentes se abría paso para alcanzar a Paco Ignacio Taibo II, que inició su conferencia con una sentencia aniquiladora que resume el estado actual de la escritura: "Escribir es un acto de resistencia"

Almadía se ha convertido en un núcleo de la edición independiente. Seducidos por el rostro atractivo que el diseñador Alejandro Magallanes le imprimió a las publicaciones de la editorial oaxaqueña, los visitantes no dejaban de asomarse para buscar las novedades. One hit wonder —espléndido libro de cuentos del guitarrista de Café Tacvba, Joselo Rangel— y varios libros del recién premiado Juan Villoro ocupaban buena parte de las repisas.

La edición 2016 de la Fiesta del Libro y la Rosa acogió con particular cariño a Cataluña. Su stand, siempre lleno de curiosos, ofreció libros bilingües que explican la situación actual del pueblo catalán, así como libros infantiles que relatan la historia de San Jordi y el origen de la tradición de entregar rosas.

Año de conmemoraciones, el 2016 será recordado sobre todo por la celebración del cuarto centenario luctuoso de dos de las plumas más importantes de la literatura: Shakespeare y Cervantes. Ambos murieron el 23 de abril de 1616 —aunque en realidad sus muertes ocurrieron con once días de diferencia, debido a que ingleses y españoles se ajustaban a calendarios distintos—. Para sumarse a la conmemoración, la Fiesta del Libro y la Rosa presentó actividades tan diversas como atractivas. En el Foro Fuente —instalado frente a la librería Julio Torri—, Rosa Beltrán, Ignacio Padilla y el especialista en literatura cervantina, José Montero Reguera, discutían sobre los mitos y verdades del autor de El Quijote.

Unos metros más adelante, un grupo de actores, encabezados por la directora y actriz Abril Mayett, revelaban "Los secretos de Shakespeare", una dinámica que consiste en difundir los sonetos menos populares del escritor británico. Armados de palabras y megáfonos de cartón, los actores recitaban la poesía shakesperiana en los oídos de los asistentes.

Se dice que el público infantil es el más difícil de complacer. Sin embargo, durante todo el día los Regaladores de Palabras fueron un imán de carcajadas. Una y otra vez los pequeños dejaban escapar risas que se escuchaban a varios metros del sitio en que los oradores contaban sus historias. En otro foro, un grupo de niños asaltó el escenario para regalar a los adultos sus primeras lecturas en voz alta.

Sobre el escenario de la Sala Nezahualcóyotl, Benito Taibo —autor del libro Persona Normal— sostenía un diálogo "de lector a lector" con Claudia Reads Books —una de las booktubers más populares— sobre la aventura de leer. La sala estaba repleta de adolescentes que, libro en mano, aplaudieron el entusiasmo con que Benito hablaba de su propia experiencia con los libros. "El tiempo transforma al lector", comentó el escritor, "no olviden que ustedes tienen derecho a leer lo que se les dé la gana. Que nadie los obligue a escoger un libro". Y el público se rindió en una ovación.

Entrar a la Neza y verla repleta de jóvenes lectores fue una revelación. Fue también una muestra de que los libros no están en peligro de extinción, como afirman algunos. En México sí hay lectores —la Fiesta del Libro y la Rosa es un testimonio inapelable de ello—. Que nadie se atreva a afirmar lo contrario.