Piden 'sacarle' más jugo a los festivales culturales

Promotores de La Laguna señalan que se se carece de evaluación de su impacto en la ciudadanía y la presencia de personas que conozcan de políticas culturales en la organización.
Una falla de los festivales culturales actuales es la falta de evaluación de su impacto en la ciudadanía.
Una falla de los festivales culturales actuales es la falta de evaluación de su impacto en la ciudadanía. (Milenio Digital)

Torreón, Coahuila

Los festivales culturales ejecutados en La Laguna, carecen de un programa adecuado para que las actividades no queden centradas en una sola vez al año. Falta medir su impacto y evaluar si cumplen con su función.

“De pronto parece que son efímeros y un pantallazo. Cumplen con su función inmediata y no van más allá porque no hay continuidad en las actividades que presentan”, opina Nadia Contreras, poeta e integrante de la Corresponsalía Laguna del Seminario de Cultura Mexicana (SCM).

Considera que en el caso concreto de los encuentros literarios falta una labor de promoción de la lectura previa que culmine con los eventos anuales, debido a que pretende llenarse el vacío de eso en unos días.

“Al Festival de la Palabra ‘Enriqueta Ochoa’ se le puede sacar mucho más jugo, pues no es posible que luego de seis días en cada año ya no escuchemos más de esa escritora. De hecho en la última edición no nos enteramos que seguirá la promoción de su obra poética”.

“Para hablar de los festivales habría que tenerse conocimiento de la evaluación y la primera impresión nos dice que no se hace. Históricamente se han realizado como una agenda de los instituciones gubernamentales y de la iniciativa privada”.

Indica que un problema que tienen esas actividades es la fuerte inversión económica que requieren, puesto que para mantenerlos debe dejarse de lado el apoyo a los grupos culturales locales.

“Si a esos grandes festivales les vas a invertir un dinero, por qué no destinarlo a algo que sea actividad permanente o grupos culturales locales que tienen muchos años trabajando y realizan una actividad permanente de difusión de arte”, propone.

A pesar de eso, no demerita la realización de encuentros o ferias de las artes, porque son una forma de que la comunidad artística pueda acercarse a creadores y artistas con los que difícilmente pudiera tenerse un diálogo en otras circunstancias.

“Son un lugar de reunión en que puedes tener acceso a músicos o escritores que de otra forma no sería posible, pero eso no te van fomentar el hábito de la lectura y asistir a las exposiciones. Debe existir un programa permanente, por ejemplo, en que los escritores visiten las colonia y formalizar los talles en todas las disciplinas artísticas”, resalta.

Contreras considera que para crear esos programas pendientes debe existir una unión entre la comunidad artística y no depender tanto del apoyo gubernamental.

"Es un error de nuestra parte como artistas que somos. Debemos de ser gestores culturales, principalmente ahora que el clima cultural en La Laguna está enrarecido", comenta.

Pone de ejemplo festivales como el de Aguascalientes, la Guelaguetza y la Feria Internacional del Libro (FIL), donde la organización ha logrado trascender pese a las administraciones municipales, estatales y federales.

“Los festivales son programas del gobierno en turno, es decir, se va que lo preside y termina. Desafortunadamente en México la cultura está diseñada para sexenios, trienios y cuatrienios”, expone.

Por su parte Talía Romero, promotora cultura -con maestría en esa especialidad por la Universidad Autónoma de Coahuila (UAdeC)- e integrante de la Corresponsalía del SMC, asevera que a simple vista una falla de los festivales culturales actuales es la falta de evaluación de su impacto en la ciudadanía y la presencia de personas que conozcan de políticas culturales en la organización.

“Para hablar de los festivales habría que tenerse conocimiento de la evaluación y la primera impresión nos dice que no se hace. Históricamente se han realizado como una agenda de los instituciones gubernamentales y de la iniciativa privada”.

Indica que la lectura que puede dársele a algunos encuentros culturales es que están desligados de una estrategia basada en las recomendaciones que hacen algunas instancias como la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO).

“Existen organismos nacionales e internacionales que dictan las líneas estratégicas en términos de gestión cultural actuales y entre esos puntos marcan la importancia de la profesionalización del gestor con el objetivo de que nos pongamos de acuerdo en los conceptos básicos”, explica.

Detalla que entre esos puntos fundamentales están la reconstrucción del tejido social, la recuperación de espacios públicos y la creación de nuevos públicos.

“En esos casos el festival debe retomarse como una herramienta de creación de nuevos públicos”. En el caso de actividades como “La Calle es de Todos”, serie de conciertos organizados por el Municipio y el Estado anualmente, opina que hace falta hacer una medición real del número de asistentes y si se cumplió con la recuperación.

Hace falta que se mida el antes y el después, pues no se sabe respecto de dónde viene ese público, es decir, si es nuevo y la razón por la que asisten, agrega.

“De pronto parece que son efímeros y un pantallazo. Cumplen con su función inmediata y no van más allá porque no hay continuidad en las actividades que presentan”, opina Nadia Contreras.

Respecto al impacto que generan y la evaluación que debe realizarse trató de contactarse a Ana Sofía García Camil, titular de la Secretaría de Cultura en Coahuila, sin embargo no fue posible porque el equipo de difusión y prensa de esa dependencia no respondió a los mensajes de este medio.

Localmente, Verónica Soto, decimoséptima regidora y presidenta de la Comisión de Educación, Arte y Cultura del Ayuntamiento de Torreón, menciona que cada vez que un colectivo o un grupo artístico presentan una propuesta para la realización de encuentro o festival, suele evaluarse el impacto que tendrá en la ciudadanía y con base en ello les otorgan el apoyo.

“Siempre que viene algún artista que solicita un apoyo, le pedimos que nos expliquen el proyecto y el número de personas que impactaría. Lo valoramos y vemos si se justifica el gasto”, explica.

Comenta que el Cabildo trabaja en la modii cación de algunas normativas para que el año entrante puedan ser más transparentes los gastos que emanan de esas actividades y las demás que realiza el Instituto Municipal de Educación y Cultura.