Gulyak impone su destreza en el Isauro

En el Teatro Isauro Martínez se vivió una noche de gala, donde la pianista de Kazan Rusia interpreto varias melodías, formando parte del Festival de Piano en su decima edición.
Es el tercer año consecutivo que la pianista originaria de Kazan, se presenta en el ya tradicional festival.
Es el tercer año consecutivo que la pianista originaria de Kazan, se presenta en el ya tradicional festival. (Aldo Cháirez)

Torreón, Coahuila

Noche de gala se vivió en el Teatro Isauro Martínez en el marco del Festival de Piano en su décima edición, con la presencia de la maestra Sofía Gulyak.

Puntual a las 20:30 comenzó el concierto de la magnífica intérprete, ataviada de negro riguroso como la ocasión lo amerita, agradeciendo al público con una reverencia.

Es el tercer año consecutivo que la pianista originaria de Kazan, se presenta en el ya tradicional festival, donde han estado presentes músicos de todo el mundo y de gran calidad musical.

Sofía Gulyak tocó para abrir su concierto, Chaconne, de Johan Sebastian Bach, con transcripción de Ferruccio Busoni.

Su currículum es amplio, entre otros logros de la maestra, está el haber ganado el Primer Premio y la Medalla de Oro "Princess Mary" en el 16º Concurso Internacional de Piano Leeds, siendo la primera mujer que lo logró.

La vasta educación de Gulyak, se puso de manifiesto dese el momento en que tocó las teclas del piano, que respondieron a sus dedos.

La interpretación fue magistral. Sofía Gulyak tocó para abrir su concierto, Chaconne, de Johan Sebastian Bach, con transcripción de Ferruccio Busoni.

De César Frank, tocó enseguida Preludio, Coral y Fuga. Los aplausos de los melómanos que se dieron cita en el imponente Isauro Martínez, no se hicieron esperar.

Tras el intermedio, la virtuosa interpretó a un músico de su patria, Sergei Rachmaninoff, con 6 Momentos Musicales Op. 16, pieza clave del repertorio pianístico universal.

La música genera emociones. Fue una amplia gama de ellas la que pudieron sentir los asistentes al concierto, desde la más triste melancolía, hasta la vigorosa alegría, cosas que un piano en las mejores manos, en este caso Sofía, puede generar.