FITM: México invitado de honor / Y III

La Maldita Vanidad es un colectivo que se distingue por intervenir espacios dados, “naturales”, para desarrollar ficciones realistas en donde generalmente se cuela el melodrama a veces de manera ...
La Maldita Vanidad.
La Maldita Vanidad. (María Paulina González Franco)

México

Para el colombiano promedio la paz es solo una palabra inserta en los discursos de los políticos; a veces incluso preguntamos por ella: ´¿Cómo está la paz?´. ‘Shh...’, respondemos, ‘hablemos bajito, la pobre está muy enferma’”. De esa manera inicia Octavio Arbeláez, con su característico humor, su presentación a la memoria de la 36 edición del Festival Internacional de Teatro de Manizales (FITM), y agrega: “Ante la cuestión planteada de una relación entre teatro y paz, las respuestas que se vislumbran no provienen de la Diosa Razón; más bien, de la intuición de quienes aún creemos que las artes de la representación realmente nos re-presentan, tal y como somos, queriendo construir la memoria futura…”. La presencia de teatro Línea de Sombra (ahora ya en Brasil) fue el aporte mexicano a la reflexión sobre la guerra (y la paz lejana) con el montaje Baños Roma, que provocó polémica, fascinación en la mayoría y rechazo en algunos. Como ya mencioné en entregas anteriores, México hizo un buen papel como invitado de honor en esta edición del FITM.

La Maldita Vanidad es un colectivo que se distingue por intervenir espacios dados, “naturales”, para desarrollar ficciones realistas en donde generalmente se cuela el melodrama a veces de manera descarada. Su potencia radica en la actuación y en el retrato verista y siempre crítico de la sociedad colombiana que su dramaturgo-director, Jorge Hugo Marín, imprime en cada puesta. Matando el tiempo es la nueva creación de este grupo que ha girado ya por cerca de una decena de países. Si bien este montaje me parece que aún requiere ajustes en la dramaturgia, posée también alto voltaje. Para gusto y disgusto de sus connacionales, La Maldita Vanidad se perfila para convertirse en un referente. Otro icono de la escena colombiana, el grupo de danza L´explose, naufragó intentando hacer un musical que resultó ñoño e ingenuo. La compañía Maleza, de Chile, trajo al FITM la obra Un poco invisible, del joven dramaturgo Andrés Kalawski, con una propuesta técnica que ya habíamos visto al grupo también chileno Teatro Cinema. En este caso, esta historia nada pretenciosa resultó una delicia para el público de todas las edades.

Quisiera recordar a los lectores de MILENIO que en nuestra capital chilanga se lleva a cabo la Séptima Feria del Libro Teatral (FeLiT) con Argentina, Colombia y España como invitados. Aún quedan tres días para romper el cochinito y hartarse de libros de teoría, dramaturgia, técnica e historia del teatro. La cita es en la Plaza Ángel Salas del Centro Cultural del Bosque, atrás del Auditorio Nacional.