El FIC, atento a lo que ocurre en el país: Jorge Volpi

El sueño es que sea el lugar donde “uno recupera la confianza en el género humano a través del arte” y que sea “instrumento crítico frente a la realidad”.
El director del encuentro destacó la consternación y el profundo dolor que vive el festival por la violencia en su entorno.
El director del encuentro destacó la consternación y el profundo dolor que vive el festival por la violencia en su entorno. (Jesús Quintanar)

Guanajuato

Ante la situación tan especial que se ha vivido en la edición 42 del Festival Internacional Cervantino (FIC) por la muerte del estudiante Ricardo de Jesús Esparza y por el movimiento universitario en solidaridad con los normalistas de Ayotzinapa, lo cual obligó a la cancelación de algunas actividades que se celebraban en la Universidad de Guanajuato, Jorge Volpi reconoció que el festival no puede ser ajeno a lo que ocurre en su entorno.

"Nos duele mucho que en un festival que se ha caracterizado por ser un espacio de convivencia y de tranquilidad para los jóvenes, haya podido ocurrir que un joven que venía al festival encontrara aquí la muerte. Para nosotros es una situación terrible; manifestamos nuestro pésame y solidaridad con sus amigos, queremos que se sepa la verdad y queremos justicia en este caso", dijo a MILENIO.

Luego de señalar que a nivel personal, pero también institucional, "estamos consternados y profundamente adoloridos por la situación que vive nuestro país", el director del FIC manifestó su esperanza de que el Cervantino se consolide como un "espacio abierto para que se reflexione, mediante el arte, sobre la situación tan difícil como la que atravesamos".

"El festival no puede ser ajeno a lo que ocurre en su entorno; por eso también creamos un eje temático que busca que el espacio del festival sea de fiesta, pero también de reflexión, a través del arte, sobre lo que nos ocurre".

Incluso, desde hace algunos años a la fecha, cuando se han producido múltiples situaciones de violencia en diversasregiones del país, el arte y la cultura cobran una gran importancia, al grado de que Jorge Volpi ha sentido una "enorme solidaridad de los artistas" porque, más allá de rechazar las invitaciones, reconocen que justo cuando hay dificultades "debemos utilizar el arte como instrumento de reflexión sobre la sociedad".

Balance exitoso

Al ofrecer un balance de lo realizado en la 42 edición del FIC, Jorge Volpi mencionó que en la parte artística y social todo ha funcionado muy bien, no solo por los espectáculos presentados, sino por el éxito en el Proyecto Ruelas y la Academia Cervantina.

"Tal como planteamos el festival este año es como continuará en los años siguientes: con las cuatro compañías comunitarias del Proyecto Ruelas, porque creemos que solo un esfuerzo continuado puede tener frutos importantes, tanto sociales como artísticos".

En el Proyecto Ruelas, el trabajo con la comunidad fue global y participaron miembros de ella no solo en la actuación sino hasta en la preparación de la obra. Pero además se trabajó en mejorar las condiciones de vida de la comunidad y el ambiente de las localidades, y "ese entusiasmo se reflejó en el trabajo artístico de la comunidad".

"Algunos de mis sueños para el Cervantino se han ido materializando, como traer al pianista Rudolf Buchbinder a hacer las 32 sonatas de Beethoven, o contar con la propuesta de Jan Fabre y tener en el concierto de clausura a Rubén Blades. Para cada año tenemos esos sueños, algunos se materializan y otros no; todos los artistas quieren venir, pero hay veces en que las agendas o los presupuestos no lo permiten".

El sueño que se actualiza en cada edición es que el FIC sea un espacio de convivencia, el lugar donde "uno recupera la confianza en el género humano a través del arte, pero que, al mismo tiempo, sirve como instrumento crítico frente a la realidad", a decir de Volpi.

Desde su perspectiva, uno de los principales problemas del FIC radica en la logística: se trata de un festival muy grande, que además creció en 20 por ciento respecto al año pasado: en esta ocasión participaron cerca de ocho mil artistas.

La mirada hacia el pasado

El Festival Internacional Cervantino ha atravesado diferentes épocas, algunas de bonanza y otras de vacas flacas, pero siempre con la idea de traer a los mejores artistas. De acuerdo con Jorge Volpi, en la presidencia de José López Portillo los presupuestos eran altísimos y no solo se traían a las mejores, sino formaciones que por su propia naturaleza eran muy grandes y resultaban muy costosas para un festival como el FIC.

"Pero seguimos trayendo a los mejores artistas del planeta en diferentes disciplinas. Creo que el espíritu del festival no solo es traer a los artistas más cotizados, sino también buscar a aquellos que están renovando o transformando los distintos lenguajes artísticos del mundo".

Quizá por ello, agrega el escritor, no han tenido problemas con ningún artista: todos quieren venir, pero a veces no pueden por las agendas o porque los presupuestos no lo permiten: "Los 42 años de experiencia del festival permiten que siempre que contactamos un artista de todos los niveles, siempre esté dispuestos a aceptar la invitación".