Vivaldi, estrella del Cervantino

Tocar su música es como reconstruir una parte del pasado, afirma el clavecinista Giorgio Tabacco.
La agrupación italiana toca su música con instrumentos de la época.
La agrupación italiana toca su música con instrumentos de la época. (Cortesía FIC.)

México

A Luciano Berio le sobraba razón al afirmar que "Vivaldi siempre es vivaz, siempre rápido, siempre elocuente". Tal vez ahí radica el éxito inagotable de sus obras, como Las cuatro estaciones, una de las composiciones más populares en la historia de la música occidental y que será interpretada por L'Astrée en el Festival Internacional Cervantino (FIC) el 14 de octubre en Guanajuato.

El ensamble italiano no tocará exclusivamente la obra referida en el Templo de la Valenciana, de ahí el título de su concierto: Las cuatro estaciones y su entorno. Giorgio Tabacco, clavecinista y director del grupo, dijo ayer en conferencia de prensa telefónica que entre cada estación intercalarán tres cantatas del compositor: Elvira, anima mia, Amor, hai vinto y Lungi dal vago volto. L'Astrée contará con el apoyo de la soprano Gabriella Costa y el violinista Franceso D'Orazio.

Originario de Turín, el ensamble tiene una relación muy cercana con la obra de Vivaldi, dado que la mayoría de sus manuscritos se conservan en la Biblioteca Nacional de esa ciudad. Tocar su música, dice Tabacco, "es compartir con el mundo, en este caso con el FIC, nuestra cultura, esta música que se preserva en Turín. Quisimos mezclar una obra muy conocida, con obras prácticamente inéditas".

En aras de la fidelidad de la música, los integrantes de L'Astrée usan instrumentos de la época. Su director dice que para interpretar la música antigua es preciso "tocar los instrumentos de época, no podríamos usar otros, pues sería contrario al espíritu que reinaba cuando las obras fueron escritas. El solista, por ejemplo, toca un violín Guarneri del siglo XVIII, cuyas cuerdas no son metálicas o sintéticas, sino de fibra natural, fabricadas con tripas de oveja. En Italia todavía hay artesanos que construyen violines y violonchelos iguales a los del siglo XVIII".

En cuanto al sonido, explica que en el caso de los instrumentos de cuerda, "utilizan un diapasón que da 415 hertzios, en lugar de 440, que es la forma usada actualmente. A esta frecuencia recurren todos los grupos que tocan música antigua, pues no podría tocarse con la afinación de nuestros días".

Las tres cantatas que intercalarán en Las cuatro estaciones ya fueron grabadas por L'Astrée. "Es un repertorio que tocamos con frecuencia, pues es una forma de presentar al mundo una parte antigua de Italia —indica el director—. Los textos de las cantatas, que hablan de cosas como el amor y el sufrimiento, no tienen mucha relevancia literaria, pues es la música la que eleva su valor, como dijo el propio Vivaldi."

Tabacco considera que Antonio Vivaldi "es una piedra angular de los compositores, una presencia muy importante y muy significativa en la historia de la música. Es un compositor reconocido en todo el mundo, cuyas obras hemos tocado durante muchos años. Sin embargo, cada grupo que interpreta a Vivaldi en todo el mundo tiene como reto darle un toque más personal a su música".

Desde hace más de 30 años, la música barroca interpretada con instrumentos de la época está en el gusto del público, asegura Giorgio Tabacco. "Cada vez hay más gente que aprecia este tipo de música, porque tocarla es como reconstruir una parte del pasado. En Europa no sólo Vivaldi, sino Bach y Handel, han sido los artistas más apreciados. Actualmente, en Francia, Alemania e Italia hay una tendencia no sólo a las voces comunes —sopranos, tenores, bajos—, como los contratenores, que hacen voces de contraltos. Es decir, que está regresando el estilo Farinelli de esos cantantes castrati —castrados— que hacían voz de mujer, con unos agudos más poderosos que los de las sopranos".

La renovación de un legado barroco

Édition Vivaldi se titula el proyecto discográfico emprendido por el musicólogo Alberto Basso y la disquera francesa independiente Naïve, cuyo propósito es grabar las 450 obras de Vivaldi archivadas en la Biblioteca Nacional de Turín, que viene a ser como 90 por ciento de todo su legado. Óperas, conciertos, composiciones sagradas y cantatas conforman este material que, en su mayoría, no se ha escuchado después del siglo XVIII. El proyecto, iniciado hace 14 años y con 28 discos hasta la fecha, busca "infundir una energía nueva y establecer nuevas referencias en el seno de la historia musical", afirman sus promotores.

L'Astrée participa en este proyecto, lo mismo que otros grupos de música antigua. Édition Vivaldi no se ha concluido, indica Giorgio Tabacco, porque implica mucho dinero, y como las cosas no están muy bien económicamente no solo en Italia y sino en Europa en general, va lento. Sin embargo, hemos grabado muchas obras para este proyecto internacional donde hay como 6 o 7 grupos, tres de ellos italianos y el resto europeos".