Festival de Teatro de Caracas/I

Entre 800 mil y 900 mil espectadores abarrotaron las cerca de 30 salas cerradas, al igual que las plazas en el caso de espectáculos de calle en la edición que concluyó el domingo pasado.
Freddy Ñañez y el alcalde Jorge Rodríguez.
Freddy Ñañez y el alcalde Jorge Rodríguez. (Especial)

México

En su cuarta edición, el Festival de Teatro de Caracas ha dado un salto para convertirse en internacional, sin dejar de privilegiar de manera importantísima al teatro venezolano (179 agrupaciones), que tiene espacio para sus diversas manifestaciones tanto de formato como de tendencias políticas. En esta ocasión, Fundarte de la Alcaldía de Caracas, entidad organizadora, vio la ocasión propicia para dar el paso de abrir los horizontes a una fiesta que convocó a 14 países: Argentina (invitado de honor), Bélgica, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, España, Francia, Italia, Nicaragua, México y Uruguay.

Jorge Rodríguez, alcalde del municipio Libertador de Caracas, acompañado de Freddy Ñañez, presidente de Fundarte, bromeaba antes de la inauguración, dos semanas atrás: “Anunciamos lo que puede ser una amenaza inusual y extraordinaria para el presidente de Estados Unidos, porque hoy soltamos el Cuarto Festival de Teatro de Caracas con motivo del notable éxito que obtuvimos con el tercer festival”. Entre 800 mil y 900 mil espectadores abarrotaron las cerca de 30 salas cerradas, al igual que las plazas en el caso de espectáculos de calle en la edición que concluyó el domingo pasado. Interesante fenómeno en el que los detractores del chavismo igual manifestaron sus ideas que disfrutaron de una programación rica y en construcción de lo que puede convertirse en un gran festival latinoamericano con participación de otros continentes.

Por parte de México, amén de la participación musical de La Maldita Vecindad, la presencia de Más pequeños que el Guggenheim, escrita y dirigida por Alejandro Ricaño, resultó una de las mejores obras del festival. A pesar de que llegué a Caracas el día que partió el elenco, los ecos de la excelente recepción de la obra mexicana continuaron hasta el final. El cierre de esta fiesta estuvo a cargo de Argentina, el país invitado, con la obra Terrenal, de Mauricio Kartun, la cual reseñé en estas páginas hace 15 días. Trabajo de excepcionalidad dramatúrgica, actoral y de dirección que fue el broche de oro.

De Brasil, Grupo Teatro Avante, que comanda Marcelo Bones, trajo al emblemático Teatro San Martín, que dirige Gustavo Ott, la obra Olympia, cuya dramaturgia y actuación corre a cargo de Angela Mouråo, una espléndida actriz en un montaje de reminiscencias barbianas. Romeo y Julieta de Aramburo, de Diego Aramburo de Bolivia, que hemos visto en el Mayo Teatral de La Habana, trajo esta versión contemporánea de la fábula shakespeareana insertada en el mundo del consumo y tráfico de cocaína.