Poesía, fiesta brava, lienzo y color, las pasiones de Don Fer

"El Matador", hace crónica de toros y recita sus letrillas en el Telediario. Sobre su paso de los toros a la poesía ha dicho que "una cosa lleva a otra".

Torreón, Coahuila

Multimedios y Milenio organizan la presentación del disco compacto con poemas y letrillas en voz de Fernando Ibarra, el primero de tres álbumes que se proyectan. El segundo será un homenaje "a la madre patria" y el tercero "un disco con reflexiones sobre filosofía de la vida".

"La magia de la fiesta brava es el momento en que se funde la vida y la muerte, se le describe como una danza efímera, ni un paso más o se puede morir el torero, ni un paso menos, o se puede morir el arte".

"Llegó una noche trágica en mi existencia, había que sepultar, dejar mis sueños de torero en la Plaza México".

Es la forma en que Fernando Ibarra define a la fiesta de los toros, que ha sido parte sustancial de su pasión por la vida que incluye su pasión por los toros, su pasión por la pintura y su pasión por la televisión, además de la base de todo: la pasión por su familia.

Don Fernando tiene un espacio en el Telediario donde hace crónica de toros y recita sus famosas letrillas, sobre su paso de los toros a la poesía ha dicho que, "una cosa lleva a otra. El espectáculo es algo que estruja mi alma desde que era un niño".

"Mi padre Don José Ibarra Luján nos llevó a la corrida del Jubileo de Oro de Torreón en 1957. Torearon Juan Silveti, José Ramón Tirado y Eliseo Gómez "El Charro. Los toros eran de Zacatepec, contemplé aquellas mujeres tan bellas, con sus peinetas y mantones, la plaza olía a puro, olía a clavel, la banda sonaba y los toreros se jugaban la vida ... dije, de aquí soy".

"Mis papás se enojaron conmigo, mi madre le dijo a mi padre: para que lo llevabas, si sabes que está mal de la cabeza".

Entonces Ibarra recuerda que cuando fue a una ganadería automáticamente comenzó a sentir las ganas de cantar como hicieron los grandes, que salga el toro fiero, "que salga el toro, que salga el toro que yo le pondré banderas de sangre y oro".

Sepultar un sueño y luego plasmar en lienzo

En el recuerdo fresco de Don Fernando está otro momento decisivo. "Llegó una noche trágica en mi existencia, había que sepultar, dejar mis sueños de torero en la Plaza México, no había capacidad, entonces había que llorar y lo que no pude hacerle en la cara a los toros, se los pude hacer en los lienzos y entonces comencé a pintar".

"Oye como no los vas a torear, los pintas grandes", le dijo el torero Juan Silveti Reynoso. Así vino otra de las pasiones de "El Matador", la pasión de la poesía, de la fiesta brava, del color y el lienzo son trozos que muestran sentimientos que llegan de pronto, están a flor de piel y recita:

"Tengo miedo a tus 30 años, a tu pelo negro, porque, reflexiona, viejo que caza con moza cornamenta".

"No había capacidad, entonces había que llorar y lo que no pude hacerle en la cara a los toros, se los pude hacer en los lienzos".

El momento llegó luego de una cornada en Baja California, el torero había dedicado la faena a la Peña Sol y Oro de San Francisco, California de Estados Unidos. "Ellos me fueron a ver al hospital y me dijeron que me harían un regalo, pensé en un reloj o algo que pudiera empeñar, ¡no! Me regalaron un curso de pintura en una academia de Los Ángeles, California, donde me dijeron que la pintura tiene muchos escalones y hay que subirlos poco a poco".

Así se hizo de un nuevo oficio y se fue a Ciudad Juárez donde nacieron tres hijos, "pobres tuvieron más hambre que el perro de un ciego".

La tercera pasión

Llegó hace 34 años cuando acudió a un programa televisivo de Salvador Pulido. "Fui a pintar y describía lo que estaba haciendo cuando Salvador me dijo: oye no lo haces mal y me invitó a tener un segmento de toros".

"Luego llegó nuestra casa hermosa que es Multimedios que nos ha arropado bien y aquí seguimos con el gusto de estar vivos, hay días en que nos duele todo, pero llegamos al estudio y saludamos a todos, ¿buenas sigues aquí, mmm qué están haciendo de almorzar? Es el gusto por la vida, al mal tiempo darle buena cara".

Así surgiría su primera frase popular al terminar su segmento, "nos invade, nos invade un toro imaginario en el tiempo, el tiempo es el toro que no se ve, pero nos hace correr ... Y luego llegó Arráncame la vida que gusta tanto a toda la cuadrilla".

"Pienso que es actitud, el tiempo nos quita porque se lleva lozanía, apostura, elasticidad, fortaleza, vigor, entonces nos tiene que regalar algo a cambio: sabiduría, por eso quiero vivir y morir, como dice el poema, en alta mar y con las botas puestas".

Ahora Don Fernando está tranquilo, hay una vida detrás de su mirada fraterna. "Aquí estamos con la esperanza en Dios y en los amigos".

Recita al hacer alusión al futuro de la fiesta brava y otras similares: "Que no se acabe esa raza de los hombres a caballo, o que me acabo yo primero, que no me toque llorar".