Guerra de villancicos

La denostación de la película "Feliz Navidad" me resulta visceral e intelectualoide. 
Episodio humano entre atrocidades.
Episodio humano entre atrocidades. (Especial)

Una máxima imprescindible para cualquier narración la encontramos en el capítulo cuarto del Arte poética de Aristóteles, donde se afirma que cuando se intenta una representación de la verdad, más vale lo imposible verosímil que lo posible inverosímil. Esto debe interesarnos porque la verosimilitud es la que inmiscuye al público, la que puede generar suspenso, tensión y expectativas.

La denostación de la película Feliz Navidad me resulta visceral e intelectualoide. Fue catalogada de maniquea y cursi; entonces pregunto: ¿quién es el bueno y el malo en una guerra? ¿Quién gana, quién pierde? Detener la guerra con pretexto de la Navidad, no me parece una cursilería sino un valor de fraternidad. Lo que me gusta de la película es que está logrado su mensaje pacifista. Pienso que la guerra es un acto irracional, y dentro de esa carencia de razón, la apariencia de lo verdadero se nos puede escurrir como agua entre los dedos.

El marco histórico es el inicio de la Primera Guerra Mundial en 1914; el autor nos ubica en el corazón de la trinchera, donde el miedo está latente y los capitanes tienen que vomitar antes de dar la orden de embestir. El tiempo sigue su marcha y llega la época de Navidad al campo de batalla. El alto mando alemán envía al frente arbolitos de Navidad para acercar a sus soldados; estos los decoran como pueden mientras en las trincheras francesa y escocesa se piensa que se trata de una trampa. De repente la voz del soldado Nikolaus Sprink, tenor que se enlista de manera forzada, canta a capela un villancico; los escoceses responden con sus gaitas para armar una guerra de villancicos. Entonces sucede lo imposible verosímil: la dramaturgia se viste de gloria en una de las secuencias mejor logradas de la película: los capitanes, bajo la tensión que genera el odio impuesto, con el alma en un hilo, pero en el fondo muy cristianos, establecen una tregua. Los ejércitos salen dubitativos: poco a poco intercambian palabras, cigarros, vino y enseñan las fotos de sus esposas; improvisan una misa, se ayudan a enterrar a los muertos y hasta juegan un partido de futbol.

La película está basada en ese hecho histórico que indignó a los jerarcas de la masacre, del que Arthur Conan Doyle se expresó cuando se enteró de semejante fenómeno: "Un espectáculo asombroso, un episodio humano en mitad de las atrocidades".

Feliz Navidad es una coproducción de seis países europeos; se exhibió en el ciclo La Primera Guerra Mundial, 1914-2014, que organizó el Cinematógrafo del Chopo.

Feliz Navidad (Francia, Alemania y otros, 2005), dirigida por Christian Carion, con Diane Kruger y Benno Fürmann.