Ferdinando Scianna habla de Campbell [Laberinto]

Lee un adelanto del suplemento Laberinto; el testimonio del fotógrafo y periodista italiano que conoció al autor de Tijuanenses, fallecido el pasado 15 de febrero.

México

Federico Campbell murió el pasado sábado 15 de febrero. El número 558 del suplemento Laberinto, que sale mañana, está dedicado al escritor y colaborador de Milenio.

David Toscana, Guadalupe Alonso, Ferdinando Scianna, Enrique Mendoza Hernández y Heriberto Yépez escriben en relación a Campbell. Uno de ellos —Testimonios (Pag. 08)— es una recolección de impresiones sobre el autor de Tijuanenses.

A continuación, un adelanto de lo que podrás leer mañana; el testimonio de Ferdinando Scianna, fotógrafo y periodista italiano que conoció a Campbell. Encuentra tu suplemento cultural en el puesto de periódicos más cercano.

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GENEROSO E INOLVIDABLE AMIGO

Ferdinando Scianna*

En algunas culturas africanas se dice que, cuando muere un Griot, es decir, un chamán, muere una biblioteca.

Aparentemente esto no debería ser así en las culturas de la palabra escrita, en la cultura de los libros. Se dice que quien toca un libro toca a un hombre. Y es verdad.

Sin embargo, cuando el que muere es un escritor, un extraor­dinario escritor como Federico Campbell, y si además le suma­mos que este escritor ha sido, aparte de escritor, un verdadero, querido, generoso e inolvidable amigo, la desolada sensación de luto te hace sentir que, con él, muere un mundo.

Conocí a Federico por medio de Leonardo Sciascia, quien para mí fue un padre y para ambos un queridísimo amigo. En México, en Bolivia, en Chile, en Argentina, en Colombia, pude experimentar lo fundamental que fue Federico para dar a conocer en la cultura del continente latinoamericano la importancia de Sciascia. Una geografía de una cierta manera de concebir la vida, la historia y la literatura.

Cuando leemos los libros de Federico, en verdad sentimos que su palabra sabe expresar al hombre extraordinario que ha sido. Afortunadamente, siempre podremos reencontrarlo en sus libros; y siempre lo podrán reencontrar todos aquellos que no hayan conocido a la persona, que no hayan tenido el privilegio de experimentar su sencillez, su humana bondad y su inteligencia generosa. Para nosotros, que tuvimos la suerte de conocerlo, el luto es más riguroso, la pérdida más inconsolable.

Nos queda el hondísimo sentimiento del fervor de su amistad.

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*Fotógrafo y periodista italiano.

Traducción de María Teresa Meneses