Los Faros, una historia alternativa para la cultura capitalina

Fueron creados para llevar las artes al público de la periferia de la ciudad; el Conaculta invertirá 17 millones de pesos en ellos.

México

En las zonas centro y sur es donde hay la mayor concentración de centros culturales en el Distrito Federal, mientras que las zonas norte y oriente todavía presentan déficit en la materia. Para revertir esa situación e intentar acercar la cultura a sectores marcados por la pobreza, los altos índices delictivos y la desintegración social, nació en el año 2000 la Fábrica de Artes y Oficios (Faro) Oriente en Iztapalapa, que este mes celebra su 14 aniversario.

Agustín Estrada, director de la Red de Faros, fue uno de los fundadores del primero de esos centros. En entrevista, recuerda que “las mentes creadoras de este proyecto son Eduardo Vázquez Martín, actual secretario de Cultura de la Ciudad de México, y el poeta Alejandro Aura, a quienes les llevó dos años consolidarlo”.

En mayo de 2006, en conjunto con la Secretaría de Cultura del Gobierno del Distrito Federal, se abrió un nuevo Faro en la delegación Tláhuac, al que siguieron los situados en Milpa Alta, en septiembre del mismo año, e Indios Verdes en 2009. La Red de Faros —como se le conoce actualmente— se encuentra distribuida para cubrir la periferia de la ciudad.

Estos centros permiten a los habitantes de estas zonas ser creadores y, además, nutrir la experiencia adquirida en los talleres a través de exposiciones a las que, por distancia, no tendrían fácil acceso.

“La columna vertebral de este proyecto son los talleres de artes y oficios, y su alma son los servicios culturales”, explica el funcionario.

Trabajos de Francisco Toledo, Pierre-Auguste Renoir, Rufino Tamayo, Salvador Dalí, Manuel Felguérez, Roger von Gunten y José Luis Cuevas, entre otros, han sido presentados en las galerías del Faro Oriente, por ejemplo. Con motivo del octavo aniversario del Faro Tláhuac, se pudo apreciar una exposición de bocetos, dibujos y pinturas de Daniel Manrique (1939-2010), fundador, en la década de los setenta, del  movimiento cultural Tepito Arte Acá.

Entre los trabajos literarios realizados en la Red de Faros destaca la adaptación de la novela Los perros héroes, de Mario Bellatin, la presentación de Isaí Moreno (Premio Bellas Artes Juan Rulfo para Primera Novela 1999) y la reciente presencia del escritor Eusebio Ruvalcaba, uno de los más representativos en la escena contemporánea, que acudió al Faro Milpa Alta con motivo del Día Internacional del Libro.

Los trabajos que se generan dentro de la Red de Faros tienen un lugar de exposición en sus galerías, lo que permite la difusión de las propuestas emergentes que se forman bajo un sistema no escolarizado.

“Lo más importante en toda institución es el capital humano, y más cuando te desarrollas en comunidades. Estar abierto a la conversación, a la propuesta y a la crítica es fundamental”, dice Estrada.

Una de las claves en la trayectoria de la Red de Faros ha sido crear un sentido de pertenencia entre los asistentes. El tener acceso a una formación en arte,  comunicación y aprender a desarrollar un oficio les da una oportunidad de recreación sin sentirse ajenos a su comunidad.

Sin embargo, a pesar de ser una red, cada Faro es diferente: “Todos comparten los mismos principios pero cambian de acuerdo a sus costumbres: en Faro Milpa Alta las tradiciones son muy importantes. En este espacio los jóvenes de la zona han encontrado una válvula de escape, ya que Milpa Alta es la delegación con el mayor índice de suicidio en jóvenes, en relación  con su número de habitantes”, comenta a MILENIO Agustín Estrada.

Los Faros han logrado tener la participación de artistas internacionales a través de su programa de residencias artísticas. En 2012 “por medio de Re-Mex: el poder de las artes, proyecto en el que se trabajó en conjunto con Alemania, España e Inglaterra, se logró que varios artistas europeos trabajaran con la comunidad de los cuatro Faros”.

La Red sigue creciendo

Uno de los principales problemas de los Faros, según comenta Estrada, es el presupuesto: “Existe dinero suficiente para atender la cultura en el Distrito Federal, pero está desperdigado”.

Al respecto, el pasado 25 de junio el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes firmó el Convenio Marco de Colaboración y Coordinación para el Desarrollo Cultural y Artístico de la Ciudad de México, primero que establece con el gobierno del DF. En esta ocasión su titular, Rafael Tovar y de Teresa, informó que este año la institución aportará 17 millones de pesos para desarrollar los programas de la Fábrica de Artes y Oficios de
Aragón, que hoy cuenta con un avance del 40 por ciento en su construcción.


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