Falta de atención aumenta casos de enfermedad renal crónica

El descuido de diabéticos, hipertensos y obesos incrementó los casos de ese mal y solo hay  mil 250 nefrólogos para atender a 9.5 millones de afectados.
Alrededor de 300 pacientes del DF marcharon de la Estela de Luz al Ángel de la Independencia.
Alrededor de 300 pacientes del DF marcharon de la Estela de Luz al Ángel de la Independencia. (Jorge González)

México

La falta de atención médica provoca que 9.5 millones de mexicanos tengan enfermedad renal crónica y, de 11 mil 532 que están en lista de espera, alrededor de 75 por ciento no tiene acceso a un trasplante, explicó José Ernesto López Almaraz, nefrólogo e investigador del Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición.

En el contexto del Día Mundial del Riñón —que se celebra el jueves—, alrededor de 300 pacientes del DF caminaron desde la Estela de Luz hasta el Ángel de la Independencia para llamar la atención de que ese padecimiento ya es la segunda causa de muerte prematura con 80 mil decesos al año, pues desplazó a los accidentes viales.

Durante la caminata los organizadores desplegaron una manta con el mensaje “Donar órganos es sembrar esperanza” y los pacientes usaron playeras blancas con la frase “Caminando con mi riñón estoy feliz y sano”.

La enfermedad renal cónica, diabetes, hipertensión arterial, cáncer cérvico-uterino, tumores de mama y VIH/sida cuestan al IMSS 71 mil 352 millones de pesos anuales (28 por ciento del gasto corriente) y la presión financiera aumentará 4 por ciento.

Por ese motivo, ese instituto inició un censo de enfermos renales para dimensionar la gravedad del problema.

A pesar de la falta de cifras oficiales, López Almaraz afirmó que “la prevalencia de la enfermedad renal crónica en todas sus etapas es aproximadamente de 9.5 millones, casi todos en etapas iniciales; sin embargo, hay 130 mil en etapa 5 que requieren terapia sustitutiva; de éstos, solo 80 mil tienen acceso al tratamiento y 11 mil están en lista de espera para trasplante”, detalló.

Cobertura y trasplantes

En la “Caminata por la Salud Renal”, López Almaraz también advirtió que, aunque se carece de un censo de enfermos renales, la realidad es que ni el Seguro Popular ni la cobertura amplia de aseguradoras contempla terapias como diálisis, hemodiálisis y trasplantes (solo IMSS e Issste dan ese servicio).

El experto subrayó en entrevista que “se realizan al año alrededor de 2 mil 700 trasplantes renales, tanto de donador vivo como de fallecido. Si consideramos que la lista tiene más de 11 mil pacientes, al año una quinta parte es la que lo logra.

“Para los que están en espera de un donador fallecido el tiempo varía de 6 meses a más de dos años; desafortunadamente muchos mueren en espera de un órgano”, señaló el experto tras aclarar que el tratamiento de un crónico renal —como se denomina al paciente cuando los riñones ya no funcionan— cuesta entre 15 mil y 30 mil pesos mensuales, sin considerar complicaciones.

Otro problema es que en el país faltan especialistas, pues hay solo mil 250 nefrólogos para atender a los 9.5 millones de enfermos y, aunque hay políticas contra la diabetes, la hipertensión y la obesidad para realizar evaluaciones anuales, no se ha logrado frenar la progresión a la diálisis y hemodiálisis de esos enfermos.

Casos excepcionales

Rogelio Ramírez Fuentes tiene 31 años, carece de trabajo y no ha formado una familia. “Me enteré que tenía los riñones chicos. No se desarrollaron bien.  Ahora estoy en tratamiento de hemodiálisis dos veces a la semana, ayudado por Fundación Ale. Llevo un año y cuatro meses.

“Estoy en la lista de espera desde hace seis meses. Me iban a donar un riñón mis hermanos, pero tuvieron problemas y si no están sanos no pueden dármelo. Dicen que debo esperar año y medio, tal vez dos”, comentó el paciente a MILENIO.

En la caminata un par de gemelos idénticos, acompañados de sus familias, demostraron la importancia de donar.

“Yo no sabía que estaba enfermo por tratarse de un padecimiento silencioso. Un día me sentí muy mal, mi presión estaba muy alta, me sentía muy cansado. Vivía en Estados Unidos y llegué a punto de un fallo en el corazón por la presión arterial. Los estudios revelaron que mis riñones no funcionaban.

“Empecé con diálisis todo un año, pasé el proceso de inscribirme en la lista de trasplante, pero el 9 de febrero de 2012 mi hermano gemelo me donó su riñón y realmente me dio una segunda oportunidad de vida”, narró Ernesto Boleaga.

Su hermano José Luis recordó: “Les dije a los doctores ‘¡Por favor, tomen uno de mis riñones, si así le puedo salvar la vida!’ Me hicieron varios estudios... Tres años después yo me encuentro sano y puedo decir que es un regalo de vida  ver a Ernesto saludable”, concluyó el donador.