Falso reportaje

El cine puede gustar o no, lo que importa es que cuente una historia y que plantee una premisa. En este caso, el cine de papá vuelve a valer un cacahuate.
Adolescentes que buscan a dónde ir.
Adolescentes que buscan a dónde ir. (Especial)

Ciudad de México

Klip, la ópera prima de Maja Milos, sabe retratar el mundo de los adolescentes. Desde la primera secuencia entendemos cuál va a ser el estilo de la película: una ficción realizada como reportaje no profesional, valiéndose obsesivamente del celular como instrumento para inmiscuirse en la intimidad.

En la primera toma conocemos a Jasna, el personaje principal; está en una habitación y se deja grabar con su celular, por un amigo que nunca vemos. Jasna habla a cámara, sin pelos en la lengua, de cómo le gustaría que le hicieran el amor; muestra sus senos y hasta permite que el amigo se acerque y la toque. Cuando parece que la situación va a convertirse en algo más, el amigo avienta el celular y sale de la habitación para integrarse a una fiesta que está en apogeo, mientras Jasna se abrocha el pantalón.

Las secuencias resueltas con esta idea de falso reportaje no tienen nada que ver con el lenguaje académico; eso les otorga un grado de violencia inaudito, y la autora las atiborra de barridos, jump cuts, planos holandeses, cortes duros, etcétera. A nivel formal, me parece un estilo logrado, sobre todo porque la autora tiene la necesidad de decir algo; el cine es eso, puede gustar o no, lo que importa es que cuente una historia y que plantee una premisa. En este caso, el cine de papá vuelve a valer un cacahuate.

El leitmotiv de la película son las fiestas estridentes en las que hay drogas, atrevimientos, descaros y hedonismo; como subtrama está la parte más sabrosa —no es cuestión de azar, es trabajo de  guión—: la relación de Jasna con su pasado, representado por su familia, específicamente por los padres. Eso le da a la joven una actitud indomable e insolente pero, sobre todo, de una indolencia que incomoda. Jasna es el contrapunto de sus familiares adultos que se complacen con la costumbre de ver el álbum fotográfico para recordar a los muertos.

Aquí está latente la dicotomía entre ese pasado que no sirve para nada, y un presente que vale para gozar de la vida; por eso Jasna manifiesta una y otra vez su falta de dolor respecto a la enfermedad de su padre y que su madre apenas tenga tiempo de sentarse, pretextando que no puede ayudar porque tiene que estudiar.

Las texturas fotográficas, los clips musicales, la cámara subjetiva y azarosa de un celular que se mezclan con la cámara objetiva de las situaciones familiares, son las herramientas que usa la autora para crear un estilo que le permite retratar a unos adolescentes
que buscan ansiosos a dónde ir.

 

“Klip” (Serbia, 2012), dirigida por Maja Milos, con Isidora Simjonovi y Vukasin Jasni.