Falleció Luis Ortiz Macedo, salvaguarda del patrimonio

Reconocido como pionero en la conservación de los monumentos históricos, el arquitecto murió ayer en la Ciudad de México.
Estudió en San Carlos en 1951.
Estudió en San Carlos en 1951. (Especial)

México

Incansable defensor y promotor de la conservación del patrimonio cultural de México, el arquitecto Luis Ortiz Macedo falleció ayer a los 80 años de edad, en la Ciudad de México.

El Instituto Nacional de Bellas Artes externó sus condolencias por la muerte del arquitecto, quien ocupó la Dirección General del INBA entre 1972 y 1973. El académico que escribió más de 37 libros, entre ellos dos sobre la arquitectura neoclásica y la restauración de monumentos en México, sostenía que todo arquitecto restaurador debería de dominar el diseño contemporáneo.

“Creo que no deben ser tocados los centros históricos. Afuera tenemos la oportunidad de desarrollar la arquitectura contemporánea, pero que no sea dentro. Actualmente el patrimonio mundial de la humanidad ha hecho un gran esfuerzo de tener conservados los centros histórico, pero todavía falta mucho por dirimir” (MILENIO, 31/03/2011).

Ortiz Macedo era una autoridad en la materia, pues gracias a su gestión se fundó en la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Guanajuato, el Instituto de Restauración de Monumentos, en 1963, el primero en Latinoamérica. Dado su gran interés por la preservación, desarrolló 32 proyectos urbanos en áreas monumentales y de restauración de recintos históricos.

Reconocido como pionero en la salvaguarda de los monumentos arquitectónicos en México, Luis Ortiz Macedo estudió arquitectura en San Carlos en 1951 y, nueve años después, obtendría una beca del Banco de México y del gobierno de Francia para realizar estudios de restauración de monumentos en Europa, donde obtuvo el diploma Superior de Restauración de Monumentos. Luego de concluir esos estudios, permaneció dos años en el taller de arquitectura del Consejo de Europa, en Estrasburgo.

Director del Instituto Nacional de Antropología e Historia, de 1968 a 1971, intervino las plazas de Santo Domingo, Santa Catarina, el ex convento Regina Coeli, la Santa Veracruz, el jardín de San Fernando y la Rotonda de las Personas Ilustres en el Panteón de Dolores.

Otras construcciones en las que aplicó su vasto conocimiento fueron: la Plaza de Armas de Zacatecas, el Teatro Principal de Puebla, el antiguo Hospital de Indios, en Teocaltiche, Jalisco; el ex convento de La Encarnación, la sede de la Secretaría de Educación Pública en la Ciudad de México y el Palacio de Cortés en Cuernavaca, entre otros.

Al frente del INBA participó en algunos proyectos internacionales, como la Plaza Juárez para la capital de Estados Unidos, así como en los monumentos al Benemérito de las Américas en Guatemala, Roma y Santo Domingo. En 1972 alentó la restauración integral del Palacio de Bellas Artes y, en 1973, la Pinacoteca Virreinal. Además fue el fundador del Centro Nacional de Conservación y Registro del Patrimonio Artístico Mueble (Cencropam).

El INBA refiere que antes de concluir su licenciatura, Ortiz Macedo se incorporó a los programas de casa habitación y en proyectos de construcción que hoy constituyen ejemplos de su creatividad, como la casa de la familia O’Connor en Tlalpan y un edificio de departamentos en la colonia Santa María la Ribera.

EXPOSICIÓN HOMENAJE

Al menos antes de partir, en el Palacio de Bellas Artes se le rindió un homenaje y se organizó la exposición Ortiz Macedo. Patrimonio, cultura y academia, integrada por bocetos y planos de 120 monumentos restaurados, así como fotografías y planos de sus obras arquitectónicas. Se trataba de una síntesis de las seis décadas que dedicó a la arquitectura y al rescate de sitios y monumentos, como las plazas de Santo Domingo, Loreto y Santa Veracruz, que aún conservan su fisonomía.

Ortiz Macedo, quien fue distinguido con la Medalla al Mérito por el gobierno italiano en 1972, y por la Legión de Honor en Francia en 1973, cuestionaba que la arquitectura vernácula se estaba perdiendo en México.

“Los migrantes que mandaban dinero para construir sus casas fueron los peores enemigos de la arquitectura vernácula. En un pueblo concebido con una arquitectura de un piso, la arquitectura vernácula todavía no ha sido considerada por el INBA y por el INAH como arquitectura que debe ser protegida. Por eso, con Valeria Prieto estoy haciendo y desarrollando proyectos para llevar a las capitales de los estados una exposición con fotos y dibujos míos”, decía.

El especialista —quien fue hijo de Luis Ortiz y de la pintora Gloria Macedo—, que asesoró el diseño de la explanada y del estacionamiento del Palacio de Bellas Artes en la década de los 90, opinó sobre la cuestionada remodelación de la Sala Principal del Palacio de Mármol.