'Facsímil', el trabajo experimental de Alejandro Zambra

Es una escritura muy libre, donde aparecen los temas que han obsesionado al escritor.
“De pronto me puse a hacer un ejercicio, con una estructura muy rara”.
“De pronto me puse a hacer un ejercicio, con una estructura muy rara”. (Especial)

México

Entre 1967 y 2002, en Chile se aplicó la Prueba de Aptitud Verbal como parte de los exámenes de ingreso a la universidad, en el que se incluían 90 preguntas de selección múltiple, distribuidas en cinco secciones: una estructura usada por el escritor Alejandro Zambra (Santiago de Chile, 1975) en su más reciente publicación, Facsímil (Sexto Piso, 2015).

"Siempre ha habido no sé si una búsqueda formal, pero sí esa necesidad de meterse en algo que algún sentido te supera y aparece como una noción de desafío, pero era un desafío encontrar una voz o varias voces en un espacio desconocido", cuenta el narrador chileno, quien recuerda que el volumen surgió de un proyecto en el que trabajaba acerca del año de 1993, pero no hallaba el tono, si bien estaba convencido de la importancia de hablar de su último año en el colegio.

"De pronto me puse a hacer un ejercicio, con una estructura muy rara, pero que se parece en algún punto a la poesía o a la narrativa: empecé a jugar y, de pronto, ya era ese libro, estaba sometido a esas reglas, con temas que no dejan de ser cosas que me importan mucho como persona." Facsímil es un libro en el que se conjugan ejercicios de lenguaje con fragmentos más cercanos a la poesía, pero también el estilo del ensayo y hasta de la narrativa, en donde se aparecen las preocupaciones de su tiempo, pero también los fantasmas que lo han acompañado en títulos como Bahía inútil, Bonsái, Formas de volver a casa o Mis documentos.

"Fue muy intenso, porque al comienzo de esa parodia empieza a implicarte ya como una auto-parodia: al principio es como si miraras fotos y le pusieras bigotes a la gente, y luego ya es tu propia foto la que está ahí.

"Finalmente son estructuras parecidas a la literatura, pero contrarias a ella: el plan de redacción supone que todos los discursos se escriben igual, que se debe partir de lo general a lo particular, de lo abstracto a lo concreto, en sentido cronológico y Facsímil ha sido reaprender todo eso, poner en tensión todo y darle vuelta", asegura Alejandro Zambra.

Sin respuestas únicas

Alejandro Zambra está convencido de que la estructura de Facsímil se lee de una manera diferente en Chile, que fuera de sus fronteras: parecerá un libro mucho más experimental de lo que le parece a un chileno, porque esa estructura está en la cabeza de un chileno y, a veces, entre ellos se pone mucho más atención a esa prueba que a entender cómo funciona un poema o una novela, con lo que se convierte en "un género literario bastardo".

"En Chile hay gente que no lee literatura, pero lee el libro y llega directamente a disquisiciones relacionadas con los problemas morales que el volumen plantea: es como una literatura de contrabando; no quise que se asemejara formalmente mucho más a una novela.

"La poesía chilena es muy heterogénea y hay libros estructuralmente más raros que este, entonces también podríamos decir que es poesía: la primera parte se podía leer en relación a la poesía concreta; la última parte es más narrativa, pero a mí me parece que ahí había un camino que tiene que ver con formas que la literatura no instrumentaliza."

Facsímil fue una escritura muy libre, donde aparecen los temas que han obsesionado al escritor en los últimos años.