CRÓNICA | POR KAREN JULIBETH

Los cables de la FIL de Guadalajara

Lo que nadie dijo

Un policía, una vendedora de papas, una modelo y un joven de servicio social, ofrecen su perspectiva del evento del libro más importante en Iberoamérica.

Guadalajara

Mariana, de 17 años de edad, aunque parece 14 años, vende bolsitas de papas fritas con limón y chile afuera de la Expo Guadalajara, donde se celebró, del 30 de noviembre al 8 de diciembre, la Feria Internacional del Libro (FIL) de Guadalajara. Un evento donde el negocio funciona bastante bien, sólo hay un problema: Es ilegal.

A pesar de que le gusta venir al evento literario, que se celebra cada año en el mismo lugar, porque viene mucha gente, sufre las consecuencias de "estar corriendo, yendo y viniendo, porque, pues, no nos dejan. Ni permiso tenemos. Los inspectores del ayuntamiento, que son los que nos recogen las cosas, sin decir ni compermiso ni nada, agarran la caja, y correle. No piden ni tu opinion. No te dicen, retirate, no. Llegan y a lo que vienen: A jalarte las cosas", dijo mientras a su mamá se le juntaba la clientela que antes escuchaba música y veía las pantallas que instalaron afuera de la Expo.

La dueña del puesto es su mamá que ya tiene más de 25 años en esta zona de Zapopan, Jalisco. Mariana la ayuda desde que tenía siete años, y ambas trabajan "diario, para ganarnos el pan de cada día", dijo la todavía adolescente. Las bolsas de frituras están entre 15 y 20 pesos.

"En este evento sí se vende muy bien, en comparación, por ejemplo, de las exposiciones de mascotas, siempre y cuando nos dejen, verdad. Pero pues luego no nos dejan y la venta disminuye. No nos dejan trabajar. No nos dejan vender", dijo.

En cuestión de libros, Mariana dice que no ha acabado ninguno completo. El que empezó, y hasta ahora es su favorito, es la novela fantástica Luna Nueva, de la saga Crepúsculo. Las películas ya las vio todas, y si le gustaría retomar la lectura. Echarse los cuatro libros escritos por Stephenie Meyer

PIENSAN QUE LA POLICÍA ES IGNORANTE

También en el exterior, además de vendedores ambulantes había elementos de seguridad. Mucha seguridad. Fue la queja más recurrente que se escuchó en los pasillos de la FIL de Guadalajara, y en las redes sociales.

"trabajas largas jornadas y ya no rindes lo mismo. Entonces estamos en una situación medio complicada, exigen más, pero las personas ya están cansadas, están desgastadas..."


"Están los de la policía del estado, los del mando único, y aparte la seguridad que tienen en el interior la organización de la FIL... Además, los de la zona que vienen a hacer su recorrido de vigilancia. Entonces sí, está muy reforzado... Las veces anteriores había dos o tres unidades", dijo uno de los elementos de la municipal de Guadalajara.

¿El motivo? El presidente de Israel —país invitado en la feria—, Shimon Peres, asistió a la fiesta iberoamericana de los libros, en un evento, donde además, estuvieron el ex presidente de España, Felipe González, y el historiador Enrique Krauze, que moderó la charla. De hecho se esperaba que se manifestarán los del movimiento #yoSoy132; "sólo hubo unas veinte personas que pedían la libertad de Palestina", dijo.

A pesar de que el ambiente estaba tranquilo, tienen que trabajar de lunes a viernes, ocho horas, y el fin de semana que asistió el también Premio Nobel de la Paz israelí, de las 06:40 a las 22:00 horas. Y eso puede ser contraproducente, porque "trabajas largas jornadas y ya no rindes lo mismo. Entonces estamos en una situación medio complicada, exigen más, pero las personas ya están cansadas, están desgastadas. Entonces no se le puede brindar al ciudadano un trabajo de calidad", dijo.

A él le gusta la Feria Internacional del Libro. Sus libros favoritos son de investigación y ciencia, en particular antropología. Contrario a lo que dicen de ellos, él sí lee.

"Como ven el uniforme, nos dicen "¿y ustedes qué hacen en la FIL?"... Como nos creen muy ignorantes, se les hace así como que, ¡ay, ¿a qué vienen?!", dijo.

Los elementos de la policía estatal estuvieron para brindar seguridad y presencia en los nueve días que duró en Guadalajara la FIL.

"Me gustaría que hubiera más editoriales accesibles —en cuestión de precios—, y que se promocionen en los medios débiles económicamente", dijo.

El libro de Jenny Rivera "está buenísimo, se lo recomiendo a todos... Como a mí me encantaba ella, pues por eso".


ADENTRO, LOS LIBROS, LA MULTITUD

Rubén Alonso cursa el séptimo semestre de Medios Audiovisuales en el Centro Universitario UEA, en Guadalajara, y le va bien, "hasta eso muy bien". Tuvo que hacer su servicio social en la FIL. Trabajó de 14:00 a 21:45 horas "deshaciendo bolitas de gente en la entrada para que no obstruyan el acceso público", dijo.

Para el muchacho de 24 años de edad, el evento hay de dos tipos de personas: los que compran libros y no los leen, "los arrumban, y para el año siguiente vuelven a venir"; y los que sí leen y encuentran libros que no encuentran en ninguna otra parte o les sale más barato.

Alonso no había podido recorrer los stands que abarcan los 34 mil metros cuadrados de la Expo Guadalajara. Dos fueron los libros que le llamaron la atención, el nuevo de Mario Vargas Llosa, El héroe indiscreto, y otro sobre las experiencias del Dalai Lama. Pero lo suyo son los comics, y que nunca están aquí. "Se llama Magic: The Gatering... Mis lecturas son tipo El señor de los anillos, Star Wars, Juego de tronos, algo así", dijo.

Lo que no le gusta de la FIL de Guadalajara es la falta de organización, aunque no "podría decir a ciencia cierta qué podría faltar... Para ser un evento tan importante, le falta", dijo mientras a unos siete metros de la entrada principal se formaba una fila de unas diez personas, especialmente jóvenes que esperaban por su vaso de cerveza.

Con voz cansada, Fabiana Muñoz confiesa que lo que no le gusta de ser modelo en un stand de cerveza en la feria es, definitivamente, la gente. "Se llena muchísimo y me engento... y luego te empiezan a hostigar con fotos, y fotos. y fotos", dijo.

Fabiana trabajó seis horas diarias en el stand, ofreciendo pruebas de cerveza en vasos de plástico a los asistentes que se acercaran.

El evento se le hace "padre... pero a mí, la verdad, casi no me gusta leer. Tiene que encantarme mucho el libro o me lo tienen que recomendar muchísimo como para leerlo". su favorito es el de Jenny Rivera, "está buenísimo, se lo recomiendo a todos... platica toda su vida, todo lo que no sabías de ella. Como a mí me encantaba ella, pues por eso", dijo.