CRÓNICA | POR KAREN JULIBETH

Necesario, salir de la oficina y ver a los lectores

El personaje de la FIL: el editor

Malusa Gómez habla de lo que significa para un editor ir a la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, además de sus impresiones respecto al evento.

Malusa Gómez, editora.
Malusa Gómez, editora. (Karen Quevedo)

Guadalajara

A veces es necesario salir de la oficina y darte cuenta de que hay gente afuera que está interesada en la literatura, que compra libros y revistas. Darte cuenta que tu trabajo es visto, dijo la editora Malusa Gómez, que asistió por primera vez a la Feria Internacional del Libro (FIL) de Guadalajara.

Venir a la FIL de Guadalajara es venir "a ver cómo se mueve el trabajo" de las personas que trabajan en torno al libro. Es conocer, no sólo a otros editores, sino también a los escritores, a correctores, a libreros y a los lectores.

Para Malusa es importante apartarse de la pantalla de la computadora y "convivir un poco con la gente y ver los comentarios que hacen". Permanecer en el stand, perderse entre los posibles compradores y "ver hacia dónde se dirige la gente, qué cosa es lo que más ven". Además, luego le preguntan y ella aprovecha para ver sus gestos. Es una retroalimentación "que de repente no tenemos oportunidad de tener" desde el lugar de trabajo.

Hace años que tenía la curiosidad y las ganas de venir a Guadalajara a la FIL, pero la ocasión no se lo permitía. Ahora, como miembro del Consejo Editorial de la Revista Algarabía, por fin se le hizo asistir a la fiesta del libro más importante de Iberoamérica.

Desde antes de que participara para la revista que dirige Pilar Montes de Oca Sicilia, ya le gustaba muchísimo Algarabía, equipo con el quien viene a la FIL. "Entonces creo que vengo a jugar un poco de local, o sea, caí en blandito, como dicen por ahí, a nosotros que nos gustan los dichos", dijo.

Considera que en México sí se lee y como muestra está la feria del libro que se termina este domingo —después de nueve días de presentaciones y firma de libros, conferencias, talleres, música, teatro, danza, etcétera—, donde le sorprende encontrar todo tipo de personas, desde niños hasta ancianos.

A pesar de que hay mucha gente, "es un lugar muy ordenado... Yo esperaba ver como más el típico público de las ferias, que es gente que llevamos leyendo mucho tiempo que estás metida en este asunto. Aquí hay de todo y hay para todos. Hay una oferta increíble", dijo.

El único negrito en el arroz —"un negrito muy claro, eh", dijo— es el lugar que se les da a la editoriales independientes, "porque, bueno, aquí dentro están los monstruos del mundo editorial. entonces, sería bueno acercarse más a las editoriales pequeñas... Si tú te das una vuelta, las más llenas son las grandotas, las que siempre tienen esa publicidad y que de por sí están siempre llenas", dijo.

Es necesario que el público también ponga de su parte, "que seas curioso y que te tomes el tiempo de no ir a una editorial en particular, si no darte toda una vuelta que te puede tomar varias horas", dijo.

Malusa Gómez es fan de Haruki Murakami. Si fuera parte del equipo organizador, "por puro capricho" lo traería. El libro que pensaba comprar en la FIL de Guadalajara es uno de la cuentista argentina Luisa Valenzuela, aunque el stand de Argentina —país invitado del próximo año— no lo tenía.