Extranjeros que son tapatíos por adopción

A través de los años, la Perla Tapatía se ha caracterizado por atraer la atención de talentos originarios de otras ciudades, a continuación algunos creativos que llegaron para quedarse.

Guadalajara

Llegaron a Guadalajara por diversos motivos: curiosidad, asuntos de trabajo, búsqueda de nuevas aventuras, cuestiones familiares o planes de pareja, o de plano, azares del destino. Lo cierto es que su talento y circunstancias de su historia de vida les hicieron quedarse y, con el curso de los años, se han convertido en protagonistas de diversos ámbitos. Algunos son referentes en sectores como la música, las artes plásticas, el teatro, el cine, la literatura, la danza o bien en los renglones de la crítica, el análisis y la promoción cultural.

A continuación un repaso a un grupo de personajes que desde hace ya varios años son tan tapatíos como mariachi y el tequila.

Un caso muy evidente es el del músico y artista plástico José Fors. Nació en La Habana, Cuba hace 55 años, pero llegó a estas tierras, luego de varios años de que él y su familia radicaran en Miami, Estados Unidos y la Ciudad de México, en plena adolescencia, periodo en el que ya contaba con algo más que inquietud y nociones musicales y plásticas, en años pasados había estudiado dibujo anatómico. A principios de los ochenta se caracterizó por ser parte de la generación de músicos e intérpretes que reavivaron el rock nacional, género que entre 1969 y finales de la setenta, se había refugiado en espacios underground. Fundó grupos como Mask y Duda Mata, también fue parte de los orígenes de la vigente agrupación Rostros Ocultos y en 1990, junto con Carlos Avilez, fundó la banda Cuca. El primer material fue publicado en 1992, logrando eco continental. En ese conjunto, a la fecha, destaca también el talento de otros talentos como Galileo Ochoa y Nacho González.

Aunque las artes plásticas siempre fueron parte de su vida, Fors, quien en 1994 se nacionalizó mexicano, aprovechó buena parte de la década pasada para dividir el tiempo entre ese ámbito y el quehacer sonoro, llevando a cabo varias exhibiciones. También en ese periodo lanzó otro proyecto musical, que si bien está en pausa, sigue activo: Forseps. En 2009, con el apoyo de la Universidad de Guadalajara, su primera ópera rock, llamada Frankenstein, inspirada en el célebre personaje creado por Mary Shelley. La semana pasada, con un par de abarrotadas funciones, estrenó su segunda ópera rock, en esta ocasión Orlock, el vampiro.

También en el mundo de la música, vala la pena destacar los casos de un experto en jazz, Klaus Mayer, y un talento del rock alternativo, José Fors. El primero es de origen austriaco, tiene más de diez años no sólo radicando en la Perla Tapatía, sino fungiendo como uno de los músicos más versátiles de su género. Domina instrumentos como saxofón, clarinete y flauta. Tras colaborar con varios talentos locales, hacia finales de la década pasada decidió fundar su propia orquesta, la Klaus Mayer Big Band, en la que participan más de quince artistas.

Con ese proyecto se ha presentado en todo tipo de espacios en esta ciudad y sus alrededores, además de invitaciones a festivales nacionales e internacionales. Disfruta de manera particular enlazar al rock con los ritmos jazz, big band y swing.

Por su parte, José Riaza, español de nacimiento, pero tapatío por adopción, llegó a Jalisco a principios del decenio pasado, como vocalista y líder de la banda de rock urbano Tragicomi-K, que si bien se fundó en la Madre Patria en el año 2000, terminó por comenzar a escribir su historia en este país. Con letras inspiradas en vivencias cotidianas y también con dosis de crítica social, él y sus colegas comenzaron a ganar terreno en la escena nacional. A la fecha, han publicado casi una veintena de materiales, entre EPs, discos de estudio y participaciones especiales. Riaza, como vocalista, ha sido parte del proyecto jalisciense Mariachi-Rock-O, que consistió en relacionar a dos sectores que durante décadas estuvieron distantes: rock y ranchero. Riaza también ha realizado labores de promoción cultural y de corte empresarial al traer a la ciudad artistas de origen ibérico. También ha hecho proyectos solistas, el año pasado presentó su segundo disco al lado del conjunto La Furia, titulado Gracias.

En otras disciplinas, como son las letras, destaca el caso de la poeta, traductora y narradora Francois Roy, quien nació en Québec, Canadá, pero desde 1992 vive en Guadalajara. Desde aquí ha publicado varios de sus más de diez poemarios, aunque su trayectoria también incluye un libro de cuentos y tres novelas. En 1997 ganó el Premio Nacional de Traducción Literaria en Poesía, en años más recientes, otros como Premio Jacqueline Déry-Mochon, de novela (2006), la presea Ditêt e Naimit, en poesía, concedido en Macedonia (2008), además del Poetry Nights of Curtea de Arges, en Rumania (2011).

La traductora de más de 60 libros se distingue en la ciudad no sólo por la publicación de poemas y relatos, sino también por su contribución en la promoción del consumo y análisis literario, por ejemplo, ha participado varias veces en los Miércoles literarios, ciclo ingreso gratuito que ofrece, desde hace varios años, la Secretaría de Cultura de Jalisco en el Ex Convento del  Carmen.

Otros que llegaron para quedarse a hacer historia en esta ciudad, con eco internacional son los pintores Waldo Saavedra y Lewis Kant dos casos muy “tapatíos”.

Saavedra, quien además de pintor es escenógrafo y diseñador de vestuario, nació en Cuba, radica en Guadalajara desde la década de los noventa. Neoexpresionismo figurativo, surrealismo y realismo mágico, son las vertientes que domina. Sin dejar de radicar en Jalisco ha expuesto en Argentina, Alemania, Bélgica y otros países, por mencionar algunos. Como escenógrafo, su más reciente trabajo fue hecho para la gira de su coterráneo, el trovador y político cubano Silvio Rodríguez, quien anoche tocó en la ciudad.

Kant nació en Buenos Aires, Argentina. Radica en Guadalajara desde hace más de 20 años, además de haber presentado varias colecciones como artista plástico, el también escritor, ha brillado por su labor como difusor cultural.

En la actualidad, es coordinador de exposiciones en la prestigiosa galería Vértice, que ya superó los 20 años de actividades, y es común verle exhibiendo, sólo o acompañado en el Katartsis Colectivo, grupo que encabeza y que esta noche ofrece una exhibición-subasta en el Foro Café a las 20:00 horas.

Un caso entrañable es el de Annemarie Meier, de origen suizo, quien llegó a esta metrópoli por motivos de trabajo, en los setenta, para impartir clases en el desaparecido Instituto Goethe, con los años también ejerció la docencia en otras instituciones como el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (Iteso), del que se jubiló hace algunos años, además de pertenecer a varios grupos culturales, como Cine Crítica, al que también pertenecieron otros como Daniel Varela, Gabriel Canales y el cineasta Guillermo del Toro. Fue cofundadora del Centro de Investigaciones y Estudios Cinematográficos (Ciec) de la Universidad de Guadalajara, fundado por el historiador Emilio García Riera. Crítica de cine, por cierto colaboradora de GRUPO MILENIO desde hace 16 años, suele participar cada año como invitada a jurado en festivales internacionales, entre ellos el Festival Internacional de Cine en Guadalajara (FICG). El año pasado publicó su primer libro El cortometraje: el arte de narrar, emocionar y significar, en el que revisa el fenómeno del cortometraje.