Exhibirán en París 25 siglos de antigüedades

"Piezas de muchas partes del mundo y de diferentes épocas", dice en entrevista Renaud Donnedieu, ex ministro de Cultura de Francia.
Esculturas, pinturas, joyas y otros objetos, que van de mil euros a diez millones de euros.
Esculturas, pinturas, joyas y otros objetos, que van de mil euros a diez millones de euros. (Bienal de Anticuarios )

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André Malraux afirmó que "el arte es una rebelión contra el destino. Todo el arte es una rebelión contra el destino del hombre". El autor de La condición humana consideraba también que "la cultura es lo que, en la muerte, continúa siendo la vida".

Como ministro de cultura, Malraux impulsó esta forma de vida y, entre otros proyectos, inauguró en 1962 la primera Bienal Internacional de Anticuarios, que reunió en el Gran Palacio de París a anticuarios, decoradores, joyeros, libreros y otros apasionados del tema. Este año, la Bienal de Anticuarios se llevará a cabo del 11 al 21 de septiembre en el mismo sitio, con la idea de recibir a 80 mil visitantes de todo el mundo.

Renaud Donnedieu, uno de sus principales organizadores, dice en entrevista que Francia busca abrir las puertas del Gran Palacio para que "venga gente de todo el mundo y se sienta atraída por nuestra ciudad, por su cultura y por la belleza de las piezas que vamos a presentar. La cultura es una cuestión de respeto, diversidad y diálogo entre culturas, países, religiones y personas, lo que en estos tiempos es muy importante".

Aunque las piezas que se exhibirán en el Gran Palacio estarán a la venta, la muestra también atraerá a visitantes de todo tipo, incluso escolares, asegura quien fue ministro de Cultura de Francia de 2004 a 2007.

—¿En tiempos de grandes desarrollos tecnológicos, cual es la importancia de un encuentro como éste, con obras reales?

—Cuando ves una fotografía de una obra de arte en internet, por supuesto que es maravillosa, es un descubrimiento, un viaje. Pero cuando la ves en vivo, es absolutamente diferente. Y cuando tienes la oportunidad de ver estas obras de arte en un lugar tan bello como el Gran Palacio, que ha sido restaurado recientemente, sientes cómo el lugar transmite mucha energía, se crea un diálogo entre su energía y las piezas.

—¿Cuántos siglos cubre la exposición?

—Podríamos decir que se cubren alrededor de 25 siglos. Las piezas vienen de muchas partes del mundo y de diferentes épocas. No solo las hay europeas, sino también africanas, americanas, chinas, de todas partes. Esperamos visitantes de todo el mundo, porque el punto de unión es el respeto por la cultura. No hay límites o fronteras.

—¿En tiempos de globalización una muestra así es importante?

—La globalización es un paso muy importante, pero no debe hacer que desaparezcan todas las ciudades, todas las culturas, todo tipo de arte. La gente quiere sentirse orgullosa de su propia cultura y de que se respete.

—¿Cuántos exponentes participarán?

—Ochenta y dos, provenientes de muchas partes del mundo, que presentarán alrededor de 5 mil piezas, entre esculturas, pinturas, joyas y otros objetos, que van de mil euros a diez millones de euros. La selección de quienes exponen es muy rigurosa y la calidad y autenticidad de las piezas es evaluada a fondo.

—¿Cuál es el espíritu de la bienal?

—No quiero sonar arrogante, porque los franceses siempre decimos: ¡París, bla, bla, bla!, pero cada dos años es el lugar más importante en el mundo para vender o comprar antigüedades y joyería. ¡Hay que estar ahí! Las dos cenas de gala, son dos de los eventos más importantes en esa época en Francia, pues asiste gente de todo el mundo.

—¿La exposición está abierta al público?

— Sí, hay dos clases de visitantes. Los coleccionistas, por supuesto, pero también todo tipo de gente interesada en el tema. Es un evento especial que muestra piezas que no se pueden ver en museos y tal vez nunca se verán, pues la intención es venderlas. Puedes charlar con los anticuarios sobre la historia de las piezas, algo que no puedes hacer en un museo. El vendedor transmite al comprador su pasión por la pieza.

—¿Cómo reaccionan los niños?

—Los niños descubren en las piezas una sensación de misterio y preguntan muchas cosas acerca de ellas. Es importante que gente de diversas generaciones se dé cuenta de que las piezas provienen de siglos muy diversos, pues en la muestra se viaja por distintos países, diversos espíritus y épocas a través de los objetos.

—¿Cómo describiría a los coleccionistas?

—Son amantes de las piezas (incluso han descubierto algunas de ellas) y son muy precisos en su trabajo, verifican cada dato a fondo. Saben lo que quieren y lo que no quieren.