Exhiben cruda visión del país con danza

La compañía critica con sus montajes el incremento de la violencia en México.
La parte del México actual, con la problemática de la drogadicción, del narcotráfico, el abuso de autoridad, es parte del repertorio.
La parte del México actual, con la problemática de la drogadicción, del narcotráfico, el abuso de autoridad, es parte del repertorio. (Héctor Mora)

Pachuca

Una coreografía, para Osvaldo Colín la violencia en el país bien se puede representar en una: la apatía, la corrupción, el duelo, la sangre, la cocaína, el dinero; cada uno es un elemento de un México que parece estancado, y con la danza contemporánea buscó presentar en escena su visión de la realidad del país.

Los capos, una idea original pensada desde hace siete años, según comparte el director artístico en entrevista, una visión crítica sobre la realidad actual y sobre la conformación de la identidad de los mexicanos.

“El proyecto surgió como una motivación de lo que es una gran problemática, para contar cosas de interés nacional, y resultó interesante presentarlo a través de la danza contemporánea, particularmente porque como coreógrafo busco algo qué decir, y entre los tantos temas que son urgentes de abordar éste resultó el más apremiante.”

Con la compañía de danza Oswaldeen presentó el montaje a manera de homenaje a Guillermina Bravo, instructora de generaciones de bailarines y coreógrafos, pionera en la danza contemporánea en la ciudad.

“El programa en sí es una parte oscura que no queremos ver, que inicia con las mujeres y el duelo como un punto importante de la mujer como personaje cambiante en sentimientos y decisiones, este tipo de coreografía es una reflexión sobre esa condición.”

Una segunda coreografía, peculiar en su ejecución pues se realiza sin música, en ella se refleja la relación de pareja “en un México machista, pero que siempre terminamos doblegándonos ante las mujeres, pero es también un análisis sobre la relación entre hombre y mujer”. Segmento en el que destacó la capacidad interpretativa de Carla Mata Santos y Raymundo Cedillo.

“La parte del México actual, con la problemática de la drogadicción, del narcotráfico, el abuso de autoridad, e infinidad de formas que se le pueden dar a este último segmento, yo quise señalar apenas una de las tantas percepciones que me genera esta problemática”, agregó Colín.

“Viva el México indiferente”, una grito peculiar en un contexto nacionalista, el audio del teatro repite un guión parecido al tradicional grito de Independencia, pero enumera aspectos que a Osvaldo le resultan apremiantes, reformas desventajosas para el resto de los mexicanos, complicidad de autoridades con narcotraficantes, violencia feminicida, pero sobre todo la apatía del resto de los habitantes de un país amenazado.

“En esta parte genero la crítica de los sistemas actuales, las reformas, las partes que son el punto de partida para un México que se puede consolidad o se puede estancar, y visiblemente se está estancando. Es como un parte aguas, temáticas que reflejan un país actual, que necesitan ser abordadas también por la danza contemporánea.”

Con música de corridos se presenta en el escenario la visión de Osvaldo Colín sobre el narcotráfico, resaltado por dos personajes que al final diputarán una lucha el liderazgo, y con elementos bastante descriptivos sobre esta actividad.

Una lluvia de dinero y cocaína, la lucha por el poder al amparo de la corrupción, una lectura evidente de una coreografía que fue apoyada con una beca del Fondo Estatal para la Cultura y las Artes de Hidalgo, que a la vez es un recorrido también por música popular mexicana de distintas épocas.

Participaron los bailarines Raymundo Cedillo Melo, Carla Matas Santos, Rodolfo Sánchez Terán, Gabriela Benadir Jiménez Marín y Elizabeth Marín Villareal.

Compañía de danza

Oswalden surgió en el año 2000 en Querétaro, a cargo del director artístico Osvaldo Colín Ibarra, del Colegio del Ballet Nacional de México, hoy es una compañía que trabaja por proyecto y se va mutando mediante las necesidades y los enfoques de lo que dure el proyecto dancístico.

Desde hace años se estableció en Pachuca de Soto como una de las dos únicas compañías de danza contemporánea que genera públicos para esta área y su gran compromiso establece presentar dos funciones como mínimo al año.

Dentro de su plan de trabajo existe la educación continua donde la compañía Oswaldeen ofrece sus servicios trabajando en colaboración con el Consejo Estatal para la Cultura y las Artes de Hidalgo en su programa de talleres de iniciación para la danza contemporánea.

En el año 2003, llegan a Pachuca con la obra “Hipotéticamente solo” en el teatro Guillermo Romo de Vivar, y a partir de entonces continua una carrera que incluye montajes como “Machismo feminismo o ¿Qué?”, “Violencia”, “Juegos Exploratorios”, “Bolero”, “Había una vez un grillito Cri- Cri”, “Enamorados Empedernidos”, “Carmina Burana”, “Tres caras tres vidas” y  “Cotidianidades en un mundo ficticio surrealista”, entre otras.