Exhiben un Gabilondo Soler ignoto

Además de astrónomo, el creador de Cri-Cri fue boxeador, navegante y torero; éstos y más episodios de su vida son tratados en un libro editado por la fundación que lleva su nombre.

México

Boxeador y torero, astrónomo y navegante, pianista y cantante, y sobre todo creador de Cri-Cri, Francisco Gabilondo Soler es un personaje sui géneris. Revivir su historia poco conocida es el propósito del libro Francisco Gabilondo Soler: su obra y sus pasiones; una herencia para México.

Editada por la Fundación Francisco Gabilondo Soler, la obra de Gerardo Australia trae a nuestros días facetas de Gabilondo Soler que han sido relegadas por la gran popularidad de Cri-Cri. La idea del libro comenzó cuando Australia tuvo acceso a la correspondencia de Gabilondo Soler con su esposa, Rosario Patiño, su agente durante más de medio siglo.

"Ella fue quien lo impulsó a entrar a la XEW y fue una de las primeras mujeres que vendieron tiempo aire en la radio en México —dice Australia en entrevista—. Es tal su importancia que, de hecho, estamos pensando en hacer un tomo dedicado a ella".

A partir de las cartas, indica el también músico, "queríamos mostrar las otras facetas de Gabilondo Soler, un personaje muy complejo. Obviamente es el hito de música infantil más importante de México, pero también fue un gran astrónomo, como torero trabajó en varias plazas, fue campeón nacional de boxeo y un navegante consumado que llegó hasta la Patagonia".

El investigador considera que nadie ha hecho música infantil como él. "Es un baluarte, pero como músico en general es impresionante. Era un pianista que manejaba todo el abanico de géneros: tango, fox trot, vals, danzón, etcétera. Además fue un músico muy versátil. Antes de Cri-Cri tuvo personajes como El Guasón del Teclado, que era superjazzístico y Ulogio."

En la XEW comenzó como pianista acompañante, cuenta Australia. "Trabajó con figuras como Emilio Tuero y fue un gran admirador de Agustín Lara. Gabilondo Soler era un ejecutante del piano fuera de serie y, a través de sus canciones, es un referente cultural que musicalmente une a los mexicanos".

Óscar Gabilondo, nieto de don Francisco, considera que nunca se había escrito un libro similar al de Australia, pues lo que se ha editado antes "es muy superficial. Se habla más sobre las canciones, pero no de manera muy profunda. La vida de mi abuelo fue muy rica y con muchas facetas, y cada una de ellas puede ser tema de análisis. Muchos de los documentos que tenemos en la familia no se podían quedar guardados y ahora aparecen en el libro".

En la obra hay testimonios sobre sus inicios en la vida musical de la Ciudad de México, cuando trabajó en el cabaret La Primavera, sus labores como calculista en el Observatorio de Tacubaya, su paso por la radio, la creación de Cri-Cri, sus hazañas taurinas cuando era conocido como El Estudiante y por la relación con su mujer. En sus cartas pasa de las cuestiones administrativas a las frases amorosas, del cuidado de los niños a sus quebrantos porque su mujer está lejos de casa, mientras él compone y ve por los hijos.

"Hoy escribí más letras para la patita y para el rey Bombón I. Quedaron muy chistosas, ¡veremos si gustan!", escribía a su mujer. Y las canciones, como tantas otras, no solo gustaron entonces, sino que muchas décadas después son referente de que la música infantil no está reñida con la inteligencia y el buen gusto. Su calidad asegura una larga vida a Cri-Cri y a su creador, don Francisco Gabilondo Soler, quien por cierto, reporta el libro, ¡recibió un peso con 67 centavos por su primer programa de radio de Cri-Cri! El arte, lo sabemos, no siempre paga bien, pero, en su caso, le ha ganado la inmortalidad.

Francisco Gabilondo Soler: su obra y sus pasiones será presentado el sábado 24 de octubre a las 11 de la mañana en la Fonoteca Nacional. Participarán el autor, Óscar Gabilondo y Pável Granados.