Eugenio Aguirre le da voz a las mujeres revolucionarias

Muestra sus aportaciones a la construcción de la identidad nacional, a su participación en pasajes fundamentales de nuestro pasado.
“Las que no están en las canciones son prácticamente desconocidas”.
“Las que no están en las canciones son prácticamente desconocidas”. (Claudia Guadarrama)

México

En un proceso histórico como el de la Revolución mexicana existieron infinidad de mujeres, soldaderas de a pie, marías que acompañaban a los juanes en las trincheras o quienes estaban en los círculos de poder, que no forman parte de la historia con mayúscula, pero que debieran tener su lugar, porque fueron sumamente importantes, más allá de las acciones en las que hayan participado.

El problema, explica el escritor Eugenio Aguirre, es que la historia oficial se escribió por gente a la que, tan solo, se le ha olvidado que la mitad de la población mexicana está integrada por mujeres; de ahí su interés por recuperar la presencia femenina en la historia, a través de la novela Marieta, no seas coqueta (Planeta, 2015).

“A la protagonista la encontré escuchando la canción, que me fascina, porque es muy lúbrica, muy juguetona, tiene párrafos muy atractivos, muy lindos; pero básicamente lo que me atrajo mucho fue el papel de esas mujeres que están en los corridos, en las novelas o en el cine, aun cuando la gente piensa que son personajes de ficción y no existieron; un poco la idea fue darles su dimensión de carne y hueso, y presentarlas como lo que fueron: mujeres importantes, luchadoras, bragadas, echadas para adelante”.

Se trataba de mostrar sus aportaciones a la construcción de la identidad nacional, a su participación en pasajes fundamentales de nuestro pasado, en especial en una de las etapas más importantes de México, pero no solo como personajes secundarios, sino como estelares de nuestro pasado.

“Es todo un cúmulo de mujeres muy importantes. Las que no están en las canciones populares son prácticamente desconocidas, aun cuando fueron muy importantes durante el proceso revolucionario; para empezar quienes influyeron desde el punto de vista ideológico, alimentadas del pensamiento de los hermanos Flores Magón y después replicado en revistas o en casas feministas.”

Marieta, no seas coqueta es la historia de una mujer liberada que disfruta con la misma intensidad del sexo y de las armas, cuyo papel es imprescindible en el grupo de soldaderas de Pascual Orozco, porque usa sus encantos para obtener información de vital importancia para su bando revolucionario. Al igual que ella, otras valientes mujeres optaron por la vida libre, aunque inclemente de los ideales.

Para presentar ese universo femenino, Eugenio Aguirre anduvo buscando soldaderas tanto del norte como del sur, pero más con la intención de rendirles un homenaje, en especial porque la escritura de la historia oficial ha estado dominada por “machistas, a quienes se les olvida que la mitad del país está conformada por mujeres” (...) “Siempre he pensado por qué no hay un monumento a la Adelita y por qué hay tantos a Pancho Villa y a Zapata, que se lo merecen, pero sí hacen falta más monumentos dedicados a las soldaderas, al margen de su actividad como guerrillera y, sin embargo, no hay un monumento, no hay una calle.”

A través de su novela, Aguirre apuesta por darle voz a una gran cantidad de mujeres que han sido fundamentales en la construcción de la identidad nacional, no solo en la revolución, más allá de que se trate de una labor compleja, pues al final la historia con mayúscula, asegura, suele escribirse con una perspectiva masculina.