Eugenia León, una cantante con proyecto cultural

"Entre más escuchas, más te das cuenta de la diversidad y la inmensidad de la música de México; hay muchos autores que deben estar en oídos de los jóvenes", dice.
La cantante estará acompañada de la Camerata de Coahuila.
Más de 30 años difundiendo el repertorio popular de diversos géneros. ( Cortesía Eugenia León)

México

En política, "influyente" suele ser un término peyorativo. Pero no en el caso de la cantante Eugenia León, quien recientemente fue incluida en la lista de las 50 mujeres más influyentes de México, de acuerdo con la revista Forbes.

En 1985, con el tema de Marcial Alejandro "El fandango aquí", Eugenia ganó el Festival OTI en Sevilla, España. Desde entonces ha sustentado una trayectoria que ha evitado sacrificar la integridad por el éxito. Bolero, canción ranchera, nueva canción, temas de Cri Cri y otros géneros han cabido en el imaginario de Eugenia León, quien por supuesto ha influido en cantantes más jóvenes. Sí, sin duda es influyente.

Eugenia no cree en la influencia "que tenga que ver con la política de irte ganando a la gente con una corta feria", dice entre risas en entrevista. Ya en serio, afirma que cree "más en la labor de la gente que trabaja para la gente, que persiste en un proyecto. En mi caso, no soy solo una cantante que divierte a la gente, sino una cantante con un proyecto cultural."

Su manera de empoderar a la gente, agrega, es a través "de una canción que la haga vibrar, que la haga sentir que puede llorar sus dolores, pero que se puede levantar, aunque sea de manera personal, emocional. Para mí ese es un punto ganado en mi lucha por la preservación del gran legado musical que es nuestro repertorio popular, la unión de generaciones a través de nuestro legado. Pero también integrando a los nuevos creadores, canciones que se están componiendo, tal vez con más dificultades porque somos muchos más".

¿Cómo se relacionan los jóvenes con este legado?

A lo mejor es un poco difícil que en estos tiempos surja un nuevo José Alfredo Jiménez o un Manuel Esperón, pero creo que los jóvenes están volteando sus ojos y sus oídos a esa música, que antes era la música olvidada, la música de los abuelitos, empolvada, o la que escuchaban en los bares, el gerente y la secretaria.

¿Qué escuchas en esta música?

Entre más escuchas, más te das cuenta de la diversidad y la inmensidad de la música de México. No podemos dejar fuera, por ejemplo, a Silvestre Revueltas, Mario Ruiz Armengol, Francisco Gabilondo Soler, Agustín Lara, Manuel Esperón, José Alfredo Jiménez, Gabriel Ruiz, Álvaro Carrillo y tantos y tantos compositores que tienen que estar en los oídos de los jóvenes músicos.

No debían existir barreras...

No, porque la música no es solamente generacional. A mí me interesa saber, por ejemplo, que están haciendo en el hip hop o en la música contemporánea o más experimental. La música no es un asunto de edades, sino un asunto de un legado que tenemos que cuidar, porque estamos hablando de soberanía.

¿Cómo contribuyes a mantener este legado?

En mi papel muy modesto, que es ser una cantante popular que entretiene a una audiencia, pienso las canciones que elijo, no nada más las siento. Sé lo que quieren decir, lo que tienen en el trasfondo, y cuando hilo una canción con otra sé lo que está resultado emocionalmente para la gente que escucha. También sé lo que les mueve y les remueve cuando salen del concierto. El haber sido de un perfil modesto hace que, aunque no brilles tanto, tengas la libertad de hacer discos de Cri Cri, de tango, de danzones, sin pensar si le gusta o no a un disquera.

¿Cuál es tu táctica?

A veces un éxito masivo te vuelve esclava de ese éxito y no puedes corresponder a lo que te están diciendo. Entonces ese trabajo de tejido, de bordado poco a poco no ha sido solamente en los 30 años de ser Eugenia León, sino mucho antes, cuando canté con los grupos Víctor Jara y Sanampay. Ese trabajo está en la misma línea de tejer y bordar algo que lleva mucho tiempo —que después otros seguirán bordando—, que es el tema de esa identidad cultural que no podemos perder.

Cómplice de un canto genuino

Hace un par de años Eugenia León grabó los dos volúmenes de Ciudadana del mundo (EMI), proyecto al que no le fue muy bien, dice la cantante. "Fueron dos discos de duetos con puros amigos con canciones de América Latina de todas las épocas, pero fueron descontinuados por la disquera. En fin... Ahora acabo de grabar un disco llamado Primera fila, al lado de Tania Libertad y Guadalupe Pineda, al que la disquera le pusieron 'las tres grandes', que grabamos hace unos días en los foros de los Estudios Churubusco."

Tuvieron como invitadas a cuatro cantantes de distintas generaciones: Paquita la del Barrio, Lila Downs, Eli Guerra y María León. "Se trata de cantantes con cuatro estilos muy diferentes, pero nos une la complicidad de ser mujeres, ser cantoras y buscar un canto genuino —asegura Eugenia—. A algunos les gustará más lo que hace una u otra, pero más que nada ha sido un ejercicio disciplinario de los egos para volver al trabajo colectivo. La convivencia respetuosa para crear algo es también un incentivo para un país que a veces pareciera que se cae en pedazos".