Contradanza estrena 'Latidos' en el Palacio de Bellas Artes

La compañía mexicana aborda la dramática experiencia de una familia que enfrenta el proceso terminal de un ser querido.
Contradanza inició sus actividades en 1983.
Contradanza inició sus actividades en 1983. (Emmanuel Adamez)

México

La coreógrafa y bailarina Cecilia Appleton lo tiene muy claro: se trata de comunicar al espectador una "diversificación de las ideas que se tienen sobre la muerte, para reconocer el acto significativo que representa la despedida de un ser amado".

Se refiere a la presentación de su compañía, Contradanza, el próximo 26 de julio en la Sala Principal del Palacio de Bellas Artes, con la pieza Latidos que fluye a partir de los "diálogos de amor y furia de una familia que acompaña a un ser querido al final de su vida".

En esta composición de Appleton —quien en diciembre pasado recibió la Medalla Bellas Artes— están creadores de diversas disciplinas: la música original es de Eduardo González; el diseño de iluminación, de Francisco Muñoz; el videoarte, del cineasta Pablo Gasca, y el diseño de escenografía, de Benjamín Urtiz. Encabezan el elenco Manuel Márquez como bailarín invitado, e Yseye Appleton; también paticipan Edna Arcos, Zuri González, Patricia Hernández, Lizania Moguel, Carlos Ramírez, Tomás Reyes Vigil, Mariana Rosales, Alberto Soriano y Rosa Villanueva.

Latidos narra el periplo que vive una familia al experimentar el proceso terminal de un ser querido. Appleton señala lo que ha implicado esta propuesta coreográfica: "Es, en principio, un aprendizaje distinto en relación con la muerte, porque solemos vivir con mucho miedo la idea de la muerte, evadimos el dolor y no queremos que llegue a nosotros. Por eso nos da miedo la muerte y a veces ni siquiera podemos hablar de ella, porque tenemos miedo de desaparecer, de que nuestros familiares o seres queridos partan.

"Haber vivido la muerte de mi padre y el proceso que le antecedió, para mí significó un aprendizaje diferente: apreciar mejor cada uno de los sentimientos que implican la muerte y la vida. Esa familia que lo acompañó y sus diferentes maneras de interactuar con este hecho es realmente la base de lo que yo quiero expresar".

Para el montaje de Latidos, la coreógrafa y bailarina se apoya no solo en las técnicas habituales de Contradanza, sino también en la exploración de la técnica somática y del trabajo cuerpo a cuerpo, que nos permite apreciarnos desde nuestras emociones y sentimientos. Lo que representa el bailarín como un organismo vivo y que respeta a otro que está frente a él, ambos nutriéndose con una experiencia. "Establecemos conexiones con teorías, proponemos materiales que nos cuestionan, tratando de cambiar paradigmas", explicó.

Para Appleton, "hablar de la despedida de papá no solo trata de él, sino de su familia, de los valores éticos y emotivos que cada uno tiene. El pensamiento de lo que es la vida y de cómo actuar ante la muerte nos colocó a cada uno en una postura diferente. Nuestras decisiones se basaron en el amor, pero no en la clase de amor que nos venden los 14 de febrero, sino en el que te pide despedirte del cuerpo del padre, al que has aprendido amar de todas las formas, tratando de mantener viva su esencia para que siga brillando con luz eterna".

Contradanza inició sus actividades en 1983. Actualmente es una de las compañías más representativas de la Ciudad de México. Durante 33 años ha consolidado su lenguaje dancístico y ha creado una estética particular basada en la experimentación del movimiento.