Prodigio del violín llega a México

La música no tiene nacionalidad, es un arte, un lenguaje en sí, dice en entrevista Esther Yoo, la joven de 20 años que tocará en el Cenart y el Auditorio Nacional.
Un solista debe hacer mucho trabajo de equipo con la orquesta y con el director, dice la artista.
Un solista debe hacer mucho trabajo de equipo con la orquesta y con el director, dice la artista. (Marco Borggreve)

México

En un mundo saturado de tecnología, donde las máquinas ganan preeminencia en la vida de las personas, sobre todo entre niños y jóvenes, la experiencia de la música en vivo puede resultar un alivio. Incluso para una joven tan dedicada a la música de concierto como la violinista Esther Yoo, quien se presentará en México con Orquesta Filarmónica de Londres.

En entrevista telefónica desde Bruselas, la joven estadunidense de 20 años dice que, "especialmente en un concierto de música clásica, llega un momento en que tienes que desconectar tu teléfono y, durante una o dos horas, te sientas a disfrutar de la música y las sensaciones que provoca. Yo tengo teléfono y todos esos artilugios, pero cuando voy a un concierto es un gran alivio contar con ese momento en el que puedo sumergirme en la música y las emociones. Realmente es reconfortante alejarse un paso de la tecnología".

En 2010, a los 16 años, Yoo fue objeto de atención al triunfar en el Décimo Concurso de Violín Sibelius, la ganadora más joven en la historia. Dos años después ganó el Concurso Reina Isabel de Violín y luego debutó con la Philharmonia Orchestra de Londres, con la que grabó los conciertos de violín de Alexander Glazunov y Jean Sibelius. Su talento le ha ganado el derecho a tocar en un violín Stradivarius Príncipe Obolensky, de 1704, donado por un coleccionista particular.

Nacida en una familia de amantes de la música, una abuela pianista y muchos parientes que tenían la música como pasatiempo, para Esther Yo fue natural empezar en el piano. "Desde que tenía cuatro años tuve la oportunidad de ir a muchos conciertos en Nueva York y siempre que había una orquesta yo admiraba la sección de violines y los solos de violín. Les pregunté a mis padres si podía tocar el violín y así fue como empecé".

¿Recuerdas algún concierto que te haya impactado en esos años?

Teníamos acceso al Lincoln Center y al Carnegie Hall y asistíamos a muchos conciertos, pero no recuerdo uno en específico que cambiara mi vida, pero sí me quedó muy grabada la sensación de estar en la sala de concierto y sentir la energía y la pasión de los músicos en el escenario, así como ver su camaradería. Creo que ser solista implica, además de tocar los solos, hacer mucho trabajo de equipo con la orquesta y con el director. Ese es uno de los grandes aspectos que disfruto de ser artista.

¿Cómo recuerdas tu primera participación en un concurso?

De hecho mi primera competencia fue como pianista, pero en toda mi vida no recuerdo haber estado nerviosa en un concurso o en una presentación. Creo que para mí es algo natural salir al escenario y tocar; desde que era niña, y hasta la fecha, nunca ha sido algo que se salga de lo ordinario.

Al dedicarse a la música algunas personas pierden momentos importantes de su vida como niños, ¿dirías que es tu caso?

Yo me siento muy afortunada, especialmente por mis padres. Tuve la oportunidad de llevar una educación normal. Al mudarnos a Bruselas, a los seis años, fui a la Escuela Internacional, que es una escuela normal. Terminé la secundaria en 2012 y hasta entonces fui a una universidad de música. Así que además de la música, estuve rodeada de estudios académicos normales, de amigos que no son músicos y de gente de diversas nacionalidades, así que no pienso que me haya perdido de nada.

Las secciones de cuerdas de orquestas importantes cuentan con un creciente número de músicos de Asia o de ascendencia asiática, como es tu caso. ¿A qué lo atribuyes?

Cuando eran jóvenes mis padres crecieron en Corea, pero han vivido la mayor parte de su vida en Estados Unidos, así que yo tengo las dos culturas. En Asia hay una gran pasión por la música clásica, que crece constantemente, y hay muchos músicos jóvenes y muchas escuelas. Sin embargo, creo que la música no tiene que ver con la nacionalidad, la edad o de dónde provengas. La música es un arte, un lenguaje en sí.

¿Qué ocurre con la música en Estados Unidos en estos tiempos?

Son tiempos difíciles en todas partes y no solo en la música clásica, sino en diferentes terrenos, pero creo que todo es parte de un proceso donde las cosas van para abajo y luego hacia arriba. Por supuesto que es muy desafortunada la situación de algunas orquestas, no solo en Estados Unidos, sino en todas partes, pero creo que nuestro papel como músicos es seguir adelante, a pesar de estas cosas. En la industria de la música clásica debes ser realmente apasionado y estar verdaderamente seguro de que puedes ser capaz de lograr lo que te propones.

Una agrupación cómoda

Esther Yoo dice que se siente muy a gusto con la Philharmonia Orchestra de Londres, agrupación con la que se ha presentado en varias ocasiones. "Recientemente grabé mi primer disco con esta orquesta y el director Vladímir Ashkenazy, con quien iré a México. Me siento muy agradecida por haber contado con su ayuda, es uno de los grandes maestros en el mundo. Es un honor hacer una gira con él. Los ensayos son muy divertidos porque es un hombre muy genuino y muy amigable".

Esther Yoo será la solista de los conciertos que la Philharmonia Orchestra de Londres ofrecerá en el Centro Nacional de las Artes y el Auditorio Nacional de la Ciudad de México, los días 8 y 9 de septiembre.

Buenas armonías

-Solista desde los ocho años, Esther Yoo ha tocado con orquestas internacionales como la Sinfónica de la Radio de Finlandia y las filarmónicas de Helsinki y Seúl.

-En el Centro Nacional de las Artes, la violinista interpretará el romance pastoral para orquesta La ascensión de la alondra, de Ralph Vaughan Williams.

-En el Auditorio Nacional, Yoo será solista en el Concierto para violín y orquesta en re mayor, op. 35, de Piotr Ilich Tchaikovsky.