Mapa afectivo y poético de dos hermanas

Estela Leñero.
Antes de la caída.
Antes de la caída. (Especial)

Ciudad de México

La familia está en el centro de Antes de la caída, la nueva obra de Estela Leñero. Con un lenguaje poético y un movimiento perpetuo —con columpios y plataformas colgantes—, cuenta el conflicto entre dos hermanas: Martha (María Inés Pintado) y Rita (Aurora Gil) que además de secretos comparten el amor por el mismo hombre, Diego (Daniel Bretón).

Dirigida por Gema Aparicio, la obra explora el universo de los afectos filiales y de los entramados afectivos de un triángulo amoroso, sin caer en el tobogán de los juicios morales.

A propósito de esta obra, recientemente estrenada en el CENART, entrevistamos a su autora.


¿Por qué o cómo surge la idea de escribir Antes de la caída?

Hablar de secretos desde la intimidad fue una inquietud que tal vez permanecía en mi inconsciente, así que con una escritura sin que mediara mucho el intelecto surgió un mapa afectivo y poético de dos hermanas que se necesitan, pero que también buscan su individualidad. Con las escenas aisladas que fui escribiendo trabajé una estructura dramática que las uniera; a partir de esa guía, escribí otras.


¿Por qué abordar el tema de la familia? ¿Qué tan fácil o difícil te resulta hablar de los conflictos familiares?

Creo que los vínculos familiares son muy fuertes hasta la edad adulta. Lo que nos formó como seres humanos, o nos deformó, se mantiene en nuestro presente. En muchas de nuestras formas de actuar descubrimos cómo esos vínculos se repiten, se enmohecen o nos dificultan nuestro andar más libre. En las historias filiales una se ve reflejada pero no en la identificación inmediata con los personajes. La creación dramática nos posibilita desprendernos de nosotros mismos y crear otros seres que definen su actuar según vaya ocurriendo la historia. La anécdota es una ficción en donde nos involucramos interiormente, aunque los acontecimientos no corresponden con nuestra historia personal.


¿Por qué se dice que esta obra es un reto psicológico y físico para los actores?

Los textos escritos no tienen una corporalidad hasta que el personaje se desarrolla en un espacio. Eso es una base fundamental del teatro, pero en ciertos escritos, como en este caso, el reto es total. Aquí no había acotaciones, ni una clarificación de cómo se desarrollarían las palabras en escena. Había lugares donde se señalaba que ocurrían: en las ramas de un árbol, en la cima de una montaña, en un lago, un estudio fotográfico o la cama matrimonial, pero la resolución escénica no estaba dada. No podía ser un espacio realista, pero sí se requería jugar con las alturas y las profundidades, tanto exteriores como interiores. Por eso mismo, cuando los actores, encarnando sus personajes, caen o se enredan en sus sentimientos más dolorosos, implica un acercarse a lo personal e íntimo de la persona.


¿Desde cuándo y por qué te interesa el tema de la pareja, de sus secretos y revelaciones?

Me interesan desde siempre, aunque la perspectiva varía muchísimo. Si bien cuando comencé a escribir teatro la orientación social era el punto de partida, es decir hablar de lo individual, para mostrar un problema social. Luego, conforme me he adentrado en la investigación y la experimentación de la dramaturgia, he ido encontrando temas más íntimos que me identifican, que me permiten hablar de mí, aunque volcada y diferenciada de los personajes que cobran identidad propia ajena a la mía. Después de una sequía de varios años, donde se me congeló la mano por no saber de qué quería escribir, y de dedicarme a la dirección escénica, retomé el camino de la dramaturgia decidida a revelar más mis preocupaciones personales, dejar un poco mi formación antropológica y social, para tocar a los personajes más desde mí. Creyendo alejarme de lo político, lo que pasó fue que se reflejó de otra manera; mi visión crítica frente a esta sociedad injusta y mi inconformidad frente al ejercicio del poder, permanecen en mi trabajo, pero curiosamente, esta obra, donde no hubo un a priori o un objetivo concreto sino simplemente un fluir del sentimiento, surgió una obra íntima y personal que sin ejercer juicios morales impuestos por la sociedad, vislumbra los entramados afectivos de un triángulo amoroso.


¿Qué piensas de la puesta en escena de Gema Aparicio?

La puesta en escena de Gema Aparicio y las interpretaciones de María Inés Pintado, Aurora Gil y Daniel Bretón, me han dejado muy emocionada. Contenta de descubrir quiénes son realmente los personajes que escribí. No lo sabía claramente, y cuando se los apropian los actores es cuando realmente existen y así los asumo, así son, e irremediablemente los quiero y me conmueven. La puesta en escena de Gema Aparicio, me parece que acierta en la resolución abstracta del espacio escénico y las plataformas colgantes y los columpios funcionan muy bien para la propuesta. La verdad estoy muy contenta. El experimento escénico tanto en la dramaturgia está ahí, con un equipo que se arriesgó y no se conformó con un tratamiento superficial. El equipo me hace seguir creyendo y confiando que el teatro es un arte meramente colectivo donde se sufre, pero es más grande la satisfacción final.


Antes de la caída

Se presentará hasta el 9 de noviembre en el Foro del Centro Nacional de las Artes y después en el Festival de Tlaxcala. En 2015 estará en el Teatro Nacional que dirige Ramiro Osorio, y se planea una segunda temporada en un teatro de la Ciudad de México.