Estancada, la industria editorial en México

Sin una producción sostenida, cada vez menos librerías y una ley del libro que nunca se ha puesto en funcionamiento, el crecimiento se vuelve muy complicado, dijo ayer Aldo Falabella en la FIL.
De acuerdo con especialistas, el mundo del libro debe surfir profundas transformaciones.
De acuerdo con especialistas, el mundo del libro debe surfir profundas transformaciones. (Especial)

Guadalajara

La Ley de Fomento para la Lectura y el Libro no puede entrar en funcionamiento de manera formal. La piratería sigue sin poder detenerse. El gobierno no mantiene su nivel de compra para bibliotecas de aula y escolares. Y si bien el libro digital muestra un crecimiento, tampoco debe tomarse tan en cuenta, porque “el piso de la medida era muy bajo”.

Los datos que ofrece la Cámara Nacional de Industria Editorial Mexicana (Caniem), si bien refieren un crecimiento marginal en el mundo del libro, al mismo tiempo hablan de la necesidad de hacer transformaciones. “La lectura que hago de los últimos cinco años es que la industria editorial está estancada”. Así de concretas fueron las palabras de Aldo Falabella, en su calidad de miembro de la Caniem, luego de presentarse el documento Principales indicadores de la actividad editorial del sector privado en México, correspondiente a 2012, en el marco de la Feria Internacional del Libro (FIL) de Guadalajara.

“No podemos ver el crecimiento solo porque el gobierno compre más o menos libros, debería tener una industria sostenida y no se tiene porque cada vez tenemos menos librerías, la ley del libro nunca se ha puesto en funcionamiento, porque no hay sanciones; si excluimos las cifras de gobierno notamos que estamos estancados desde hace cinco años, de continuar por este camino se vuelve todo más difícil para la industria privada”, destacó el editor.

Entre las cifras dadas a conocer por directivos de la Caniem destaca que la producción de libros en México superó la cifra de 330 millones 700 mil ejemplares, de los cuales el sector privado produjo 142.8 millones, lo que representa 43 por ciento de la actividad editorial en México, mientras el 57 por ciento es del sector gubernamental. El año pasado la cifra de producción fue de 293 millones de libros, por lo que hubo un incremento de 37 mil 700 ejemplares.

Desde esa perspectiva, Falabella agradeció los esfuerzos del gobierno por adquirir libros e incorporar a los editores en ciertos programas, “pero el propio mercado es el que tiene que darnos el crecimiento y desarrollo”.

Más mercado digital

Se produjeron dos mil 739 libros digitales, que, comparado con 2011, representa un incremento de 60 por ciento, lo que debe tomarse con cautela, aseguraron los editores, porque el número aún es muy bajo.

En ese sentido, el editor Fernando Esteves reconoció que a los editores les toca pelear por la defensa del derecho de propiedad intelectual y, sobre esta base, todo lo demás es responsabilidad nuestra: ser suficientemente competitivos, ofrecer una propuesta de valor suficientemente interesante para que nos prefieran los lectores respecto de las majors tecnológicas que irrumpen en el mercado: que lo digital ha venido para quedarse no hay ninguna duda”.

Al respecto, Aldo Falabella indicó que en el libro digital, se sabe que hay ahí un negocio, pero nadie sabe cómo hacerlo, porque todo mundo está haciendo grandes inversiones, con la esperanza de que tengan un retorno.

“En México, como el mercado impreso está estancado, nos hemos tardamos más en ese tipo de negocios, pero lo cierto es que el modelo de negocios tradicional se va a ver modificado y necesitamos ver cómo va a afectar o ayudar a las estructuras editoriales en el futuro.”

El documento Actividad editorial del sector privado en México muestra los resultados preliminares de la producción y comercio editorial de libros en nuestro país, resultado de una encuesta realizada entre 222 afiliados a la Caniem, si bien será hasta marzo próximo cuando se presenten los datos finales.