Esquinca: “La nota roja refleja nuestra sociedad”

La trama incluye feminicidios, ataques a la prensa y corrupción, pero en una época distinta: finales del siglo XIX y principios del XX.
El autor halla similitudes entre el tiempo narrado y el actual.
El autor halla similitudes entre el tiempo narrado y el actual. (Octavio Hoyos)

México

En la más reciente novela de Bernardo Esquinca, Carne de ataúd (Almadía, 2016), se conjugan dos intereses literarios: la vida de los Casasola y el origen de la nota roja, en ambos casos como una manera de tener un acercamiento a una época que termina por convertirse en espejo de lo que vivimos en la actualidad.

"La novela empezó con El Chalequero, un matador de mujeres, como le decían en la época. Me llamó mucho la atención que la primera vez que él mató prostitutas en el Río Consulado —porque lo hizo en dos épocas, en 1888 y en 1908— es el mismo año en que Jack el Destripador cometió sus fechorías en Londres y asesinó prostitutas en El otoño del terror.

"Me importaba muchísimo reflejar el espíritu de la época y, más allá de cometer algunos pecadillos al mover ciertas fechas para que encajaran en mi trama, me interesaba no serle infiel al espíritu de la época y reflejar mi parte de periodista que fui a través de los emblemas de aquel tiempo, como el espiritismo, La Castañeda, San Juan de Ulúa y recrear las calles, la atmósfera de los lugares".

Esquinca sitúa la historia a finales del siglo XIX y principios del XX, cuando México era un país que vive un periodo crucial de construcción y búsqueda, para continuar con la saga de los Casasola, a través de Eugenio Casasola, reportero de El Imparcial, quien cuenta desde el periodismo el regreso de lo que hoy se conoce como un asesino serial.

"Si lo analizas, aun cuando no lo hice con esa intención, no es tan distinto de lo que ocurre hoy: en la novela hay feminicidios, represión a la prensa, corrupción... Algunos lectores me han dicho que ven una similitud con el presente, y no era mi intención, pero es inevitable que si hablas del pasado, encuentras muchas similitudes con lo que ocurre en el país actualmente", cuenta.

Novela histórica

Más allá de su interés por la historia, Carne de ataúd es la primera novela propiamente histórica de Esquinca, quien refleja su interes en temas como la nota roja, lo sobrenatural y el terror.

"La nota roja, más allá de todo lo criticable que pueda tener, es una gran herramienta, porque ahí están reflejadas las pulsiones humanas más oscuras y sin cortapisas; nos permite entender una parte de cómo se comportan nuestras sociedades, muchas de las motivaciones de cada época y, con ello, me doy a la tarea de reflejar el nacimiento de la nota roja, que fue en esa época, en un coctel de cosas, entre ellas las hojas volantes de Posada, ligadas al relato fantástico".

Según Esquinca, uno de los aspectos interesantes de los años de finales del siglo XIX y principios del XX es que, aun cuando el crimen y la corrupción siempre han existido, se da el matrimonio de esos bajos fondos con una mayor difusión de los hechos y el desarrollo moderno de la prensa, lo que crea el fenómeno que conocemos hoy como la nota roja.

"Esta manera de abordar la nota roja, hechos trágicos con una perspectiva irónica, de humor negro, nos permite digerir el horror que vivimos en la realidad; de otra manera sería insoportable".

Una de las principales satisfacciones de Esquinca con la publicación de Carne de ataúd es haber logrado recrear la Ciudad de México de la época del Porfiriato, "porque era la ciudad de mis bisabuelos y la que heredaron mis abuelos. Entonces quería saber cómo es esa ciudad".