Escritores libres y cura culpable: la sentencia del 'Vatileaks 2'

El juez absuelve a los periodistas debido a “la subsistencia, garantizada por el derecho divino, de la libertad de manifestación de pensamiento y de prensa”.
Gianluigi Nuzzi y Emiliano Fittipaldi, autores de 'Via Crucis' y 'Avarizia' respectivamente, publicaron documentación reservada.
Gianluigi Nuzzi y Emiliano Fittipaldi, autores de 'Via Crucis' y 'Avarizia' respectivamente, publicaron documentación reservada. (Gabriel Bouys/AFP)

Ciudad del Vaticano

El proceso por filtración de información clasificada del Vaticano recibió ayer su primera sentencia: 18 meses de cárcel para el cura español Lucio Vallejo, del Opus Dei, y la absolución de los dos periodistas que publicaron el material.

El presidente del Tribunal de primera instancia del Estado de la Ciudad del Vaticano, Giuseppe dalla Torre, leyó el veredicto con el que condenó únicamente a Vallejo y a su ex colaboradora, Francesca Chaouqui, que recibió la pena de 10 meses de prisión.

El resto de los cinco imputados fueron absueltos: el administrativo Nicola Maio y los periodistas Gianluigi Nuzzi y Emiliano Fittipaldi, que publicaron la documentación reservada en sus respectivos libros Via Crucis y Avarizia.

El fallo

La espera de la sentencia fue larga, una hora y media desde que el Vaticano convocó a los acusados, y en ese tiempo se vivió en el aula del tribunal un ambiente tenso, especialmente visible en Chaouqui y Maio, ambos cabizbajos y serios.

La excepción la puso el sacerdote español, Vallejo, quien ha confesado haber pasado información a Nuzzi bajo las supuestas presiones de Chaouqui y que no borró la sonrisa de su rostro.

En primer lugar, el juez anunció la absolución de los cronistas imputados, debido a “la subsistencia, radicada y garantizada por el derecho divino, de la libertad de manifestación de pensamiento y de prensa en el ordenamiento jurídico vaticano”.

También reconocieron “el defecto de jurisdicción” de dicho tribunal para procesar a los informadores, ya que los hechos atribuidos no fueron cometidos dentro de las fronteras de la sede pontificia ni por funcionarios del Vaticano.

Posteriormente leyó la absolución de Maio, al considerar “la no evidencia procesal de los elementos constitutivos de delito”.

Tras esto, el presidente del tribunal pasó a anunciar la condena de 18 meses de prisión para el cura español, que seguirá algunos días en estado de semilibertad a la espera de conocer si interpone o no una apelación.

No obstante, tras escuchar la sentencia, pudo verse al sacerdote muy relajado y abrazándose a su defensora.

Por último, el tribunal condenó a 10 meses de prisión a la imputada Chaouqui, ya que la acusación “no ha demostrado suficientemente que haya revelado noticias o documentos clasificados”, pero sí que cooperó para tal fin con Vallejo.

Juez benevolente

El veredicto suscitó un visible alivio en los acusados, sobre todo en Maio, que en la última fase del proceso se mostró intranquilo, llegando incluso a interrumpir a gritos al promotor de justicia (fiscal) en una ocasión.

Y es que las penas dictadas por el juez han sido muy inferiores a las solicitadas por los promotores Gian Piero Milano y Roberto Zannotti: 3 años y 9 meses de prisión para Chaouqui, 3 años y 1 mes para Vallejo, 1 año y 9 meses para Maio, 1 año bajo condicional para Nuzzi y la absolución de Fittipaldi.

Los tres primeros estaban acusados de formar una asociación delincuencial y de divulgación de secretos cuando prestaban sus servicios en la Cosea, comisión que investigaba por orden del papa Francisco el aparato financiero del Vaticano.

Quizá una de las imágenes de esta jornada sea la de la propia Chaouqui llorando ante el Colegio de Jueces y reivindicando que ella nunca pasó información a los periodistas y que tampoco amenazó al cura español, quien así lo afirmó para justificar su delito.

Tras la lectura de la sentencia, pudo verse a la imputada abrazándose a su abogada y, posteriormente, expresó su satisfacción por su condena.

Los periodistas criticaron el proceso, llegando a calificarlo de “kafkiano”, pero al mismo tiempo destacaron que el Vaticano “ha sido valiente” al “rectificar inteligentemente”.

El caso trascendió a la opinión pública el 2 de noviembre de 2015, después de que la sede pontificia informara que había detenido a dos personas por haber sustraído material clasificado: Vallejo y Chaouqui.

La relacionista pública fue liberada un día después, mientras que Vallejo ha vivido desde entonces bajo una serie de medidas cautelares de restricción.

La información filtrada era relativa al periodo previo a las reformas del papa Francisco y que relataban todo tipo de malas prácticas financieras en la curia romana, especialmente relacionadas con la Congregación para la Causa de los Santos.