El camino de la poesía formal, pero rebelde de Rafael del Río

El escritor coahuilense fue recordado en el Museo Arocena de Torreón con un homenaje a 100 de su nacimiento. Enriqueta del Río y María Asunción del Río recordaron su obra.

Torreón, Coahuila

Los ojos jóvenes del siglo XX vieron nacer a Rafael del Río Rodríguez en Saltillo un 23 de febrero de 1915. Cien años que pasaron ya, pero que se han quedado, y justos para recordar al poeta coahuilense.

Este jueves 16 de julio, en las instalaciones del Museo Arocena, se rindió un homenaje a esta figura de la literatura regional, quien no sólo desempeñó una labor en su natal Saltillo, sino que también fincó bases en nuestra entonces muy nueva Laguna.

Enriqueta del Río y María Asunción del Río hablaron del poeta. No nacen a diario. "Libros como 'Sitio en la Rosa', o 'Réplica del Desierto', deberían estar en todas las bibliotecas, pero sobre todo en el alma de los que percibimos la poesía", dijo Enriqueta.

El convulsivo siglo XX se refleja también y lleva una evolución de la formalidad del poeta, que se va transformando, que retrata el paisaje, que no habla de su yo, que ilumina y que evoluciona camino al modernismo.

Destacaron en su plática, que de alguna manera la posibilidad de las generaciones actuales para poder leer o escribir poesía, datan en buena parte de sus gestiones para fincar una base de promoción de la palabra, desde el papel impreso.

Bajo la organización del IMCE, el homenaje se desarrolló en las palabras de las ponentes y dos lectores que se encargaron de traer de vuelta a la vida las palabras de Rafael.

Mano en mano, se fueron entregando copias de una edición conmemorativa del número 14, de noviembre de 1941, de "Papel de Poesía", hoja literaria que fundó con Héctor González en el año de 1940.

Un lenguaje pulcro es la base de la poesía de del Río. Colores, matices, texturas, casi en metáfora de su apellido, como un río, como la vida que florece en las riveras, son sus textos.

El convulsivo siglo XX se refleja también y lleva una evolución de la formalidad del poeta, que se va transformando, que retrata el paisaje, que no habla de su yo, que ilumina y que evoluciona camino al modernismo, un poeta que también incursiona en la prosa, pero no deja de ser poeta aún en ese formato.

Camino a buscar otras estructuras y otras redes formadas con palabras para atrapar al lector y favorable a la experimentación y la apertura de otras voces y el maremágnum de aquellos años.

Fue concurrido el homenaje. Al final se ofreció un brindis de honor a los asistentes, con el regalo de la hoja donde están los poemas "Sitio en la Rosa", "Rústica", "Soneto", "Lluvia de Noviembre", "Estío sin ella", "Noviembre Lila", "Épica del Desierto", y "Huir".

Injusto sería no incluir aquí al menos unas estrofas de su producción. De "Sitio en la Rosa", se desprenden estas palabras:

"Hablo de aquella rosa interna mía, rosa de todo tiempo, flor ya música de aquella rosa voz que al fin, si mengua, su plenitur dentro de mí vacía, rosa de inteligencia rosa lengua: la rosa universal de la poesía".