[Escolios] La luz del profeta sombrío

Ellul escribió libros de sociología, política, derecho o exégesis bíblica y ejerció, al margen de la academia y de las ortodoxias partidistas, una crítica radical de la sociedad contemporánea y un ...
Laberinto
(Cortesía)

Ciudad de México

Jacques Ellul (1912–1994) es un ente intelectual francés de muy difícil clasificación que desplegó una vida buena y un pensamiento tan debatible como estimulante. Ellul escribió libros de sociología, política, derecho o exégesis bíblica y ejerció, al margen de la academia y de las ortodoxias partidistas, una crítica radical de la sociedad contemporánea y un llamado a restaurar lo genuinamente humano. Para Ellul la modernidad ha implicado el ascenso irreversible de la técnica, que se ha convertido en una fuerza autogenerativa en la que ya no pueden distinguirse medios y fines. Según Ellul, la omnipresencia de la técnica ha rebasado con mucho la capacidad humana para encauzarla y la sociedad tecnológica, entronizada también en la administración y la política, implica una suerte de estado de esclavitud disfrazado de confort. Frente a esta situación, Ellul propone una objeción de conciencia práctica que busca ir construyendo espacios de autonomía y liberación, mediante la renuncia a los ideales uniformes de la época. Ellul busca restituir la libertad mediante la alerta sobre los límites del desarrollo, la denuncia de la obsesión suicida por el consumo y, sobre todo, el redescubrimiento de la simplicidad. Esta noción de Ellul coincide con un ideal anarquista, pero no concebido como esa violencia inercial contra lo establecido, sino como una de las formas más exigentes de conciencia y responsabilidad. Para Ellul, el anarquismo consiste en modelos altamente evolucionados de auto–organización orientados a propiciar la fraternidad. De hecho, con su noción de anarquismo, Ellul reúne su ideario social con su fe y preconiza una forma peculiar de anarquismo cristiano, haciendo una lectura, tan bella como controvertible, sobre las analogías entre el mensaje de Jesús y el anarquismo y entre la disidencia de  los profetas y la tarea crítica del intelectual.

Ellul es un pensador carismático y persuasivo; sin embargo, más allá de la seducción de su estilo, es difícil concordar con una oposición tan tozuda a lo moderno, pues si bien algunas de sus advertencias son indispensables, olvida que, en su ambivalencia esencial, el desarrollo combina aspectos enajenantes con otros potencialmente liberadores. Acaso mucho de lo que anticipó Ellul, desde mediados del siglo pasado, ha sido desvirtuado y desprestigiado por los discursos contestatarios actuales, como el de cierta vulgata globalifóbica; sin embargo, su pensamiento también ha sido germen de muchas de las formas más constructivas de crítica de la modernidad. Por eso, su obra y su figura siguen siendo atractivas, sobre todo por su carga vital, por su fuerza intuitiva y por su ascendencia moral. Ciertamente, las ideas de Ellul no provienen de la fría prescripción de la academia o de la absorción de una ideología, sino de una experiencia de vida que, en sus mejores momentos, aspira a hacer concreto el ideal y someter la utopía a la prueba de ensayo y error.