Escalada de violencia, parteaguas en arte de NL

Procesos de creación, nichos de mercado, temas abordados, fuentes de ingresos y organización de actividades de este ámbito, todo fue trastocado.
A través de un debate convocado por MILENIO Digital, tres creadores plásticos de la localidad opinaron sobre este tema.
A través de un debate convocado por MILENIO Digital, tres creadores plásticos de la localidad opinaron sobre este tema. (Rosario Cerda)

Monterrey

En un lapso no mayor a diez años, el arte local tuvo que abordar un problema que afectó -o afecta- a la comunidad: la inseguridad propiciada por el crimen organizado.

Exposiciones, libros, poemas, danza, teatro y documentales; todo lenguaje es útil para tratar de explicar qué pasaba en un Nuevo León que llegó a reportar más de mil decesos relacionados con el narcotráfico en 2012.

Tres creadores fueron convocados por MILENIO Digital para debatir qué tanto afectó al sector cultural el clima de inseguridad.

Los artistas plásticos Tomás Hernández -Tomás Hache-, Édgar Argáez -Bacalao-, y el ilustrador político y de literatura infantil Óscar Carreño, expusieron sus opiniones sobre cómo la inseguridad modificó algunas actividades culturales convocadas, y cómo diferentes proyectos artísticos tomaron este fenómeno, tanto por un afán de encontrar respuestas a la incertidumbre ciudadana consecuencia de la inseguridad, o por simple moda.

¿NECESIDAD O MODA?

Aunque el fenómeno del narcotráfico empezó a difundirse a partir de 2004, es tres años después cuando el tema empieza a figurar en los medios de comunicación con mayor insistencia.

Después de no entender muy bien lo que estaba sucediendo, diversos proyectos culturales empezaron a gestarse en la ciudad o a llegar de otros estados del país para representar “la realidad”.

Exposiciones como Navajas, de Rosa María Robles, o la lectura en atril de Padre fragmentado en una bolsa, del dramaturgo Ángel Hernández Vázquez, son algunos casos de cómo el arte tocó esta situación.

Después llegarían decenas de presentaciones de libros que buscaron dar respuestas a cómo se desarrolló el narcotráfico en la región; películas y documentales que intentaron sensibilizar ante el tema de la muerte han estado presentes en los últimos cinco años.

“Un artista visual que se llame así siempre estará influido por su contexto sociocultural, incluso económico, y lo proyecta en lo que hace. En algunos casos (el fenómeno) se prestó para facilismos, pero el tema del narco tiene que cambiar la manera de decir de los artistas”, expuso Tomás Hache.

Por su parte, Bacalao señaló que poco a poco el tema de la inseguridad fue llegando a las manifestaciones artísticas de tal manera que ponía a pensar en si realmente se estaba haciendo un debate sobre el tema, o era el recurso fácil para ciertos artistas.

“Fue interesante para analizarlo, se daba en esta forma de expresiones dentro del arte tanto de una manera seria como de mucho facilismo o una forma muy oportunista porque ni siquiera había pasado un tiempo para decantar y entender el fenómeno”, refiere.

INCERTIDUMBRE QUE SE VIVE

En mayo de 2011, la Casa Universitaria del Libro de la UANL se sumó a los espacios de la ciudad que fueron testigos de un homicidio.

A una calle de distancia fue ejecutada una oficial de tránsito, y por esa mañana los talleres infantiles tuvieron que realizarse al interior de la casona de Padre Mier y Vallarta.

José Garza Acuña, director del espacio cultural de la UANL, recuerda el sentimiento de incertidumbre que se vivía con mayor fuerza en eses años. A la suma de cambios o cancelación de eventos nocturnos, la Casa del Libro propuso realizar actividades los domingos al mediodía, medida que con los años fue positiva.

“Por lo regular, los eventos culturales eran programados a partir de las ocho de la noche, pero la inseguridad obligó a recorrer los horarios. En la Casa experimentamos programando las presentaciones de libros los domingos al mediodía, lo cual afortunadamente ha arraigado y se está volviendo tradición”, explica.

De formación como periodista, Garza Acuña indica que será imprescindible dejar memoria de los acontecimientos que se vivieron esos años.

“Conformar la memoria de todos estos años de incertidumbre, de miedo, de dolor y de esperanza, es fundamental, imprescindible.  Creo que desde el periodismo, con el que se ha registrado la situación y se ha aproximado a la misma con determinación, deben surgir las primeras expresiones al respecto. Luego desde la crónica histórica y desde la historia misma”, comentó.

“CAMBIÓ TODO”

Antes de analizar si el problema del narcotráfico cambió o no al arte, hay que partir del hecho que esta dinámica afectó por completo la vida de los nuevoleoneses.

Un ejemplo fue la gran migración de regiomontanos a Houston o a diversas ciudades de Estados Unidos o Europa, incluso del mismo México.

“Muchos de ellos eran coleccionistas y es complicado llenar ese nicho de ventas”, agrega Bacalao, quien llegó a Monterrey hace cuatro años procedente de Quintana Roo.

Óscar Carreño mencionó que muchos artistas tuvieron que replantearse la forma de sobrevivir, apoyándose en la autogestión y en pensar directamente con el posible cliente. La apertura de espacios de venta en línea vino a ser un soporte ante el cierre de galerías que se registró en Monterrey y en San Pedro Garza García, principalmente.

“La apertura de la tienda virtual vino a ayudar mucho. Yo siento que el mercado aquí en Monterrey se acabó, así que hay que apostarle al que está en el Distrito Federal o en Estados Unidos”, opinó.