“Los jóvenes están volviendo a esquemas machistas": Joaquín Hurtado

El escritor presentó  “Vuelta prohibida”, obra que incluye su trabajo producido entre 1991 y el 2003, con personajes que ya no están en esta vida, así como la vida nocturna de Monterrey. 
El escritor, Joaquín Hurtado.
El escritor, Joaquín Hurtado. (Foto: Gustavo Mendoza)

Monterrey

Cronista de la vida non grata de Monterrey, Joaquín Hurtado (Monterrey, 1961) hace un ejercicio de revisión de sus cuentos y relatos en Vuelta prohibida, que condensa su narrativa reunida en un primer volumen realizado por Ediciones Atrasalante y la UANL.

 El tomo, unas páginas "llenas de dolor", que incluye a personajes que ya se han ido, así como la vida nocturna de Monterrey que ya no es la misma.

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 La presentación del volumen se dio en la Casa Universitaria del Libro, con la presencia de las autoras Ingrid Bringas, Elia Martínez y Alejandra Rangel, junto con el autor.

 ¿Como autor qué significa el ejercicio de reunir tus escritos de estos años en un solo libro?

Una situación que cualquier escritor vive es escribir sin esperar prácticamente ninguna retribución, más en este país en que no se paga el trabajo literario o no es reconocido. En verlo en vida esto es para mí una satisfacción que no tiene que ver con cuestiones económicas, sino es por el reconocimiento a toda una generación que aparecen a lo largo de las páginas, muchos de ellos que ya no están con nosotros. Hay mucho sufrimiento, sangre y dolor, creo que eso hay que reconocerlo.

 Has escrito en periódicos, revistas, fanzines y ahora en redes sociales.

Lo que me tiene maravillado ahora son las redes sociales, lo que es el Facebook o el WhatsApp, que tienen sus propias exigencias y reglas del juego, hay que ser muy precisos con las palabras, el tono, la atmósfera, como un juego de aforismos. Eso es maravilloso porque un pequeño cuento puede remitir a diferentes temáticas, eso es lo padre de estar en el mundo todavía.

El poder haber llegado como testigo, el haber pasado el milenio y estar en un mundo que no deja de ser el antiguo pero con nuevos problemas. Eso es muy interesante y no sé si mi pluma esté lista para ello.

¿Cómo fue la relectura de tus textos?

Fue muy doloroso porque ahora pude decir las cosas a como las quise decir en su tiempo, por motivos de censura explícita o autocensura. En segundo, hacer una reescritura pues siempre estamos reescribiendo porque cuando pensamos que ya está redondo el texto hay una segunda lectura, ahí mismo, y sentimos que no. Es algo ingrato, pero es placentero estar escribiendo de lo mismo. Mis temas ya me di cuenta cuáles son: la diversidad y la pluralidad en una ciudad tan machista.

 ¿Cómo percibes a la ciudad donde todavía hay crímenes de odio por preferencias sexuales o que los jóvenes no se están protegiendo en el sexo?

Sí, la guardia se ha bajado, los esfuerzos de la sociedad civil han sido menospreciados, sino es que se han burocratizado, eso habrá que discutirlo. El asunto es que en el fondo siempre hay que pensar que las cosas no están solucionadas, se olvidan y se pasa a otra cosa.

Creo que estamos viviendo una involución, no se ha evolucionado sino que regresamos, pues ahora los jóvenes están en una regresión, volviendo a esquemas machistas, esquemas de violencia muy difíciles de combatir, porque se sigue viviendo casi como en las primeras décadas del siglo XX, pero ahora en esta época, con otras posibilidades como son las redes sociales, donde se puede ligar con una facilidad que asombra. Eso es lo que estamos trabajando ahora.