Con comedia, acercan música clásica a los habitantes de la CdMx

La compañía Ensamble-rías busca quitarle a este género el estigma de ser aburrido y tedioso.
La noche del viernes inició la temporada de Culturs Interruptus.
La noche del viernes inició la temporada de Culturs Interruptus. (Raúl Campos)

Ciudad de México

La noche del viernes inició la temporada de Culturs Interruptus, puesta en escena de la compañía Ensamble-rías, la cual es una colección de siete sketches que, mediante la técnica teatral del clown en su derivación del excéntrico musical, hace una revisión cronológica de la música considerada clásica en Occidente, que parte desde la Edad Media hasta el siglo XX.

"La música es un arte que nos define, nos conmueve y nos gusta, la llamada clásica incluida. Pero ésta duele de tener el estigma de ser aburrida y tediosa, por lo que parte de nuestro objetivo al hacer este montaje es acercar al público en general a este tipo de música", explica a MILENIO Roam León, director y dramaturgo de la obra.

"El Cultus Interruptus es una metáfora del coitus interruptus, y la idea es justo que se llega a un punto en la música clásica en que se puede interrumpir el orgasmo que puede provocar una pieza; entonces, es una interrupción de lo que podía entenderse como alta cultura", agrega.

Para la selección de las piezas León dice que se realizó un proceso de depuración muy difícil, puesto que querían elegir aquellas que resultaran más representativas a la vez que interesantes de escuchar para el público.

Las resultantes fueron un canto gregoriano de los monjes goliardos; el Zefiro Torna, de Claudio Monteverdi; Lascia ch'io pianga, un aria de Friedrich Häendel; la obertura de Las bodas del Fígaro, de Mozart; Danza de los pequeños cisnes, de Tchaikovsky; una parte del Concierto para máquina de escribir y orquesta, de Leroy Anderson, y una canción fortuita de música experimental de John Cage.

Respecto a Máquina para escribir y orquesta, Leonardo Luna, uno de los actores, detalla que tuvieron que adaptar la pieza, que estaba pensada para un conjunto de 100 músicos, a un acordeón, que toca la melodía principal y el acompañamiento de una guitarra.

"Este tema es muy divertido justamente porque Leroy Anderson lo que hace es romper con esa cuadratura que posee una orquesta al meter un instrumento que no pertenece a ella y que de alguna manera va a llamar la atención porque todo mundo pensaría que una máquina de escribir es solo para redactar cartas y no un instrumento percusivo".

León explicó que la pieza original de Cage fue un experimento que el compositor hizo en la televisión abierta de su país, en el que utilizó elementos cotidianos como una tina y una licuadora para componer una canción aleatoria al simplemente activarlos o dejarlos caer y registrar los ruidos que producían. "En esta adaptación utilizamos muchos menos elementos: un termo para café, algunas percusiones muy sencillas como cascabeles, y los sonidos propios del teatro donde estamos, y llevamos mucho más lejos esa experimentación hasta acabar en una sabrosísima cumbia".

"No pudimos evitar terminar en una cumbia; la idea original del sketch era hacer parodia de cómo las cuestiones experimentales se llevan a tal extremo que casi cualquier cosa podría llamarse arte. La primera intención era burlarnos de eso y hacer una denuncia de cómo cualquier tontería podía llegar a ser llamada arte, pero luego nos salió el lado más lúdico y así apareció la cumbia", añade.

Los acercamientos a todas las piezas clásicas son mediante el humor, esto porque tanto León como los demás miembros de Ensamble-rías consideran que es la mejor forma de hacer al público a esta música, porque "una de las mejores maneras en la gente puede recordar o crear afición por algo es que le guste, que le provoque risa".

La temporada de Cultus Interruptus terminará el 15 de abril, con funciones todos los viernes a las 20:30 horas en el Foro La Gruta, Centro Cultural Helénico, Revolución 1500, col. Guadalupe Inn.