A 200 años de la batalla de Waterloo

El historiador lagunero Enrique Sada Sandoval, asisitió a Bélgica a la celebración del bicentenario de la épica batalla, donde las aspiraciones militares y políticas de Napoleón Bonaparte, terminaron.
Enrique Sada Sandoval, investigador y catedrático de la Universidad Autónoma de Coahuila.
Enrique Sada Sandoval, investigador y catedrático de la Universidad Autónoma de Coahuila. (Especial)

Torreón, Coahuila

Waterloo, en Bélgica, acogió el pasado mes de julio las celebraciones del bicentenario de la famosa batalla que lleva el nombre de esta localidad, ubicada a treinta kilómetros de Bruselas, en donde participaron catedráticos e historiadores de todo el mundo.

En esta celebración participó como representante de México y de Latinoamérica, el investigador y catedrático de la Universidad Autónoma de Coahuila, Enrique Sada Sandoval.

Con el apoyo de la Universidad e invitado por Sir J. David Markham, Presidente de la Sociedad Napoleónica Internacional, asistió del 6 al 12 de julio, a ofrecer ponencia junto a otros historiadores.

Fue reconocido por su ensayo titulado "El Camino Hacia la Libertad: el Legado Napoleónico en la Independencia de México".

Cabe recordar que el lagunero Enrique Sada Sandoval, recibió el Premio Internacional Memorial Conde Emmanuel Las Cases, galardón que recibió de manos del presidente fundador del Instituto Napoleónico México Francia (Institut Napoleonienne Mexique France), Eduardo Garzon-Sobrado, la Sociedad Napoleonica Intenacional y la Casa Imperial de Francia.

"Se cumplieron 200 años desde que Waterloo, Bélgica, se convirtió en el escenario de la batalla que marcaría el fin del grandioso sueño militar y político de Napoleón Bonaparte, un momento histórico que el pasado mes de julio, reunió a líderes políticos, catedráticos e historiadores en una gran ceremonia", definió el historiador.

"Se habló sobre la importancia que Waterloo tiene como paradigma para el estado moderno y sus instituciones, como el código civil, sobre el legado en vida que también deja para México y América Latina", añadió.

Dijo se celebró más una reconciliación que una batalla, momento que permitió una unidad más amplia y una armonía más sólida.

"Ese combate puso de manifiesto la necesidad de lograr una unión entre las grandes potencias del continente, el acto subrayó la necesidad de construir una paz duradera y preservar la unidad de los pueblos europeos", comentó.

"Al acto también asistieron algunos de los descendientes de los generales que libraron la batalla, como el duque Arthur Wellesley de Douro (descendiente del duque de Wellington, comandante supremo aliado en la batalla) o los Príncipes Nikolaus Furst Blücher von Wahlstatt (descendiente del mariscal prusiano Gebhart Leberer von Blücher) y su alteza imperial, el Príncipe Jean-Christophe Bonaparte", finalizó el catedrático.