Las ideas nunca se estancan

Enrique González Pedrero (Director del Fondo de 1988 a 1990).
Enrique González Pedrero.
Enrique González Pedrero. (Héctor González)

Ciudad de México

Llegué al Fondo de Cultura Económica en 1955, cuando regresé de estudiar en Francia. Horacio Labastida me presentó con Joaquín Díez–Canedo porque estaba vacante la secretaría de El Trimestre Económico, que era entonces la mejor revista en su género. Después extendí mis actividades: fui traductor de títulos de economía, sociología y ciencia política. Preparé la introducción a La democracia en América de Tocqueville. Pude combinar mis actividades en el Fondo con mi ingreso a la cátedra.

Aunque me separé de la editorial, siempre mantuve la relación a pesar de que me dediqué a la cátedra y a la política. Acompañé a Arnaldo Orfila en la creación de Siglo XXI, de modo que cuando fui invitado a la dirección del Fondo en 1988 no era ningún improvisado. Siempre he estado cercano al sello, he tenido ahí muy buenos amigos y hasta la fecha es la casa de mis libros.

Me invitan a partir de mi carrera política. Después de trabajar en la campaña de Carlos Salinas de Gortari me ofrecieron varios trabajos pero preferí el del Fondo de Cultura Económica porque tenía ganas de regresar a mi carrera intelectual, quería volver a los libros y a mi biblioteca. Aparte, me daba la oportunidad de continuar la obra de Daniel Cosío Villegas y Arnaldo Orfila, y de relacionar a la editorial con América Latina. Realicé un intenso viaje por Sudamérica, establecimos vínculos con Brasil. Desgraciadamente, estuve poco más de un año pero ese lapso sirvió para reconectarme con el mundo intelectual. El presidente Salinas tenía la presencia de Miguel de la Madrid. Un día me comentó: “¿Qué te parecería el ex presidente De la Madrid en el Fondo?” Por supuesto, lo vi bien porque lo consideraba un hombre de ideas. A cambio, el presidente Salinas me ofreció algunas embajadas y me quedé con la de España bajo la condición de que fuera por poco tiempo.

Siempre ha existido una relación inteligente entre el gobierno y el Fondo de Cultura Económica. Cada uno está en su tarea. Solo recuerdo el problema con Arnaldo Orfila, ocasionado por la publicación de Los hijos de Sánchez de Oscar Lewis. En aquella época México tenía muchos problemas, eran los años sesenta. No era difícil que hubiera distintas opiniones sobre una obra que publicara el Fondo de Cultura Económica. Una discrepancia con el gobierno de Díaz Ordaz detonó la salida de Arnaldo Orfila.

El Fondo siempre ha sido dirigido por intelectuales y gente de libros. Llega a los 80 años muy fortalecido, con mucho prestigio en Europa. A mí me tocó recibir, en su nombre, el Premio Príncipe de Asturias. El Fondo de Cultura Económica se enriqueció con la presencia del exilio español, gente que encontró aquí los canales para publicar, cosa que era imposible en la era franquista. La generación del medio siglo de la Facultad de Derecho de la UNAM, entre quienes estábamos Carlos Fuentes, Mario Moya Palencia y yo, tuvimos un gran maestro, Manuel Pedrozo, un hombre excepcional.

Todas las etapas del Fondo tienen lo suyo. Daniel Cosío Villegas fue el fundador pero Arnaldo Orfila duró mucho tiempo y pudo continuar con el trabajo de manera adecuada. Cada director ha cumplido con su función, en parte porque el Fondo es una institución atenta a lo que pasa en el mundo entero. Dudo mucho que alguna otra empresa pueda estar más al tanto de lo que ocurre en el mundo que nuestra gran editorial. Es una institución de ideas y las ideas nunca se estancan.


*Versión a partir de una entrevista realizada por Héctor González.